La autopista AP-9 vuelve a batir registros en Galicia y consolida su peso como principal arteria de movilidad de la región. Los últimos datos conocidos hoy confirman que el tráfico creció un 4,7% en 2025, con una intensidad media diaria de 24.757 vehículos, mientras que los ingresos por peajes alcanzaron los 228 millones de euros, en un contexto en el que los precios siguen entre los más elevados del Estado y la concesión continúa generando debate político y social.. La concesionaria Audasa cerró el ejercicio con una cifra de negocio de 232 millones de euros, un 12,2% más que el año anterior, impulsada principalmente por el aumento de la circulación en la vía que conecta Ferrol con Tui. Este crecimiento del tráfico se traduce también en un incremento de la rentabilidad: el beneficio superó los 100 millones de euros, con una subida superior al 11%.. Más tráfico y más ingresos. Los datos reflejan una tendencia sostenida al alza. La AP-9 registró en 2025 cerca de 27.800 vehículos diarios en total, sumando tramos bonificados y gratuitos, lo que supone un incremento superior al 5% respecto a 2024, según la presentación de resultados.. En paralelo, los ingresos por peaje crecieron hasta los 228 millones de euros, frente a los 210 millones del ejercicio anterior, consolidando la autopista como una de las infraestructuras más rentables del país.. Sin embargo, no todo ese importe sale directamente del bolsillo de los conductores. Del total recaudado, el 57,6% fue abonado por los usuarios, mientras que el 42,4% restante —unos 96,7 millones de euros— corresponde a bonificaciones públicas, descuentos y peajes en sombra.. Bonificaciones al alza. El sistema de descuentos ha adquirido un peso creciente en la estructura de ingresos. Sólo en 2025, los usuarios se beneficiaron de 96,7 millones de euros en rebajas, financiadas en gran medida por el Estado a través de bonificaciones directas y medidas como la gratuidad de determinados tramos o los descuentos por recurrencia.. Este modelo ha permitido suavizar el impacto de los peajes en el usuario habitual, especialmente en áreas metropolitanas como Vigo o A Coruña, donde existen tramos parcialmente bonificados. Aun así, el coste real de la infraestructura sigue siendo uno de los principales puntos de fricción en Galicia.. Precios altos y concesión. Pese a las bonificaciones, la AP-9 continúa figurando entre las autopistas más caras del Estado en términos de coste por kilómetro. Según los datos conocidos, su tarifa media supera los 0,14 euros por kilómetro.. Esta realidad contrasta con su altísimo uso: la AP-9 es la autopista con más kilómetros recorridos de España, superando los 2.130 millones anuales, muy por encima de otras vías estatales, lo que evidencia su carácter estratégico para Galicia y su dependencia estructural de esta infraestructura.. El debate sobre su modelo de gestión sigue abierto. El eje Ferrol-Tui no está aún amortizado al 50% tras décadas de explotación, y la concesión se prolonga hasta 2048, un horizonte que Europa ha puesto en entredicho y que continúa generando polémica en Galicia.. Inversiones y mantenimiento. En paralelo al incremento de ingresos, la concesionaria ha destinado en 2025 unos 11,2 millones de euros a mejoras y mantenimiento de la autopista, incluyendo actuaciones en el firme y la modernización de viaductos clave como los de Portas, Solláns o Trasmañó.. También se han realizado inversiones medioambientales, con actuaciones sobre más de cinco kilómetros cuadrados de entorno y el tratamiento de miles de toneladas de vegetación, además de nuevas infraestructuras vinculadas a la movilidad eléctrica, como puntos de recarga ultrarrápida previstos para los próximos años.. La AP-9 mantiene así su doble condición: motor imprescindible de la movilidad gallega y símbolo de un modelo concesional cuestionado. El aumento constante del tráfico confirma su papel en la vida diaria de Galicia, pero también reabre el debate sobre el equilibrio entre rentabilidad empresarial, inversión pública y el coste que soportan los usuarios en una de las autopistas más utilizadas, y más caras, de España.
