El anuncio de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, de que va a proponer al Parlamento (lo que en el contexto actual del país es sinónimo de «aprobar») una ley de amnistía general para liberar a los presos políticos detenidos desde 1999 abre una nueva ventana en la transición política del país. La medida ha sido acogida con esperanza pero también con cautela por la oposición venezolana, escarmentada por anuncios similares, aunque no de tanta envergadura, que han tardado en concretarse o que simplemente no han llegado a hacerlo.. Rodríguez eligió un momento especialmente simbólico para anunciar la medida: el acto oficial de inicio del año judicial celebrado en el Tribunal Supremo de Justicia. El siguiente paso será que la llamada Comisión de Revolución Judicial y el Programa para la Convivencia y la Paz presenten con la mayor celeridad posible una ley ante la Asamblea Nacional para concretar cómo se llevará a cabo la amnistía y a qué presos beneficiará.. En esencia, y según el marco temporal que fijó la presidenta, los presos que saldrán a la calle serán todos aquellos que fueron encarcelados durante el régimen chavista por motivos políticos.. «Que sea una ley que sirva para reparar las heridas que ha dejado la confrontación política, desde la violencia, desde el extremismo, que sirva para reencauzar la justicia en nuestro país y que sirva para reencauzar la convivencia entre los venezolanos», afirmó Rodríguez, que precisó que esta ley dejará fuera a aquellos procesados o condenados por homicidios, tráfico de drogas y violaciones a los derechos humanos.. La presidenta acompañó el anuncio de otra novedad especialmente simbólica. En un gesto dirigido no tanto, o no solo, a la oposición, sino también a la Casa Blanca, aseguró que El Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Caracas, se convertirá en un centro social y deportivo. Según han denunciado de forma reiterada la oposición y las organizaciones humanitarias , el edificio es un centro de torturas. También lo dijo hace solo unos días el presidente estadounidense, Donald Trump, que empleó ese mismo término de «centro de torturas». Dicho y hecho.. La ambiciosa amnistía general tendrá que pasar ahora por un proceso de concreción que durará lo que dure la paciencia de la Casa Blanca, que pondrá especial empeño en que no quede reducido a una simple medida cosmética que acabe por exasperar a los familiares de presos políticos. La liberación parcial de presos anunciada por Rodríguez al inicio de su «presidencia por encargo» ya provocó quejas en ese sentido por parte de los opositores.. Tras conocer el proyecto, la líder opositora María Corina Machado aseguró que la ley de amnistía general es «producto de la presión real» de Estados Unidos y dijo que espera que se haga realidad. «Obviamente no es algo que voluntariamente el régimen haya querido hacer, sino que es producto de la presión real que ha recibido por parte del Gobierno de los Estados Unidos», manifestó en declaraciones recogidas por Efe.. Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, dijo que en Venezuela «el aparato represivo del régimen es brutal» y «ha respondido a los intereses de las múltiples fuerzas criminales que conforman este régimen». La opositora añadió que en su país «hay presos políticos que llevan 23 años en prisión», como es el caso de tres policías metropolitanos, y hay otros «desaparecidos».. Varios diputados opositores celebraron el anuncio de la ley de amnistía, e hicieron votos para que suponga en la práctica el cierre definitivo de la «represión» y «persecución» en el país. Entre ellos, el diputado Henrique Capriles, quien dijo en X que la amnistía es un «paso necesario y muy importante» para avanzar al país que quieren «la gran mayoría de los venezolanos».. También concedió especial importancia al anuncio de cierre de El Helicoide, ya que en su opinión «toca la conciencia del país y devuelve esperanza a miles de familias venezolanas que han sufrido la injusticia y la persecución». Igualmente, el diputado Stalin González sostuvo que esta propuesta abre una nueva página para la «convivencia democrática en el país», por lo que espera que sea una medida amplia, que garantice la libertad de todos los presos políticos, y pidió que «la clausura física» del Helicoide «trascienda para poner fin a la represión», informa Efe.
