Javier Murcia (Cartagena, 1974) es experto en fotografía subacuática y autor de 6 libros relacionados con la flora y la fauna del Mar Menor. Su última obra, titulada ‘La pesca en el Mar Menor’, es un compendio de preciosas fotografías que muestran el día a día y las técnicas de este oficio milenario en las aguas de la laguna salada. Se muestra optimista sobre la recuperación del Mar Menor siempre y cuando, dice, rememos todos en la misma dirección. Es un enamorado del mar, -confiesa que bucea todos los días- y ha recibido varios premios de fotografía en concursos de talla internacional, como en el prestigioso ‘GDT’ (‘European Wildlife Photographer of the Year’), ‘Montphoto’ o ‘Asferico’. Este el resultado de una charla con LA RAZÓN, con motivo de su última y flamante publicación.
Señor Murcia, ¿cómo surge la idea de editar este bonito libro, ‘La pesca en el Mar Menor’?
Bueno, soy un gran amante del mar y todo lo relacionado con ello me fascina, por eso el tema de la pesca me atrae mucho. Llevo muchos años trabajando sobre la pesca artesanal en el Mar Menor, cuando llega la temporada de pesca siempre echo varios meses de trabajo fotográfico, tanto de los pescadores faenando, como de las especies comerciales que capturan. Creo que la idea del libro surge desde el principio, desde el primer día que me embarco con los pescadores y observo su día a día, pero ya con los años, y al obtener una buena colección de imágenes, es cuando decido realizar este libro, que es fruto de muchos años de trabajo. Además, desde la CARM han confiado en mí y en mi trabajo, sin su colaboración no hubiera sido posible. Este y otros libros que hemos sacado.
Su especialidad es la fotografía subacuática. ¿Cómo ha sido la experiencia de ilustrar este libro que ocurre, en esta ocasión, mayoritariamente fuera del agua?
Sí, mi especialidad es la fotografía submarina, puedo decir que apenas hago fotografía terrestre. Ahora también estoy haciendo video submarino para realizar documentales de naturaleza -y de pesca artesanal- que, por cierto, acabo de sacar, junto a mi compañero Samuel, un documental sobre la pesca artesanal de las encañizadas, bajo el título “El laberinto de las encañizadas”, que muy pronto podremos disfrutar de él. Siempre he tenido una conexión muy directa con el hombre y el mar, por lo tanto, ha sido una grata experiencia el poder plasmar a través de mis fotografías el trabajo diario de estos pescadores.
Es usted autor de varios libros sobre la vida en el fondo del mar. ¿Qué le han enseñado los pescadores de nuestra laguna salada?
Sí, he sacado una bonita colección con la CARM de 6 libros, todos ellos enfocados en la fauna y flora del Mar Menor. Creo que son una herramienta imprescindible para la educación ambiental, es fundamental enseñar nuestros tesoros para saber amarlos y cuidarlos. Hay un monográfico del caballito, de la anguila, de la nacra, del fartet, otro sobre la fauna de los balnearios, y este último de pesca artesanal. Con respecto a este último libro, los pescadores son una fuente inagotable de información, la mayoría llevan toda su vida faenando en el mar, con unas condiciones muy duras, uno no se da cuenta hasta que lo vive en sus propias carnes, es un trabajo durísimo: madrugones, frío, humedad, calor extremo, etc. Aun así, es una gozada acompañarlos en un día de trabajo, aprender de ellos, porque siempre se aprende algo nuevo, desde los nombres vernáculos que usan para las especies que capturan, hasta el uso de las redes, o simplemente oír sus historias cargadas de emociones.
Algunas técnicas de pesca centenarias, propias de la Región, como las encañizadas, parecen estar en vías de extinción. ¿Es fundamental preservarlas? ¿Se convertido el hombre en el peor enemigo de un ecosistema único como el Mar Menor?
