A un año de las próximas elecciones municipales en España, los partidos políticos ya están perfilando sus listas y por ende, sus candidatos a las alcaldías. Este proceso deja varias sorpresas, ya sea por la relevancia de los nombres propuestos o por las historias que esconde la política municipalista.. En este sentido, la asamblea de Junts escogió la semana pasada al candidato del partido independentista en Sabadell: Gabriel Fernández. Por una mayoría de tres cuartas partes de los votos, los militantes JxCat optaron por un exlíder de Esquerra Republicana en el municipio para liderar ahora sus listas.. Fernández rompió en septiembre con ERC y desde entonces es concejal no adscrito en el Ayuntamiento de Sabadell. El concejal pertenecía a la corriente contraria a Junqueras en el partido republicano, y no tenía opciones de repetir como candidato en este partido.. La crisis de Junts en Sabadell. La elección de Fernández llega meses después de una crisis interna en el partido en Sabadell. El pacto de gobierno que desde 2023 mantenía el partido con el PSC en el municipio saltó. Tras someter el acuerdo a votación, la dirección local decidió abandonarlo y en diciembre el líder en el consistorio, Lluís Matas, acató el resultado, aunque advirtió: “No lo compartimos. Es un error histórico”. Así se cerró un experimento de dos años que muchos en Junts consideraban un ejemplo de pragmatismo municipal.. Pero la ruptura no fue un hecho aislado; expresó una fisura más profunda, denunciada desde hacía meses por diversos cargos municipales: el choque entre el pragmatismo del día a día y la estrategia nacional de Junts. Fuentes internas hablaban abiertamente de «deriva»: una línea de confrontación permanente, de impugnación sistemática del PSC y el PSOE, y de priorizar símbolos y purismos ideológicos por encima de la gestión local. «Esta actitud nos hace irrelevantes y no útiles para la gente, que mira más a ERC o a Aliança. La dirección considera que Junts no tiene que pactar con el PSC en ningún lado. Si seguimos así, dejamos huérfano a un electorado centrado, moderado y pactista, con voluntad de llegar a acuerdos… cada vez hay más voces disidentes en el partido”, señalaban.
Meses después de una crisis interna en el partido de Puigdemont
A un año de las próximas elecciones municipales en España, los partidos políticos ya están perfilando sus listas y por ende, sus candidatos a las alcaldías. Este proceso deja varias sorpresas, ya sea por la relevancia de los nombres propuestos o por las historias que esconde la política municipalista.. En este sentido, la asamblea de Junts escogió la semana pasada al candidato del partido independentista en Sabadell: Gabriel Fernández. Por una mayoría de tres cuartas partes de los votos, los militantes JxCat optaron por un exlíder de Esquerra Republicana en el municipio para liderar ahora sus listas.. Fernández rompió en septiembre con ERC y desde entonces es concejal no adscrito en el Ayuntamiento de Sabadell. El concejal pertenecía a la corriente contraria a Junqueras en el partido republicano, y no tenía opciones de repetir como candidato en este partido.. La crisis de Junts en Sabadell. La elección de Fernández llega meses después de una crisis interna en el partido en Sabadell. El pacto de gobierno que desde 2023 mantenía el partido con el PSC en el municipio saltó. Tras someter el acuerdo a votación, la dirección local decidió abandonarlo y en diciembre el líder en el consistorio, Lluís Matas, acató el resultado, aunque advirtió: “No lo compartimos. Es un error histórico”. Así se cerró un experimento de dos años que muchos en Junts consideraban un ejemplo de pragmatismo municipal.. Pero la ruptura no fue un hecho aislado; expresó una fisura más profunda, denunciada desde hacía meses por diversos cargos municipales: el choque entre el pragmatismo del día a día y la estrategia nacional de Junts. Fuentes internas hablaban abiertamente de «deriva»: una línea de confrontación permanente, de impugnación sistemática del PSC y el PSOE, y de priorizar símbolos y purismos ideológicos por encima de la gestión local. «Esta actitud nos hace irrelevantes y no útiles para la gente, que mira más a ERC o a Aliança. La dirección considera que Junts no tiene que pactar con el PSC en ningún lado. Si seguimos así, dejamos huérfano a un electorado centrado, moderado y pactista, con voluntad de llegar a acuerdos… cada vez hay más voces disidentes en el partido”, señalaban.
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