El Hormiguero recibió este miércoles la visita de Joaquín Sánchez, Susana Saborido y sus hijas Daniela y Salma, que presentaron El Capitán en Japón, programa que se estrenó tras la emisión del espacio de Pablo Motos.. La familia Sánchez Saborido le contó al presentador las peripecias que han vivido en Japón durante la grabación del road-show que sigue sus pasos cámara en mano.. «Es complicado, hemos vivido muchas cosas. Si tuviera que definirlo en una sola palabra diría que auténtico», aseguró el exfutbolista del Betis sobre su experiencia en Japón.. Motos comentó que Joaquín participó en un combate de sumo en uno de los capítulos del programa: «Sí, el primer problema ya fue ponerme el pañal ese que llevan», recordó.. «Era súper grande para mí, me tuvieron que dar dieciocho vueltas y yo notaba que se me veía todo», afirmó entre risas el sevillano. «Ver los combates en directo es una pasada, es increíble con lo grandes que son y la flexibilidad y la agilidad que tienen», añadió.. Eso sí, el exjugador de fútbol admitió que «luchar contra ellos es como chocarte contra una pared, no se les puede mover». Su hija Salma añadió: «Mi padre era como una pierna de los luchadores, lo que nos pudimos reír…».. Otro destino de la familia Sánchez Saborido que destacó el valenciano fue cuando visitaron también un templo budista con la idea de estar tres días sin hablar.. «Me encantó, me habría quedado allí a vivir. Lo único que no me gustó son los horarios de los monjes, que se levantan a las cuatro y media de la mañana para ir a misa», dijo Saborido.. Y admitió que «me habría rapado la cabeza para quedarme con los monjes». Pero Joaquín exclamó entre risas: «Yo sí que no me rapaba, que para eso tengo clínicas de pelo y lo mío me ha costado tener este pedazo pelo».
El exfutbolista del Betis visitó a Pablo Motos junto a su mujer, Susana Saborido, y sus hijas Daniela y Salma.
20MINUTOS.ES – Televisión
El Hormiguero recibió este miércoles la visita de Joaquín Sánchez, Susana Saborido y sus hijas Daniela y Salma, que presentaron El Capitán en Japón, programa que se estrenó tras la emisión del espacio de Pablo Motos.. La familia Sánchez Saborido le contó al presentador las peripecias que han vivido en Japón durante la grabación del road-show que sigue sus pasos cámara en mano.. «Es complicado, hemos vivido muchas cosas. Si tuviera que definirlo en una sola palabra diría que auténtico», aseguró el exfutbolista del Betis sobre su experiencia en Japón.. Motos comentó que Joaquín participó en un combate de sumo en uno de los capítulos del programa: «Sí, el primer problema ya fue ponerme el pañal ese que llevan», recordó.. «Era súper grande para mí, me tuvieron que dar dieciocho vueltas y yo notaba que se me veía todo», afirmó entre risas el sevillano. «Ver los combates en directo es una pasada, es increíble con lo grandes que son y la flexibilidad y la agilidad que tienen», añadió.. Eso sí, el exjugador de fútbol admitió que «luchar contra ellos es como chocarte contra una pared, no se les puede mover». Su hija Salma añadió: «Mi padre era como una pierna de los luchadores, lo que nos pudimos reír…».. Otro destino de la familia Sánchez Saborido que destacó el valenciano fue cuando visitaron también un templo budista con la idea de estar tres días sin hablar.. «Me encantó, me habría quedado allí a vivir. Lo único que no me gustó son los horarios de los monjes, que se levantan a las cuatro y media de la mañana para ir a misa», dijo Saborido.. Y admitió que «me habría rapado la cabeza para quedarme con los monjes». Pero Joaquín exclamó entre risas: «Yo sí que no me rapaba, que para eso tengo clínicas de pelo y lo mío me ha costado tener este pedazo pelo».