La autopista gallega roza los 25.000 vehículos diarios, eleva sus ingresos un 12% y mantiene en el centro del debate su concesión y rentabilidad
La autopista AP-9 vuelve a batir registros en Galicia y consolida su peso como principal arteria de movilidad de la región. Los últimos datos conocidos hoy confirman que el tráfico creció un 4,7% en 2025, con una intensidad media diaria de 24.757 vehículos, mientras que los ingresos por peajes alcanzaron los 228 millones de euros, en un contexto en el que los precios siguen entre los más elevados del Estado y la concesión continúa generando debate político y social.. La concesionaria Audasa cerró el ejercicio con una cifra de negocio de 232 millones de euros, un 12,2% más que el año anterior, impulsada principalmente por el aumento de la circulación en la vía que conecta Ferrol con Tui. Este crecimiento del tráfico se traduce también en un incremento de la rentabilidad: el beneficio superó los 100 millones de euros, con una subida superior al 11%.. Más tráfico y más ingresos. Los datos reflejan una tendencia sostenida al alza. La AP-9 registró en 2025 cerca de 27.800 vehículos diarios en total, sumando tramos bonificados y gratuitos, lo que supone un incremento superior al 5% respecto a 2024, según la presentación de resultados.. En paralelo, los ingresos por peaje crecieron hasta los 228 millones de euros, frente a los 210 millones del ejercicio anterior, consolidando la autopista como una de las infraestructuras más rentables del país.. Sin embargo, no todo ese importe sale directamente del bolsillo de los conductores. Del total recaudado, el 57,6% fue abonado por los usuarios, mientras que el 42,4% restante —unos 96,7 millones de euros— corresponde a bonificaciones públicas, descuentos y peajes en sombra.. Bonificaciones al alza. El sistema de descuentos ha adquirido un peso creciente en la estructura de ingresos. Sólo en 2025, los usuarios se beneficiaron de 96,7 millones de euros en rebajas, financiadas en gran medida por el Estado a través de bonificaciones directas y medidas como la gratuidad de determinados tramos o los descuentos por recurrencia.. Este modelo ha permitido suavizar el impacto de los peajes en el usuario habitual, especialmente en áreas metropolitanas como Vigo o A Coruña, donde existen tramos parcialmente bonificados. Aun así, el coste real de la infraestructura sigue siendo uno de los principales puntos de fricción en Galicia.. Precios altos y concesión. Pese a las bonificaciones, la AP-9 continúa figurando entre las autopistas más caras del Estado en términos de coste por kilómetro. Según los datos conocidos, su tarifa media supera los 0,14 euros por kilómetro.. Esta realidad contrasta con su altísimo uso: la AP-9 es la autopista con más kilómetros recorridos de España, superando los 2.130 millones anuales, muy por encima de otras vías estatales, lo que evidencia su carácter estratégico para Galicia y su dependencia estructural de esta infraestructura.. El debate sobre su modelo de gestión sigue abierto. El eje Ferrol-Tui no está aún amortizado al 50% tras décadas de explotación, y la concesión se prolonga hasta 2048, un horizonte que Europa ha puesto en entredicho y que continúa generando polémica en Galicia.. Inversiones y mantenimiento. En paralelo al incremento de ingresos, la concesionaria ha destinado en 2025 unos 11,2 millones de euros a mejoras y mantenimiento de la autopista, incluyendo actuaciones en el firme y la modernización de viaductos clave como los de Portas, Solláns o Trasmañó.. También se han realizado inversiones medioambientales, con actuaciones sobre más de cinco kilómetros cuadrados de entorno y el tratamiento de miles de toneladas de vegetación, además de nuevas infraestructuras vinculadas a la movilidad eléctrica, como puntos de recarga ultrarrápida previstos para los próximos años.. La AP-9 mantiene así su doble condición: motor imprescindible de la movilidad gallega y símbolo de un modelo concesional cuestionado. El aumento constante del tráfico confirma su papel en la vida diaria de Galicia, pero también reabre el debate sobre el equilibrio entre rentabilidad empresarial, inversión pública y el coste que soportan los usuarios en una de las autopistas más utilizadas, y más caras, de España.
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