Las palabras de Carmen Lomana sobre el edadismo, discriminación contra quienes son juzgados por su etapa vital, han motivado a Kiko Matamoros a detenerse en su propio caso. Desde esa perspectiva, ha hablado sobre los insultos que soporta y ha comentado que ha aprendido a gestionarlos sin permitir que condicionen su ánimo.. El colaborador ha explicado que uno de los agravios más habituales alude igualmente al paso del tiempo, mediante expresiones dirigidas a ridiculizarle: «abuelo» o «yayo». Según ha relatado, esos términos buscan minar su imagen, aunque no logran ese propósito: «Lo dicen con la intención de degradarme y no me degradan».. Acto seguido, ha reivindicado su trayectoria personal y profesional: «Estoy muy orgulloso de la edad que tengo y de la vida que he llevado. Tengo más de una vida amortizada, cosa que seguro que el estúpido que me insulta de esa forma ya quisiera haber vivido la cuarta parte que he vivido yo».. Otro de los ataques habituales alude a su antigua adicción. «A mí siempre me han llamado cocainómano», ha apuntado. El tertuliano ha dejado claro que no le molesta, ya que dejó aquella etapa hace tiempo y actualmente está recuperado: «Es el coste de comprometerte con la verdad».. Asimismo, ha afirmado que en numerosas ocasiones se le tacha de «fascista». Para defenderse, ha rescatado una reflexión de Oriana Fallaci: «Decía que hay dos tipos de fascistas: los fascistas y los antifascistas. Entonces los antifascistas me suelen llamar fascista. Que me llamen lo que quieran porque ellos se retratan».
Tras oír a Carmen Lomana hablar del edadismo, el colaborador ha decidido profundizar en ese tema y en otros ataques que recibe con frecuencia.
20MINUTOS.ES – Televisión
Las palabras de Carmen Lomana sobre el edadismo, discriminación contra quienes son juzgados por su etapa vital, han motivado a Kiko Matamoros a detenerse en su propio caso. Desde esa perspectiva, ha hablado sobre los insultos que soporta y ha comentado que ha aprendido a gestionarlos sin permitir que condicionen su ánimo.. El colaborador ha explicado que uno de los agravios más habituales alude igualmente al paso del tiempo, mediante expresiones dirigidas a ridiculizarle: «abuelo» o «yayo». Según ha relatado, esos términos buscan minar su imagen, aunque no logran ese propósito: «Lo dicen con la intención de degradarme y no me degradan».. Acto seguido, ha reivindicado su trayectoria personal y profesional: «Estoy muy orgulloso de la edad que tengo y de la vida que he llevado. Tengo más de una vida amortizada, cosa que seguro que el estúpido que me insulta de esa forma ya quisiera haber vivido la cuarta parte que he vivido yo».. Otro de los ataques habituales alude a su antigua adicción. «A mí siempre me han llamado cocainómano», ha apuntado. El tertuliano ha dejado claro que no le molesta, ya que dejó aquella etapa hace tiempo y actualmente está recuperado: «Es el coste de comprometerte con la verdad».. Asimismo, ha afirmado que en numerosas ocasiones se le tacha de «fascista». Para defenderse, ha rescatado una reflexión de Oriana Fallaci: «Decía que hay dos tipos de fascistas: los fascistas y los antifascistas. Entonces los antifascistas me suelen llamar fascista. Que me llamen lo que quieran porque ellos se retratan».
