La semana empezó en Israel con una ola de rumores sobre el peligro inminente de otra guerra con Irán. Si bien los rumores carecían del respaldo que los hicieran creíbles, no por ello el miedo del público era menor. Se basaban en la evaluación de que el líder supremo de la República Islámica, Ali Jamenei, se encuentra entre la espada y la pared y que podría intentar una maniobra desesperada.. El argumento de algunos analistas es que si Jamenei y sus asesores temen que se esté preparando un golpe de Estado o que Israel lance un ataque sorpresa contra su infraestructura de misiles, podrían optar por lanzar un ataque preventivo. Si bien el escenario no puede descartarse del todo, no es lo que la inteligencia israelí maneja por ahora, informó el analista Amos Harel.. En Israel el estamento militar habla de un prolongado proceso de debilitamiento del control del régimen de los ayatolás sobre sus ciudadanos, aparentemente debido en parte a los golpes militares que Irán sufrió en la guerra de 12 días con Israel en junio del año pasado, sin obviar el desgaste de una masiva oposición interna dada la carestía y falta de libertades.. Y mientras en Irán Jamenei acusaba a Estados Unidos e Israel de ser la presencia conspirativa detrás de las protestas, algunos políticos israelíes daban la bienvenida a las manifestaciones y animaban a la caída del régimen, como la ministra de Ciencia y Tecnología, Gila Gamliel, quien además de publicar mensajes de apoyo a los manifestantes tiene vínculos con el príncipe heredero iraní, Reza Pahlavi, en el exilio. Hasta que este lunes recibieron la instrucción de dejar de hacerlo.. Por su parte, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, dijo en una entrevista a The Economist el viernes que ahora toca esperar y ver qué sucede en Irán. Aunque se ha dirigido al pueblo iraní felicitándolo por su valentía.. Las amenazas de Trump. El presidente estadounidense ha amenazado al régimen iraní en varias ocasiones en las últimas semanas diciendo que si mueren «demasiadas personas» allí Estados Unidos podría intervenir militarmente. Esta amenaza se la toman en serio tanto en Irán como en Israel. Por eso la liberación de algunas de los miles de personas arrestadas durante las manifestaciones en Irán y la alerta máxima en Israel desde el domingo, cuando Teherán aseguró que, si es atacado, devolvería el golpe contra Israel e intereses estadounidenses en la región.. La ola de protestas en Irán comenzó mientras Netanyahu emitía numerosas declaraciones sobre los peligros de la industria de misiles balísticos persa y mientras presionaba a EE UU para que se preparara para dar luz verde a un nuevo ataque contra las instalaciones de misiles, por lo menos. Pero por ahora, la consigna en Israel es esperar a ver qué pasa.. Algunos analistas señalan que es dudoso que otra guerra en Oriente Medio beneficie a Trump en un año en el que su país acogerá partidos del Mundial de fútbol y el Partido Republicano se prepara para unas reñidas elecciones. Sugieren que más probable que Trump intente avanzar otros objetivos, como fomentar el derrocamiento del régimen o imponer un nuevo acuerdo nuclear con Teherán. Otros, sin embargo, vaticinan que Trump materializará sus amenazas.. La guerra no ha terminado. Sin embargo, Irán no es el único frente medio abierto de Israel. El archienemigo iraní financia y arma a Hizbulá que no es una amenaza neutralizada en el Líbano, como tampoco lo es Hamás en Gaza. A pesar de que se dan por concluidas formalmente las guerras tanto en el norte como en el sur, si bien continúan las violaciones del alto el fuego por todas las partes. Para los habitantes de Gaza, los del sur del Líbano y del norte de Israel, la guerra no ha terminado.. Israel ataca de manera casi diaria a Hizbulá, en el sur del Líbano, pero también más al norte. Acusa al ejército libanés de complicidad con los chiítas proiraníes y al Estado libanés de no cumplir con lo acordado y desarmar al grupo al sur del río Litani. Mientras, el Líbano critica que Israel mantenga cinco puestos de vigilancia dentro del país.. Gadi Eisenkot, líder del nuevo partido Yashar (recto, en hebreo) y ex jefe del Estado mayor, declaró en una entrevista con la Radio del Ejército el domingo, criticando al gobierno de Netanyahu, que Israel debe preguntarse por qué tan pronto se enfrenta a la perspectiva de una nueva ronda de combates en el Líbano, Gaza e Irán.
