El último pleno del Parlamento de Galicia antes del parón estival ha estado marcado, como era de esperar, por un duro enfrentamiento político en torno al futuro de la AP-9, la financiación autonómica y el autogobierno. En este marco, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, protagonizó un agrio intercambio de acusaciones con la líder del BNG, Ana Pontón, y el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, quienes le reprocharon haber dado la espalda a Galicia al rechazar el acuerdo alcanzado en el Congreso para el traspaso de la autopista. Rueda insistió en que la Xunta mantiene su apoyo a la transferencia de la AP-9, pero rechazó frontalmente el texto aprobado en Madrid al considerar que supone trasladar a Galicia una posible factura de unos 4.000 millones de euros derivada de una eventual compensación a la concesionaria Audasa. «Transferencia sí, estafa no», resumió el presidente autonómico durante la sesión de control, en la que defendió que el acuerdo unánime aprobado previamente por el Parlamento gallego blindaba expresamente que ese coste correspondiese al Estado. El jefe del Ejecutivo gallego dio prácticamente por perdida la negociación al asegurar que BNG y PSdeG han recibido instrucciones para respaldar el pacto estatal. «Lo de la AP-9 ya lo doy por perdido», afirmó, al tiempo que reclamó respeto hacia el acuerdo salido de la Cámara gallega y defendió que su Gobierno no permitirá que «muevan los marcos» fijados por el Parlamento autonómico. Críticas de la oposición Frente a esta postura, desde la oposición, Ana Pontón calificó de «infame» el rechazo del PP al traspaso y acusó a Rueda de actuar siguiendo órdenes de la dirección nacional de su partido. La portavoz nacionalista sostuvo que los gallegos siguen pagando las consecuencias de la ampliación de la concesión de la AP-9 durante el Gobierno de José María Aznar y defendió que la comunidad acabará consiguiendo una autopista de titularidad gallega y libre de peajes. Pontón también aseguró que el presidente autonómico es «el presidente del no a Galicia» por rechazar, además del traspaso de la autopista, la condonación parcial de la deuda autonómica y un nuevo modelo de financiación. Por su parte, José Ramón Gómez Besteiro sostuvo que Rueda «se inventa una factura ficticia» de 4.000 millones de euros porque, según defendió, Galicia no tendrá que asumir ese coste. El líder socialista también criticó que la Xunta rechace negociar la propuesta de financiación autonómica presentada por el Gobierno central y acusó al presidente gallego de anteponer la estrategia del PP a los intereses de la comunidad. La tensión política también dejó espacio para los símiles futbolísticos. Así, Pontón reprochó a Rueda que «viste la camiseta del PP» en lugar de la de Galicia, mientras el presidente respondió afirmando que a la dirigente nacionalista «se le está poniendo cara de belga», en alusión al próximo partido entre España
Rechaza el traspaso en los términos pactados en el Congreso porque sostiene que Galicia asumiría el coste de una posible indemnización a Audasa
El último pleno del Parlamento de Galicia antes del parón estival ha estado marcado, como era de esperar, por un duro enfrentamiento político en torno al futuro de la AP-9, la financiación autonómica y el autogobierno.En este marco, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, protagonizó un agrio intercambio de acusaciones con la líder del BNG, Ana Pontón, y el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, quienes le reprocharon haber dado la espalda a Galicia al rechazar el acuerdo alcanzado en el Congreso para el traspaso de la autopista.Rueda insistió en que la Xunta mantiene su apoyo a la transferencia de la AP-9, pero rechazó frontalmente el texto aprobado en Madrid al considerar que supone trasladar a Galicia una posible factura de unos 4.000 millones de euros derivada de una eventual compensación a la concesionaria Audasa.»Transferencia sí, estafa no», resumió el presidente autonómico durante la sesión de control, en la que defendió que el acuerdo unánime aprobado previamente por el Parlamento gallego blindaba expresamente que ese coste correspondiese al Estado.El jefe del Ejecutivo gallego dio prácticamente por perdida la negociación al asegurar que BNG y PSdeG han recibido instrucciones para respaldar el pacto estatal. «Lo de la AP-9 ya lo doy por perdido», afirmó, al tiempo que reclamó respeto hacia el acuerdo salido de la Cámara gallega y defendió que su Gobierno no permitirá que «muevan los marcos» fijados por el Parlamento autonómico.Frente a esta postura, desde la oposición, Ana Pontón calificó de «infame» el rechazo del PP al traspaso y acusó a Rueda de actuar siguiendo órdenes de la dirección nacional de su partido. La portavoz nacionalista sostuvo que los gallegos siguen pagando las consecuencias de la ampliación de la concesión de la AP-9 durante el Gobierno de José María Aznar y defendió que la comunidad acabará consiguiendo una autopista de titularidad gallega y libre de peajes.Pontón también aseguró que el presidente autonómico es «el presidente del no a Galicia» por rechazar, además del traspaso de la autopista, la condonación parcial de la deuda autonómica y un nuevo modelo de financiación.Por su parte, José Ramón Gómez Besteiro sostuvo que Rueda «se inventa una factura ficticia» de 4.000 millones de euros porque, según defendió, Galicia no tendrá que asumir ese coste.El líder socialista también criticó que la Xunta rechace negociar la propuesta de financiación autonómica presentada por el Gobierno central y acusó al presidente gallego de anteponer la estrategia del PP a los intereses de la comunidad.La tensión política también dejó espacio para los símiles futbolísticos. Así, Pontón reprochó a Rueda que «viste la camiseta del PP» en lugar de la de Galicia, mientras el presidente respondió afirmando que a la dirigente nacionalista «se le está poniendo cara de belga», en alusión al próximo partido entre España y Bélgica en el Mundial de fútbol
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