Él, el inconfundible. El perpetuo apolo, la incansable estrella, el aventurero nato. También el repudiado, el sujeto de miles de habladurías, el bicho raro de los académicos. Aunque la espalda de Tom Cruise soporte un sinfín de agravios, muchos apoyados por la crítica cinematográfica que tan despiadada puede llegar a ser, sobre su pecho florece un séquito de acérrimos que ayudan a que su nombre no perezca con el transcurso de las décadas.. Este legado es conocido por Juan Luis Sánchez, periodista cinematográfico, que ha publicado el libro “Tom Cruise. Nacido el 3 de julio” en referencia al día en el que, paradójicamente, vio el mundo por primera vez el actor. En él, analiza esa figura que tantas conversaciones ha protagonizado y minutos en la pantalla televisiva del hogar ha acaparado. “Lo que me gusta de Nacido el 4 de julio es que él, sin meterse nunca en temas políticos, participó en una película con una crítica despiadada a la intervención estadounidense en el exterior, que sigue siendo un tema de actualidad. Esa es la manera en la que deberían posicionarse los actores”, afirma el escritor. “Él piensa siempre en el público y quiere contentar a todos”, prosigue.. Esa neutralidad que le ha acompañado desde sus inicios para que su personalidad no quede sellada a un pensamiento concreto le parece al periodista su mayor tesoro, porque aquellos que sí muestran sus opiniones “ponen en segundo plano el cine”, proporcionando como ejemplo los múltiples discursos escuchados en la pasada ceremonia de los Premios Goya. “El cine español cae mal al 50% de la sociedad justo por ese posicionamiento. Ellos podrían hacer películas sobre las problemáticas que quieren apoyar y quedaría claro lo que piensan. Lo que no me parece normal es que hagan una comedia y después salgan a hablar de la Guerra de Gaza”, aclara Juan Luis Sánchez.. «A Tom Cruise se le empezará a valorar más, pues ha conseguido como nadie llevar espectadores a las salas». Juan Luis Sánchez. A pesar de que esta imparcialidad le ha servido para contentar a toda clase de espectadores, los roles de Cruise no siempre han causado la simpatía del periodismo cultural, achacado según Sánchez a su participación en cintas comerciales. No obstante, él recuerda que una suerte parecida corrieron otros ahora considerados grandes del séptimo arte como Clint Eastwood o Alfred Hitchcock. Obviando las diferencias, el actor algo comparte con el genio del suspense, y es que el único Oscar que ambos han recogido, aunque no matemos antes de tiempo al de “Top Gun”, es el honorífico. De hecho, ha sido este año cuando el intérprete se coronó con ese ansiado Premio de la Academia tras tres nominaciones. Así que, como la historia muchas veces se repite, el periodista piensa que “se le empezará a valorar más, pues él ha conseguido como nadie llevar gente a las salas”.. La cienciología y la separación obra-artista. Este lastre con el galardón podría crear un malestar con los académicos, más Juan Luis Sánchez no considera que les guarde rencor, pues es consciente de las expectativas de los filmes en los que participa. Una de esas veces en las que perdió su oportunidad de subir al escenario en Los Ángeles, en detrimento de Michael Caine por “Las normas de la casa de la sidra”, fue por “Magnolia” en el 2000, el papel favorito de Juan Luis Sánchez por ser el “más arriesgado”. “Era un rol muy coral, y ninguna estrella de Hollywood aceptaría un trabajo en el que no salga en todos los planos”, explica. Y, como no todo van a ser “algunos hombres buenos”, si se tiene que decantar por su papel más fallido, su respuesta es el remake de “La momia” que Universal ejecutó en 2017, aunque más por cuestiones argumentales que por su propio trabajo actoral.. A pesar de todo su estrellato hollywoodiense, el nombre de Tom Cruise está irremediablemente ligado a su creencia en la cienciología. “Hay países en los que está considerado secta peligrosa, por lo que puedo entender que a algunas personas esto les espante”, constata el comunicador. Sin embargo, es firme defensor de la controvertida separación obra y artista y se muestra contrario a la cultura de la cancelación. Además, no es fácil labrarse un nombre tan identitario en una industria llena de estrellas, por lo que Sánchez tampoco descarta que todas esas polémicas sean impostadas para mantenerse en lo más alto, pues “lo importante es que hablen de ti”.. Definitivamente, sea verdad que paga a sus novias para ocultar su homosexualidad, engulló la placenta de su hija o que no se le puede mirar a la cámara, Tom Cruise sigue siendo tendencia. Y sobrevivir a la cancelación, las nominaciones y la democratización tecnológica sería “misión imposible” para muchos. Preservando esa impronta está Juan Luis Sánchez con su libro. Si alguna vez se complica su defensa, él ya tiene pensado otra estrella comercial que le parece que es injustamente tratada: “Jacob Elordi en España cae mal porque solo se siente vasco y no español, pero me parece un actorazo que va a tener que luchar mucho por obtener el Oscar”. Mientras tanto, sigamos disfrutando del “yayo que sigue estando bueno con el paso de los años”.
