Agentes de la Guardia Civil de Palencia, en colaboración con efectivos de la de Barcelona, dentro del marco de la Operación Kartenver, investigaron a dos hombres de nacionalidad portuguesa como supuestos autores de un delito de estafa a través del método ‘smishing’ a un vecino de Barruelo de Santullán (Palencia). El smishing consiste en el envío de mensajes de texto engañosos induciendo a las víctimas a facilitar datos personales o financieros a través de enlaces.. Según indicaron a Ical fuentes policiales, la víctima recibió en su teléfono móvil un mensaje de su entidad bancaria, donde también aparecía un enlace y cuando accedió a él, recibió una llamada telefónica en la que un supuesto trabajador de su entidad bancaria le solicitaba las claves necesarias para realizar diferentes operaciones bancarias. Tras esto, el estafador logró retirar 21.000 euros de la cuenta corriente de la víctima y solicitar un crédito de 43.300 euros.. Tras poner lo sucedido en conocimiento de la Guardia Civil, se inició una investigación que dio como resultado la identificación de dos personas, la primera, que mandó el mensaje, realizó la llamada y accedió a la banca online de la víctima y la otra, que realizó la función de intermediario económico.
Los supuestos autores retiraron 21.000 euros de la cuenta de la víctima y solicitaron un crédito de 43.300 euros tras engañarla con un SMS fraudulento
Agentes de la Guardia Civil de Palencia, en colaboración con efectivos de la de Barcelona, dentro del marco de la Operación Kartenver, investigaron a dos hombres de nacionalidad portuguesa como supuestos autores de un delito de estafa a través del método ‘smishing’ a un vecino de Barruelo de Santullán (Palencia). El smishing consiste en el envío de mensajes de texto engañosos induciendo a las víctimas a facilitar datos personales o financieros a través de enlaces.. Según indicaron a Ical fuentes policiales, la víctima recibió en su teléfono móvil un mensaje de su entidad bancaria, donde también aparecía un enlace y cuando accedió a él, recibió una llamada telefónica en la que un supuesto trabajador de su entidad bancaria le solicitaba las claves necesarias para realizar diferentes operaciones bancarias. Tras esto, el estafador logró retirar 21.000 euros de la cuenta corriente de la víctima y solicitar un crédito de 43.300 euros.. Tras poner lo sucedido en conocimiento de la Guardia Civil, se inició una investigación que dio como resultado la identificación de dos personas, la primera, que mandó el mensaje, realizó la llamada y accedió a la banca online de la víctima y la otra, que realizó la función de intermediario económico.
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