Por Alfredo Valenzuela. Nombrada Caballero de las Artes y las Letras de Francia, presente en la última reordenación de la colección del Museo Reina Sofía y en el IVAM, la artista sevillana Pilar Albarracín asegura a EFE que «el arte político y social no tiene por qué ser feísimo», y pone como ejemplo las obras que llevará a ARCO a partir de este miércoles.. En el espacio de la galería Albarran-Bourdais de ARCO, la artista mostrará cuatro obras -de una serie de catorce titulada ‘Almas robadas’- cada una de las cuales reproduce en gran tamaño una flor, todas ellas inspiradas en los bordados originales de los mantones de Manila, de una belleza que llama la atención y que su creadora relaciona con el Galeón de Manila y las culturas mesoamericanas cuyos motivos acabaron influyendo en esos bordados.. Esas obras están pintadas con acrílico sobre papel grueso y atravesadas cada una de ellas -desde su parte posterior hacia afuera- por unos 30.000 alfileres, lo que les confiere, además de tridimensionalidad, una perspectiva, un color y hasta una forma distinta dependiendo del punto desde el que sean observadas.. La artista ha garantizado que su arte siempre tiene un contenido político y social: «Ahí ves flores, pero también estoy hablando de colonialismo y de cambios culturales y de violencia, como es atravesar el papel con alfileres».. También el humor asoma por casi todas sus obras: «El humor me sale sin más, pero cada vez me cuesta más porque el panorama está cada vez más caliente; vivimos momentos tan complicados que el humor me lo tomo ya como una forma de esperanza».. «El arte es compatible con casi todo; todo enriquece, no quita; las cosas te dan diferentes puntos de vista y te pone en el lugar de los otros», ha añadido sobre la ironía, el sarcasmo y el humor de muchas de sus obras, mientras que a la cuestión de si forma parte de la estirpe barroca, no duda en responder:. «Soy tanto barroca como minimalista, no tenemos por qué encasillarnos, no hay que autorreducirse, ¿por qué ser solo una cosa cuando podemos ser muchas cosas a la vez?». Un toro bravo. En su estudio, que llama la atención por lo limpio y ordenado, hay flores naturales que ella misma cambia a diario, un antiguo sillón de obstetra, candelería barroca de un paso de Semana Santa, pavos reales disecados, un yunque, banderillas de rejoneo, un tiesto antiguo de maceta…. y hasta un toro bravo disecado, arrodillado, en la postura de antes de morir en la plaza.. Es Tartero, nombre real con el que fue lidiado en la plaza y que acompaña a la artista desde hace 22 años -bromea riéndose y diciendo que «nadie lo ha querido» al recordar que como pieza independiente ha formado parte de varias exposiciones suyas-.. Cuando se entera de que el espectáculo del Bombero Torero ha sido prohibido por el Gobierno, dice que «habría que preguntarles a quienes lo hacían» y que ahora «habría que darles una paga», y añade que la prioridad debería ser aplicar un IVA cultural reducido, en vez de que España sea el país europeo que lo mantiene más elevado: «Quieren fomentar la cultura pero las condiciones no son muy buenas; la protección a los artistas brilla por su ausencia».. A diferencia de tantos artistas que parecen buscar la provocación deliberadamente, Albarracín ha asegurado que con cada una de sus obras -pinturas, ‘performances’, vídeos, instalaciones, fotografías- siempre tiene en cuenta «no molestar; a mí lo que me molesta es la guerra y mira la cantidad de guerras y de sinvergüenzas que hay».. Convencida de la utilidad social y política del arte, ha concluido asegurando que con obras que tienen ese contenido «la gente se siente reconocida, y así se siente menos sola; he denunciado muchas cosas que había que denunciar; han pasado 35 años desde que empecé y se necesita continuar, basta ver las desigualdades y la violencia de género».
La artista mostrará cuatro obras inspiradas en los bordados originales de los mantones de Manila
Por Alfredo Valenzuela. Nombrada Caballero de las Artes y las Letras de Francia, presente en la última reordenación de la colección del Museo Reina Sofía y en el IVAM, la artista sevillana Pilar Albarracín asegura a EFE que «el arte político y social no tiene por qué ser feísimo», y pone como ejemplo las obras que llevará a ARCO a partir de este miércoles.. En el espacio de la galería Albarran-Bourdais de ARCO, la artista mostrará cuatro obras -de una serie de catorce titulada ‘Almas robadas’- cada una de las cuales reproduce en gran tamaño una flor, todas ellas inspiradas en los bordados originales de los mantones de Manila, de una belleza que llama la atención y que su creadora relaciona con el Galeón de Manila y las culturas mesoamericanas cuyos motivos acabaron influyendo en esos bordados.. Esas obras están pintadas con acrílico sobre papel grueso y atravesadas cada una de ellas -desde su parte posterior hacia afuera- por unos 30.000 alfileres, lo que les confiere, además de tridimensionalidad, una perspectiva, un color y hasta una forma distinta dependiendo del punto desde el que sean observadas.. La artista ha garantizado que su arte siempre tiene un contenido político y social: «Ahí ves flores, pero también estoy hablando de colonialismo y de cambios culturales y de violencia, como es atravesar el papel con alfileres».. También el humor asoma por casi todas sus obras: «El humor me sale sin más, pero cada vez me cuesta más porque el panorama está cada vez más caliente; vivimos momentos tan complicados que el humor me lo tomo ya como una forma de esperanza».. «El arte es compatible con casi todo; todo enriquece, no quita; las cosas te dan diferentes puntos de vista y te pone en el lugar de los otros», ha añadido sobre la ironía, el sarcasmo y el humor de muchas de sus obras, mientras que a la cuestión de si forma parte de la estirpe barroca, no duda en responder:. «Soy tanto barroca como minimalista, no tenemos por qué encasillarnos, no hay que autorreducirse, ¿por qué ser solo una cosa cuando podemos ser muchas cosas a la vez?». Un toro bravo. En su estudio, que llama la atención por lo limpio y ordenado, hay flores naturales que ella misma cambia a diario, un antiguo sillón de obstetra, candelería barroca de un paso de Semana Santa, pavos reales disecados, un yunque, banderillas de rejoneo, un tiesto antiguo de maceta…. y hasta un toro bravo disecado, arrodillado, en la postura de antes de morir en la plaza.. Es Tartero, nombre real con el que fue lidiado en la plaza y que acompaña a la artista desde hace 22 años -bromea riéndose y diciendo que «nadie lo ha querido» al recordar que como pieza independiente ha formado parte de varias exposiciones suyas-.. Cuando se entera de que el espectáculo del Bombero Torero ha sido prohibido por el Gobierno, dice que «habría que preguntarles a quienes lo hacían» y que ahora «habría que darles una paga», y añade que la prioridad debería ser aplicar un IVA cultural reducido, en vez de que España sea el país europeo que lo mantiene más elevado: «Quieren fomentar la cultura pero las condiciones no son muy buenas; la protección a los artistas brilla por su ausencia».. A diferencia de tantos artistas que parecen buscar la provocación deliberadamente, Albarracín ha asegurado que con cada una de sus obras -pinturas, ‘performances’, vídeos, instalaciones, fotografías- siempre tiene en cuenta «no molestar; a mí lo que me molesta es la guerra y mira la cantidad de guerras y de sinvergüenzas que hay».. Convencida de la utilidad social y política del arte, ha concluido asegurando que con obras que tienen ese contenido «la gente se siente reconocida, y así se siente menos sola; he denunciado muchas cosas que había que denunciar; han pasado 35 años desde que empecé y se necesita continuar, basta ver las desigualdades y la violencia de género».
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