El caso Julián Álvarez va a durar hasta que se cierre el mercado, a no ser que haya venta antes. Está generando muchos nervios en los aficionados rojiblancos, pero también en los azulgrana, como se ve en Jota Jordi, el tertuliano, que ha comparado lo del delantero con su situación personal.. La broma de Jota Jordi resume lo que mucha gente piensa: que las intenciones cambian con el tiempo. «¿Julián se quería quedar en marzo? Y yo estaba casado… y ahora, divorciado», lanzó el tertuliano, dejando a todos atónitos en El Chiringuito y, también, dejando claro que las declaraciones del argentino en el pasado ya no tienen mucho valor después de todo lo que ha sucedido. Julián Álvarez había decidido hace tiempo buscar una salida, convencido de que nunca terminó de encajar en el esquema táctico de Simeone.. El frente legal del caso. A la guerra de mercado se ha sumado un frente institucional que complica aún más la situación. La FIFA ya trasladó oficialmente al Barcelona la denuncia presentada por el Atlético, y el club catalán confirmó haber recibido dicha notificación. A partir de ahí se abre una fase formal en la que el Barcelona deberá presentar sus alegaciones ante la FIFA y la RFEF antes de que los organismos tomen una decisión. Esa carga legal adicional pesa sobre una negociación que ya de por sí arrastra tensiones entre los dos clubes. Enrique Cerezo acusó directamente al Barcelona de no estar a la altura en las formas durante todo el proceso de negociación.. El dinero, el obstáculo. La distancia económica entre lo que pide el Atlético y lo que puede ofrecer el Barcelona sigue siendo el nudo central del asunto. El club azulgrana no dispone del dinero que exige el Atlético, y los rojiblancos no tienen intención de rebajar sus pretensiones para facilitar el traspaso a un rival directo de LaLiga. La postura interna del Atlético es clara: si finalmente aceptan vender, prefieren hacerlo al Arsenal antes que reforzar a un competidor en la misma competición. Mientras el Barcelona espera, el Arsenal ha pasado a la acción. Según algunas informaciones, el club inglés formalizó una oferta de alrededor de 152 millones de euros. Pero el jugador no quiere ir a Londres. Según El Chiringuit es el propio Atlético el que está llamando al Arsenal para acercar posturas, porque el club rojiblanco necesita liquidez para poder fichar. Los nervios, al final, no son solo cosa de los aficionados.
El tertuliano de El Chiringuito ha sido muy crudo y personal al hablar de la situación del delantero, el club rojiblanco y el Barcelona
El caso Julián Álvarez va a durar hasta que se cierre el mercado, a no ser que haya venta antes. Está generando muchos nervios en los aficionados rojiblancos, pero también en los azulgrana, como se ve en Jota Jordi, el tertuliano, que ha comparado lo del delantero con su situación personal.. La broma de Jota Jordi resume lo que mucha gente piensa: que las intenciones cambian con el tiempo. «¿Julián se quería quedar en marzo? Y yo estaba casado… y ahora, divorciado», lanzó el tertuliano, dejando a todos atónitos en El Chiringuito y, también, dejando claro que las declaraciones del argentino en el pasado ya no tienen mucho valor después de todo lo que ha sucedido. Julián Álvarez había decidido hace tiempo buscar una salida, convencido de que nunca terminó de encajar en el esquema táctico de Simeone.. El frente legal del caso. A la guerra de mercado se ha sumado un frente institucional que complica aún más la situación. La FIFA ya trasladó oficialmente al Barcelona la denuncia presentada por el Atlético, y el club catalán confirmó haber recibido dicha notificación. A partir de ahí se abre una fase formal en la que el Barcelona deberá presentar sus alegaciones ante la FIFA y la RFEF antes de que los organismos tomen una decisión. Esa carga legal adicional pesa sobre una negociación que ya de por sí arrastra tensiones entre los dos clubes. Enrique Cerezo acusó directamente al Barcelona de no estar a la altura en las formas durante todo el proceso de negociación.. El dinero, el obstáculo. La distancia económica entre lo que pide el Atlético y lo que puede ofrecer el Barcelona sigue siendo el nudo central del asunto. El club azulgrana no dispone del dinero que exige el Atlético, y los rojiblancos no tienen intención de rebajar sus pretensiones para facilitar el traspaso a un rival directo de LaLiga. La postura interna del Atlético es clara: si finalmente aceptan vender, prefieren hacerlo al Arsenal antes que reforzar a un competidor en la misma competición. Mientras el Barcelona espera, el Arsenal ha pasado a la acción. Según algunas informaciones, el club inglés formalizó una oferta de alrededor de 152 millones de euros. Pero el jugador no quiere ir a Londres. Según El Chiringuit es el propio Atlético el que está llamando al Arsenal para acercar posturas, porque el club rojiblanco necesita liquidez para poder fichar. Los nervios, al final, no son solo cosa de los aficionados.
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