El anuncio de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, de que va a proponer al Parlamento (lo que en el contexto actual del país es sinónimo de «aprobar») una ley de amnistía general para liberar a los presos políticos detenidos desde 1999 abre una nueva ventana en la transición política del país. La medida ha sido acogida con esperanza pero también con cautela por la oposición venezolana, escarmentada por anuncios similares, aunque no de tanta envergadura, que han tardado en concretarse o que simplemente no han llegado a hacerlo.. Rodríguez eligió un momento especialmente simbólico para anunciar la medida: el acto oficial de inicio del año judicial celebrado en el Tribunal Supremo de Justicia. El siguiente paso será que la llamada Comisión de Revolución Judicial y el Programa para la Convivencia y la Paz presenten con la mayor celeridad posible una ley ante la Asamblea Nacional para concretar cómo se llevará a cabo la amnistía y a qué presos beneficiará.. En esencia, y según el marco temporal que fijó la presidenta, los presos que saldrán a la calle serán todos aquellos que fueron encarcelados durante el régimen chavista por motivos políticos.. «Que sea una ley que sirva para reparar las heridas que ha dejado la confrontación política, desde la violencia, desde el extremismo, que sirva para reencauzar la justicia en nuestro país y que sirva para reencauzar la convivencia entre los venezolanos», afirmó Rodríguez, que precisó que esta ley dejará fuera a aquellos procesados o condenados por homicidios, tráfico de drogas y violaciones a los derechos humanos.. La presidenta acompañó el anuncio de otra novedad especialmente simbólica. En un gesto dirigido no tanto, o no solo, a la oposición, sino también a la Casa Blanca, aseguró que El Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Caracas, se convertirá en un centro social y deportivo. Según han denunciado de forma reiterada la oposición y las organizaciones humanitarias , el edificio es un centro de torturas. También lo dijo hace solo unos días el presidente estadounidense, Donald Trump, que empleó ese mismo término de «centro de torturas». Dicho y hecho.. La ambiciosa amnistía general tendrá que pasar ahora por un proceso de concreción que durará lo que dure la paciencia de la Casa Blanca, que pondrá especial empeño en que no quede reducido a una simple medida cosmética que acabe por exasperar a los familiares de presos políticos. La liberación parcial de presos anunciada por Rodríguez al inicio de su «presidencia por encargo» ya provocó quejas en ese sentido por parte de los opositores.. Tras conocer el proyecto, la líder opositora María Corina Machado aseguró que la ley de amnistía general es «producto de la presión real» de Estados Unidos y dijo que espera que se haga realidad. «Obviamente no es algo que voluntariamente el régimen haya querido hacer, sino que es producto de la presión real que ha recibido por parte del Gobierno de los Estados Unidos», manifestó en declaraciones recogidas por Efe.. Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, dijo que en Venezuela «el aparato represivo del régimen es brutal» y «ha respondido a los intereses de las múltiples fuerzas criminales que conforman este régimen». La opositora añadió que en su país «hay presos políticos que llevan 23 años en prisión», como es el caso de tres policías metropolitanos, y hay otros «desaparecidos».. Varios diputados opositores celebraron el anuncio de la ley de amnistía, e hicieron votos para que suponga en la práctica el cierre definitivo de la «represión» y «persecución» en el país. Entre ellos, el diputado Henrique Capriles, quien dijo en X que la amnistía es un «paso necesario y muy importante» para avanzar al país que quieren «la gran mayoría de los venezolanos».. También concedió especial importancia al anuncio de cierre de El Helicoide, ya que en su opinión «toca la conciencia del país y devuelve esperanza a miles de familias venezolanas que han sufrido la injusticia y la persecución». Igualmente, el diputado Stalin González sostuvo que esta propuesta abre una nueva página para la «convivencia democrática en el país», por lo que espera que sea una medida amplia, que garantice la libertad de todos los presos políticos, y pidió que «la clausura física» del Helicoide «trascienda para poner fin a la represión», informa Efe.
Delcy Rodríguez lanza otros dos mensajes a Washington con el perdón a los presos políticos del chavismo y el cierre del centro de detención más temido
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