Todos los seres humanos dependemos del mar, aun viviendo alejados de él. La vida de sus costas ha dado alimento y cobijo a miles de generaciones, como sucede en el Mar Menor. Con el paso del tiempo, el hombre se las ha ingeniado para mejorar su actividad pesquera, desarrollando nuevas técnicas y explotando nuevas áreas y recursos. Esto ocurrió en nuestras encañizadas. De todas las estructuras de pesca creadas por los árabes en el medievo, sólo la de la laguna salada del sureste peninsular -y más concretamente la de La Torre- ha permanecido en pie, constituyendo un legado histórico, que habla de la relación que los pueblos de la Región han mantenido con la pesca desde hace siglos. Las encañizadas son parte de nuestro patrimonio y, por ello, es fundamental su preservación.
El Mar Menor cuenta con su propia ley y tiene su propia personalidad jurídica. ¿Hemos llegado tarde o confía en su total recuperación?
El Mar Menor es un ecosistema único y es muy especial, hablamos de la mayor laguna costera del Mediterráneo y una de las más importantes del mundo. El Mar Menor tiene un poder de resiliencia brutal, es un ecosistema que ha sido capaz de sobreponerse a muchas adversidades, desde episodios de eutrofización, hasta procesos severos de anoxia. Fueron momentos muy duros, angustiosos. Pero creo que ahora se están haciendo bien las cosas, entre todos, podemos hacer que la laguna vuelva a brillar como antaño, pero no es cosa de uno, todos tenemos que poner de nuestra parte como, por ejemplo, el banco de especies que desde el Acuario de la Universidad de Murcia -con Emilio Cortés a la cabeza- (con la Dirección General del Mar Menor), que planteó la creación de un banco de especies emblemáticas y de singular importancia del Mar Menor, algo vital para la fauna y flora de la laguna. Yo buceo todos los días en la laguna y últimamente he visto mejoría, aún queda mucho, pero parece que vamos por buen camino.
Los últimos informes apuntan a un buen estado de sus aguas y los caballitos de mar vuelven a poblar la laguna salada. ¿Son signos que apuntan a la esperanza?
Sí, efectivamente. Uno de los casos más llamativos tal vez sea el del caballito de mar, icono indiscutible de la laguna. Esta especie ha sufrido mucho durante los últimos años. Su pesca indiscriminada, seguida de los episodios de eutrofización y anoxia, pusieron en jaque a la especie, dando como resultado la casi extinción del caballito (Hippocampus gutulatus) en el Mar Menor. Recuerdo estar un año y medio (2021) sin ver un solo ejemplar, algo muy raro, ya que se suele observar todos los años algún que otro ejemplar. Parece que, poco a poco, la población de caballitos va creciendo. Este año, por ejemplo, he podido observar más de 50 ejemplares, algo positivo para la especie pero, desde luego, sus poblaciones están muy lejos de las que había hace 50 años. No obstante, hay otras especies que no llaman tanto la atención y que sus poblaciones están en jaque en todo el Mar Menor. Dos claros ejemplos serían el berberecho o el cangrejo de laguna (Carcinus aestuarii), ambas especies son raras en el Mar Menor, cuando antaño eran de las más numerosas.
¿Cómo eran sus veranos en el Mar Menor cuando era niño? Cuéntenos sus recuerdos en torno a esta joya única en Europa.
Bueno, tengo pocos recuerdos, porque no pasaba los veranos en el Mar Menor, sino en La Azohía. Sí tengo recuerdos de algunas excursiones con el colegio y, una de las que más me marcó, fue una que hicimos con 8 ó 9 años al IEO de Lo Pagán y, esperando en la puerta, pude observar a varios pescadores con cubos grandes llenos de caballitos de mar vivos, muriendo asfixiados, algo que se me quedó marcado a fuego. Fue algo muy impactante para un crío.
Un deseo para 2026.
Que el Mar Menor se mejore. Espero que se recuperen sus especies y que el caballito campe a sus anchas por toda la laguna, como hacía antiguamente. Hay que tener en cuenta que el Mar Menor ha salido de la UCI, pero aún sigue tocado.