El periodista en su libro «Tom Cruise. Nacido el 3 de julio» alaba a una de las figuras más conocidas del fotograma y cuestiona todos los mitos alrededor de su persona
Él, el inconfundible. El perpetuo apolo, la incansable estrella, el aventurero nato. También el repudiado, el sujeto de miles de habladurías, el bicho raro de los académicos. Aunque la espalda de Tom Cruise soporte un sinfín de agravios, muchos apoyados por la crítica cinematográfica que tan despiadada puede llegar a ser, sobre su pecho florece un séquito de acérrimos que ayudan a que su nombre no perezca con el transcurso de las décadas.. Este legado es conocido por Juan Luis Sánchez, periodista cinematográfico, que ha publicado el libro “Tom Cruise. Nacido el 3 de julio” en referencia al día en el que, paradójicamente, vio el mundo por primera vez el actor. En él, analiza esa figura que tantas conversaciones ha protagonizado y minutos en la pantalla televisiva del hogar ha acaparado. “Lo que me gusta de Nacido el 4 de julio es que él, sin meterse nunca en temas políticos, participó en una película con una crítica despiadada a la intervención estadounidense en el exterior, que sigue siendo un tema de actualidad. Esa es la manera en la que deberían posicionarse los actores”, afirma el escritor. “Él piensa siempre en el público y quiere contentar a todos”, prosigue.. Esa neutralidad que le ha acompañado desde sus inicios para que su personalidad no quede sellada a un pensamiento concreto le parece al periodista su mayor tesoro, porque aquellos que sí muestran sus opiniones “ponen en segundo plano el cine”, proporcionando como ejemplo los múltiples discursos escuchados en la pasada ceremonia de los Premios Goya. “El cine español cae mal al 50% de la sociedad justo por ese posicionamiento. Ellos podrían hacer películas sobre las problemáticas que quieren apoyar y quedaría claro lo que piensan. Lo que no me parece normal es que hagan una comedia y después salgan a hablar de la Guerra de Gaza”, aclara Juan Luis Sánchez.. «A Tom Cruise se le empezará a valorar más, pues ha conseguido como nadie llevar espectadores a las salas». A pesar de que esta imparcialidad le ha servido para contentar a toda clase de espectadores, los roles de Cruise no siempre han causado la simpatía del periodismo cultural, achacado según Sánchez a su participación en cintas comerciales. No obstante, él recuerda que una suerte parecida corrieron otros ahora considerados grandes del séptimo arte como Clint Eastwood o Alfred Hitchcock. Obviando las diferencias, el actor algo comparte con el genio del suspense, y es que el único Oscar que ambos han recogido, aunque no matemos antes de tiempo al de “Top Gun”, es el honorífico. De hecho, ha sido este año cuando el intérprete se coronó con ese ansiado Premio de la Academia tras tres nominaciones. Así que, como la historia muchas veces se repite, el periodista piensa que “se le empezará a valorar más, pues él ha conseguido como nadie llevar gente a las salas”.. Este lastre con el galardón podría crear un malestar con los académicos, más Juan Luis Sánchez no considera que les guarde rencor, pues es consciente de las expectativas de los filmes en los que participa. Una de esas veces en las que perdió su oportunidad de subir al escenario en Los Ángeles, en detrimento de Michael Caine por “Las normas de la casa de la sidra”, fue por “Magnolia” en el 2000, el papel favorito de Juan Luis Sánchez por ser el “más arriesgado”. “Era un rol muy coral, y ninguna estrella de Hollywood aceptaría un trabajo en el que no salga en todos los planos”, explica. Y, como no todo van a ser “algunos hombres buenos”, si se tiene que decantar por su papel más fallido, su respuesta es el remake de “La momia” que Universal ejecutó en 2017, aunque más por cuestiones argumentales que por su propio trabajo actoral.. A pesar de todo su estrellato hollywoodiense, el nombre de Tom Cruise está irremediablemente ligado a su creencia en la cienciología. “Hay países en los que está considerado secta peligrosa, por lo que puedo entender que a algunas personas esto les espante”, constata el comunicador. Sin embargo, es firme defensor de la controvertida separación obra y artista y se muestra contrario a la cultura de la cancelación. Además, no es fácil labrarse un nombre tan identitario en una industria llena de estrellas, por lo que Sánchez tampoco descarta que todas esas polémicas sean impostadas para mantenerse en lo más alto, pues “lo importante es que hablen de ti”.. Definitivamente, sea verdad que paga a sus novias para ocultar su homosexualidad, engulló la placenta de su hija o que no se le puede mirar a la cámara, Tom Cruise sigue siendo tendencia. Y sobrevivir a la cancelación, las nominaciones y la democratización tecnológica sería “misión imposible” para muchos. Preservando esa impronta está Juan Luis Sánchez con su libro. Si alguna vez se complica su defensa, él ya tiene pensado otra estrella comercial que le parece que es injustamente tratada: “Jacob Elordi en España cae mal porque solo se siente vasco y no español, pero me parece un actorazo que va a tener que luchar mucho por obtener el Oscar”. Mientras tanto, sigamos disfrutando del “yayo que sigue estando bueno con el paso de los años”.
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