La semana empezó en Israel con una ola de rumores sobre el peligro inminente de otra guerra con Irán. Si bien los rumores carecían del respaldo que los hicieran creíbles, no por ello el miedo del público era menor. Se basaban en la evaluación de que el líder supremo de la República Islámica, Ali Jamenei, se encuentra entre la espada y la pared y que podría intentar una maniobra desesperada.. El argumento de algunos analistas es que si Jamenei y sus asesores temen que se esté preparando un golpe de Estado o que Israel lance un ataque sorpresa contra su infraestructura de misiles, podrían optar por lanzar un ataque preventivo. Si bien el escenario no puede descartarse del todo, no es lo que la inteligencia israelí maneja por ahora, informó el analista Amos Harel.. En Israel el estamento militar habla de un prolongado proceso de debilitamiento del control del régimen de los ayatolás sobre sus ciudadanos, aparentemente debido en parte a los golpes militares que Irán sufrió en la guerra de 12 días con Israel en junio del año pasado, sin obviar el desgaste de una masiva oposición interna dada la carestía y falta de libertades.. Y mientras en Irán Jamenei acusaba a Estados Unidos e Israel de ser la presencia conspirativa detrás de las protestas, algunos políticos israelíes daban la bienvenida a las manifestaciones y animaban a la caída del régimen, como la ministra de Ciencia y Tecnología, Gila Gamliel, quien además de publicar mensajes de apoyo a los manifestantes tiene vínculos con el príncipe heredero iraní, Reza Pahlavi, en el exilio. Hasta que este lunes recibieron la instrucción de dejar de hacerlo.. Por su parte, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, dijo en una entrevista a The Economist el viernes que ahora toca esperar y ver qué sucede en Irán. Aunque se ha dirigido al pueblo iraní felicitándolo por su valentía.. Las amenazas de Trump. El presidente estadounidense ha amenazado al régimen iraní en varias ocasiones en las últimas semanas diciendo que si mueren «demasiadas personas» allí Estados Unidos podría intervenir militarmente. Esta amenaza se la toman en serio tanto en Irán como en Israel. Por eso la liberación de algunas de los miles de personas arrestadas durante las manifestaciones en Irán y la alerta máxima en Israel desde el domingo, cuando Teherán aseguró que, si es atacado, devolvería el golpe contra Israel e intereses estadounidenses en la región.. La ola de protestas en Irán comenzó mientras Netanyahu emitía numerosas declaraciones sobre los peligros de la industria de misiles balísticos persa y mientras presionaba a EE UU para que se preparara para dar luz verde a un nuevo ataque contra las instalaciones de misiles, por lo menos. Pero por ahora, la consigna en Israel es esperar a ver qué pasa.. Algunos analistas señalan que es dudoso que otra guerra en Oriente Medio beneficie a Trump en un año en el que su país acogerá partidos del Mundial de fútbol y el Partido Republicano se prepara para unas reñidas elecciones. Sugieren que más probable que Trump intente avanzar otros objetivos, como fomentar el derrocamiento del régimen o imponer un nuevo acuerdo nuclear con Teherán. Otros, sin embargo, vaticinan que Trump materializará sus amenazas.. La guerra no ha terminado. Sin embargo, Irán no es el único frente medio abierto de Israel. El archienemigo iraní financia y arma a Hizbulá que no es una amenaza neutralizada en el Líbano, como tampoco lo es Hamás en Gaza. A pesar de que se dan por concluidas formalmente las guerras tanto en el norte como en el sur, si bien continúan las violaciones del alto el fuego por todas las partes. Para los habitantes de Gaza, los del sur del Líbano y del norte de Israel, la guerra no ha terminado.. Israel ataca de manera casi diaria a Hizbulá, en el sur del Líbano, pero también más al norte. Acusa al ejército libanés de complicidad con los chiítas proiraníes y al Estado libanés de no cumplir con lo acordado y desarmar al grupo al sur del río Litani. Mientras, el Líbano critica que Israel mantenga cinco puestos de vigilancia dentro del país.. Gadi Eisenkot, líder del nuevo partido Yashar (recto, en hebreo) y ex jefe del Estado mayor, declaró en una entrevista con la Radio del Ejército el domingo, criticando al gobierno de Netanyahu, que Israel debe preguntarse por qué tan pronto se enfrenta a la perspectiva de una nueva ronda de combates en el Líbano, Gaza e Irán.
El estamento militar israelí habla de un prolongado proceso de debilitamiento del control de los ayatolás
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