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Javier Murcia (Cartagena, 1974) es experto en fotografía subacuática y autor de 6 libros relacionados con la flora y la fauna del Mar Menor. Su última obra, titulada ‘La pesca en el Mar Menor’, es un compendio de preciosas fotografías que muestran el día a día y las técnicas de este oficio milenario en las aguas de la laguna salada. Se muestra optimista sobre la recuperación del Mar Menor siempre y cuando, dice, rememos todos en la misma dirección. Es un enamorado del mar, -confiesa que bucea todos los días- y ha recibido varios premios de fotografía en concursos de talla internacional, como en el prestigioso ‘GDT’ (‘European Wildlife Photographer of the Year’), ‘Montphoto’ o ‘Asferico’. Este el resultado de una charla con LA RAZÓN, con motivo de su última y flamante publicación.. Señor Murcia, ¿cómo surge la idea de editar este bonito libro, ‘La pesca en el Mar Menor’?. Bueno, soy un gran amante del mar y todo lo relacionado con ello me fascina, por eso el tema de la pesca me atrae mucho. Llevo muchos años trabajando sobre la pesca artesanal en el Mar Menor, cuando llega la temporada de pesca siempre echo varios meses de trabajo fotográfico, tanto de los pescadores faenando, como de las especies comerciales que capturan. Creo que la idea del libro surge desde el principio, desde el primer día que me embarco con los pescadores y observo su día a día, pero ya con los años, y al obtener una buena colección de imágenes, es cuando decido realizar este libro, que es fruto de muchos años de trabajo. Además, desde la CARM han confiado en mí y en mi trabajo, sin su colaboración no hubiera sido posible. Este y otros libros que hemos sacado.. Su especialidad es la fotografía subacuática. ¿Cómo ha sido la experiencia de ilustrar este libro que ocurre, en esta ocasión, mayoritariamente fuera del agua?. Sí, mi especialidad es la fotografía submarina, puedo decir que apenas hago fotografía terrestre. Ahora también estoy haciendo video submarino para realizar documentales de naturaleza -y de pesca artesanal- que, por cierto, acabo de sacar, junto a mi compañero Samuel, un documental sobre la pesca artesanal de las encañizadas, bajo el título “El laberinto de las encañizadas”, que muy pronto podremos disfrutar de él. Siempre he tenido una conexión muy directa con el hombre y el mar, por lo tanto, ha sido una grata experiencia el poder plasmar a través de mis fotografías el trabajo diario de estos pescadores.. Es usted autor de varios libros sobre la vida en el fondo del mar. ¿Qué le han enseñado los pescadores de nuestra laguna salada?. Sí, he sacado una bonita colección con la CARM de 6 libros, todos ellos enfocados en la fauna y flora del Mar Menor. Creo que son una herramienta imprescindible para la educación ambiental, es fundamental enseñar nuestros tesoros para saber amarlos y cuidarlos. Hay un monográfico del caballito, de la anguila, de la nacra, del fartet, otro sobre la fauna de los balnearios, y este último de pesca artesanal. Con respecto a este último libro, los pescadores son una fuente inagotable de información, la mayoría llevan toda su vida faenando en el mar, con unas condiciones muy duras, uno no se da cuenta hasta que lo vive en sus propias carnes, es un trabajo durísimo: madrugones, frío, humedad, calor extremo, etc. Aun así, es una gozada acompañarlos en un día de trabajo, aprender de ellos, porque siempre se aprende algo nuevo, desde los nombres vernáculos que usan para las especies que capturan, hasta el uso de las redes, o simplemente oír sus historias cargadas de emociones.. Algunas técnicas de pesca centenarias, propias de la Región, como las encañizadas, parecen estar en vías de extinción. ¿Es fundamental preservarlas? ¿Se convertido el hombre en el peor enemigo de un ecosistema único como el Mar Menor?. Todos los seres humanos dependemos del mar, aun viviendo alejados de él. La vida de sus costas ha dado alimento y cobijo a miles de generaciones, como