Mientras en España la noche del 5 de enero está marcada por la llegada de los Reyes Magos, en Italia la tradición es muy distinta. Allí, quien reparte regalos a los niños no es Melchor, Gaspar o Baltasar, sino la Befana, una anciana con aspecto de bruja que recorre los cielos en escoba durante la noche de la Epifanía.. La Befana visita las casas del 5 al 6 de enero y deja dulces, pequeños regalos o, en el caso de los niños que no se han portado bien, carbón (aunque casi siempre es de azúcar). Una escena muy distinta a la cabalgata española, pero muy presente en la cultura italiana.. Una tradición con raíces antiguas. La Befana tiene un origen muy antiguo dentro de la cultura italiana, especialmente en las regiones centrales y sureñas. Sus orígenes se remontan a prácticas precristianas vinculadas a la cultura agraria, asociadas con rituales posteriores al solsticio invernal para propiciar buenos augurios agrícolas.. Algunos estudios la interpretan como una figura ligada a la sabiduría de las mujeres mayores en las comunidades rurales.. Según la leyenda más extendida, la Befana se negó a acompañar a los Reyes Magos para visitar al Niño Jesús y, arrepentida después, salió a buscarlo repartiendo regalos por el camino. De ahí que todavía hoy recorra los hogares en busca del niño que no encontró.. En muchas ciudades italianas, especialmente en Roma, la llegada de la Befana se celebra con mercados, desfiles y puestos de dulces. La plaza Navona se convierte cada año en uno de los epicentros de la fiesta, con disfraces, juguetes y productos típicos.. Aunque la Befana pueda resultar extraña para quienes crecieron esperando a los Reyes Magos, en Italia es una figura entrañable, muy ligada a la infancia y al final de las celebraciones navideñas. De hecho, existe un dicho popular que resume bien su importancia: “L’Epifania tutte le feste porta via” (La Epifanía se lleva todas las fiestas).
Mientras en España los regalos llegan con los Reyes Magos, en Italia la noche del 5 al 6 de enero tiene otra protagonista: la Befana, una figura popular que marca el cierre de las fiestas navideñas
Mientras en España la noche del 5 de enero está marcada por la llegada de los Reyes Magos, en Italia la tradición es muy distinta. Allí, quien reparte regalos a los niños no es Melchor, Gaspar o Baltasar, sino la Befana, una anciana con aspecto de bruja que recorre los cielos en escoba durante la noche de la Epifanía.. La Befana visita las casas del 5 al 6 de enero y deja dulces, pequeños regalos o, en el caso de los niños que no se han portado bien, carbón (aunque casi siempre es de azúcar). Una escena muy distinta a la cabalgata española, pero muy presente en la cultura italiana.. La Befana tiene un origen muy antiguo dentro de la cultura italiana, especialmente en las regiones centrales y sureñas. Sus orígenes se remontan a prácticas precristianas vinculadas a la cultura agraria, asociadas con rituales posteriores al solsticio invernal para propiciar buenos augurios agrícolas.. Algunos estudios la interpretan como una figura ligada a la sabiduría de las mujeres mayores en las comunidades rurales.. Según la leyenda más extendida, la Befana se negó a acompañar a los Reyes Magos para visitar al Niño Jesús y, arrepentida después, salió a buscarlo repartiendo regalos por el camino. De ahí que todavía hoy recorra los hogares en busca del niño que no encontró.. En muchas ciudades italianas, especialmente en Roma, la llegada de la Befana se celebra con mercados, desfiles y puestos de dulces. La plaza Navona se convierte cada año en uno de los epicentros de la fiesta, con disfraces, juguetes y productos típicos.. Aunque la Befana pueda resultar extraña para quienes crecieron esperando a los Reyes Magos, en Italia es una figura entrañable, muy ligada a la infancia y al final de las celebraciones navideñas. De hecho, existe un dicho popular que resume bien su importancia: “L’Epifania tutte le feste porta via” (La Epifanía se lleva todas las fiestas).
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