Ivonne Reyes se enfrentó al puente de las emociones en Supervivientes, una dinámica en la que los participantes recorren peldaños asociados a etapas de su vida. Antes de comenzar, María Lamela la presentó con una advertencia. «Es momento de que dejes de serlo», en referencia a lo desconocida que sigue siendo pese a sus décadas de fama.. El primer peldaño, la infancia, ya abrió la herida. Ivonne explicó que una parte importante de su niñez estuvo marcada por el abandono y la soledad, con unos padres que atravesaban problemas familiares. «Me sentí apartada de la familia. Esa sensación de abandono me marcó mucho», soltó, antes de añadir que su padre prometía ir a buscarla «y no llegaba».. La concursante repasó después su etapa de éxito televisivo en España, de azafata en El precio justo a rostro habitual de los noventa. Pero confesó que nunca acabó de asimilarlo. «Me sigue costando creerme que he sido una persona de éxito», admitió.. El golpe más duro llegó con el peldaño del olvido. Ivonne desveló que atravesó una etapa de derrumbe total, económico y personal, que ocultaba al mundo. «Me quedé en la ruina. Lloraba a solas para tratar de mantener mi imagen bien», relató. Y entonces llegó la confesión que paralizó el plató: «He estado al borde de la muerte tres veces».. La presentadora se rompió por completo al nombrar a su hijo Alejandro. Recordó lo duramente que fue juzgada cuando se quedó embarazada y lo que supuso ejercer de madre y padre a la vez. «Ha sido muy duro, pero para mí es lo más hermoso», remató entre lágrimas.. La última frase fue la más directa: «Espero que se sienta orgulloso de mí y que pueda darse cuenta de los valores que tiene su madre». Con esas palabras, Ivonne cerró el momento más íntimo y devastador de su concurso.
La presentadora venezolana reveló además que llegó a quedarse en la ruina económica y que lloraba a solas para mantener su imagen pública .
20MINUTOS.ES – Televisión
Ivonne Reyes se enfrentó al puente de las emociones en Supervivientes, una dinámica en la que los participantes recorren peldaños asociados a etapas de su vida. Antes de comenzar, María Lamela la presentó con una advertencia. «Es momento de que dejes de serlo», en referencia a lo desconocida que sigue siendo pese a sus décadas de fama.. El primer peldaño, la infancia, ya abrió la herida. Ivonne explicó que una parte importante de su niñez estuvo marcada por el abandono y la soledad, con unos padres que atravesaban problemas familiares. «Me sentí apartada de la familia. Esa sensación de abandono me marcó mucho», soltó, antes de añadir que su padre prometía ir a buscarla «y no llegaba».. La concursante repasó después su etapa de éxito televisivo en España, de azafata en El precio justo a rostro habitual de los noventa. Pero confesó que nunca acabó de asimilarlo. «Me sigue costando creerme que he sido una persona de éxito», admitió.. El golpe más duro llegó con el peldaño del olvido. Ivonne desveló que atravesó una etapa de derrumbe total, económico y personal, que ocultaba al mundo. «Me quedé en la ruina. Lloraba a solas para tratar de mantener mi imagen bien», relató. Y entonces llegó la confesión que paralizó el plató: «He estado al borde de la muerte tres veces».. La presentadora se rompió por completo al nombrar a su hijo Alejandro. Recordó lo duramente que fue juzgada cuando se quedó embarazada y lo que supuso ejercer de madre y padre a la vez. «Ha sido muy duro, pero para mí es lo más hermoso», remató entre lágrimas.. La última frase fue la más directa: «Espero que se sienta orgulloso de mí y que pueda darse cuenta de los valores que tiene su madre». Con esas palabras, Ivonne cerró el momento más íntimo y devastador de su concurso.