sucede en el Mar Menor. Con el paso del tiempo, el hombre se las ha ingeniado para mejorar su actividad pesquera, desarrollando nuevas técnicas y explotando nuevas áreas y recursos. Esto ocurrió en nuestras encañizadas. De todas las estructuras de pesca creadas por los árabes en el medievo, sólo la de la laguna salada del sureste peninsular -y más concretamente la de La Torre- ha permanecido en pie, constituyendo un legado histórico, que habla de la relación que los pueblos de la Región han mantenido con la pesca desde hace siglos. Las encañizadas son parte de nuestro patrimonio y, por ello, es fundamental su preservación.. El Mar Menor cuenta con su propia ley y tiene su propia personalidad jurídica. ¿Hemos llegado tarde o confía en su total recuperación?. El Mar Menor es un ecosistema único y es muy especial, hablamos de la mayor laguna costera del Mediterráneo y una de las más importantes del mundo. El Mar Menor tiene un poder de resiliencia brutal, es un ecosistema que ha sido capaz de sobreponerse a muchas adversidades, desde episodios de eutrofización, hasta procesos severos de anoxia. Fueron momentos muy duros, angustiosos. Pero creo que ahora se están haciendo bien las cosas, entre todos, podemos hacer que la laguna vuelva a brillar como antaño, pero no es cosa de uno, todos tenemos que poner de nuestra parte como, por ejemplo, el banco de especies que desde el Acuario de la Universidad de Murcia -con Emilio Cortés a la cabeza- (con la Dirección General del Mar Menor), que planteó la creación de un banco de especies emblemáticas y de singular importancia del Mar Menor, algo vital para la fauna y flora de la laguna. Yo buceo todos los días en la laguna y últimamente he visto mejoría, aún queda mucho, pero parece que vamos por buen camino.. Los últimos informes apuntan a un buen estado de sus aguas y los caballitos de mar vuelven a poblar la laguna salada. ¿Son signos que apuntan a la esperanza?. Sí, efectivamente. Uno de los casos más llamativos tal vez sea el del caballito de mar, icono indiscutible de la laguna. Esta especie ha sufrido mucho durante los últimos años. Su pesca indiscriminada, seguida de los episodios de eutrofización y anoxia, pusieron en jaque a la especie, dando como resultado la casi extinción del caballito (Hippocampus gutulatus) en el Mar Menor. Recuerdo estar un año y medio (2021) sin ver un solo ejemplar, algo muy raro, ya que se suele observar todos los años algún que otro ejemplar. Parece que, poco a poco, la población de caballitos va creciendo. Este año, por ejemplo, he podido observar más de 50 ejemplares, algo positivo para la especie pero, desde luego, sus poblaciones están muy lejos de las que había hace 50 años. No obstante, hay otras especies que no llaman tanto la atención y que sus poblaciones están en jaque en todo el Mar Menor. Dos claros ejemplos serían el berberecho o el cangrejo de laguna (Carcinus aestuarii), ambas especies son raras en el Mar Menor, cuando antaño eran de las más numerosas.. ¿Cómo eran sus veranos en el Mar Menor cuando era niño? Cuéntenos sus recuerdos en torno a esta joya única en Europa.. Bueno, tengo pocos recuerdos, porque no pasaba los veranos en el Mar Menor, sino en La Azohía. Sí tengo recuerdos de algunas excursiones con el colegio y, una de las que más me marcó, fue una que hicimos con 8 ó 9 años al IEO de Lo Pagán y, esperando en la puerta, pude observar a varios pescadores con cubos grandes llenos de caballitos de mar vivos, muriendo asfixiados, algo que se me quedó marcado a fuego. Fue algo muy impactante para un crío.. Un deseo para 2026.. Que el Mar Menor se mejore. Espero que se recuperen sus especies y que el caballito campe a sus anchas por toda la laguna, como hacía antiguamente. Hay que tener en cuenta que el Mar Menor ha salido de la UCI, pero aún sigue tocado.
Publica su sexto libro titulado «La pesca en el Mar Menor», un compendio de preciosas fotografías que muestran el día a día y las técnicas de este oficio
