El Rayo Vallecano es Vallecas, un barrio de Madrid al otro lado de la M-30. Hoy, el Rayo, y por tanto, Vallecas, y, por tanto, el otro lado de Madrid, juega la ida de las semifinales de la Conference contra el Estrasburgo y cada situación que se produzca hay que ir guardándola en la memoria, para recordar después, cuando todo empiece a olvidarse. Es, dijo Camello, como la primera cita, antes de la primera cita, cuando te pones nervioso y sientes, dijo Camello, el delantero rayista, «mariposas en el estómago», que es una frase un poco tópica, pero a ver cómo se explica esa inquietud, esas ganas de que llegue el momento, ese mirar la hora y que no pase el tiempo y que te duele un poco la tripa, pero no es indigestión ni hambre, así que sólo pueden ser mariposas, porque llega el Estrasburgo y es una semifinal europea y esto es Vallecas.. La aventura europea del Rayo Vallecano. La Conference League, una competición que nació hace cuatro años, se ha convertido en una aventura que atraviesa el barrio entero. Vallecas es vital para lo que queda de temporada, porque el estadio sólo ha visto perder al Rayo en una ocasión en doce partidos de competición UEFA, en los octavos de final ante el Samsunspor, un 0-1 que les permitió avanzar de todas formas.. Desde octubre, el equipo sólo ha caído como local en dos ocasiones, sumando diez victorias y siete empates, y ese registro convierte al estadio en un lugar que debe complicar el plan del Estrasburgo, un equipo francés que llega como favorito después de terminar primero en la fase de liga, invicto y con un solo empate. El conjunto que entrena Gary O’Neil tiene un valor tres veces superior al del Rayo, pero Vallecas genera cosas que no se miden en euros ni en plantillas, y hoy se espera que el estadio franjirrojo sea una caldera que lleve en volandas a sus jugadores. «Es un espejo claro de la efervescencia del barrio. Ojalá en este partido aumentemos estas dinámicas. Hay que prender la chispa, la gente desea echar la gasolina», decía ayer Íñigo Pérez. «Somos muy diferentes. Hay una parte social que nos diferencia del resto, que nosotros queremos que se refleje en el campo lo que la gente siente o provoca. Desde que estoy en el Rayo siento cosas que jamás he sentido».. Entre Europa y el descenso. El Rayo eliminó al AEK griego por un global de 4-3 en cuartos de final, en un cruce en el que la ida en Vallecas fue vital, con un 3-0 a favor del equipo de la franja que le permitió avanzar pese a perder 3-1 en Atenas. La dinámica del Rayo es positiva, con sólo dos derrotas en los últimos seis encuentros, aunque en Liga marcha undécimo con 39 puntos, cinco por encima del descenso cuando restan cinco jornadas por disputarse, así que todavía debe finalizar los deberes de la permanencia. El club quiere evitar que la Conference despiste y que siga siendo un impulsor de ilusión y confianza, porque queda un final de LaLiga y una semifinal europea que gestionar al mismo tiempo. «Los jugadores somos monedas de cambio, egoístas. Yo no quiero descender en la vida, descender es lo último que concibo. La gente lleva mucho tiempo comiendo mierda, viendo divisiones que no merecen, y si fuera aficionado querría que descendiese si me traen la Conference», explicaba Camello.. Lo que se va a vivir hoy, lo que se lleva viviendo estos días, tras una temporada futbolísticamente más o menos plácida, pero torrencial desde el lado administrativo, lo que se lleva viviendo en el barrio no se ha vivido nunca. «Nunca lo hubiésemos imaginado. Son como mariposas, como la primera cita, y seguramente nos llevemos a la chica, que es por lo que luchamos», decía Camello.. Esta tarde, en Vallecas, es el sitio en el que hay que estar, lo decía Íñigo Pérez, también con mariposas en el estómago: «He pensado en el discurso que vengo dando de generar recuerdos. Nos hemos equivocado. Hay que generar recuerdos, pero ya lo hemos conseguido. Hablamos de futuro y de pasado, pero lo más importante es tocar, vivir, ser, estar. Habrá gente que en un mes o dos años no estará. No mirar adelante ni detrás».
El Rayo Vallecano juega contra el Estrasburgo la ida de la semifinal de la Conference. Su entrenador habla de cómo vivir el momento
El Rayo Vallecano es Vallecas, un barrio de Madrid al otro lado de la M-30. Hoy, el Rayo, y por tanto, Vallecas, y, por tanto, el otro lado de Madrid, juega la ida de las semifinales de la Conference contra el Estrasburgo y cada situación que se produzca hay que ir guardándola en la memoria, para recordar después, cuando todo empiece a olvidarse. Es, dijo Camello, como la primera cita, antes de la primera cita, cuando te pones nervioso y sientes, dijo Camello, el delantero rayista, «mariposas en el estómago», que es una frase un poco tópica, pero a ver cómo se explica esa inquietud, esas ganas de que llegue el momento, ese mirar la hora y que no pase el tiempo y que te duele un poco la tripa, pero no es indigestión ni hambre, así que sólo pueden ser mariposas, porque llega el Estrasburgo y es una semifinal europea y esto es Vallecas.. La aventura europea del Rayo Vallecano. La Conference League, una competición que nació hace cuatro años, se ha convertido en una aventura que atraviesa el barrio entero. Vallecas es vital para lo que queda de temporada, porque el estadio sólo ha visto perder al Rayo en una ocasión en doce partidos de competición UEFA, en los octavos de final ante el Samsunspor, un 0-1 que les permitió avanzar de todas formas.. Desde octubre, el equipo sólo ha caído como local en dos ocasiones, sumando diez victorias y siete empates, y ese registro convierte al estadio en un lugar que debe complicar el plan del Estrasburgo, un equipo francés que llega como favorito después de terminar primero en la fase de liga, invicto y con un solo empate. El conjunto que entrena Gary O’Neil tiene un valor tres veces superior al del Rayo, pero Vallecas genera cosas que no se miden en euros ni en plantillas, y hoy se espera que el estadio franjirrojo sea una caldera que lleve en volandas a sus jugadores. «Es un espejo claro de la efervescencia del barrio. Ojalá en este partido aumentemos estas dinámicas. Hay que prender la chispa, la gente desea echar la gasolina», decía ayer Íñigo Pérez. «Somos muy diferentes. Hay una parte social que nos diferencia del resto, que nosotros queremos que se refleje en el campo lo que la gente siente o provoca. Desde que estoy en el Rayo siento cosas que jamás he sentido».. Entre Europa y el descenso. El Rayo eliminó al AEK griego por un global de 4-3 en cuartos de final, en un cruce en el que la ida en Vallecas fue vital, con un 3-0 a favor del equipo de la franja que le permitió avanzar pese a perder 3-1 en Atenas. La dinámica del Rayo es positiva, con sólo dos derrotas en los últimos seis encuentros, aunque en Liga marcha undécimo con 39 puntos, cinco por encima del descenso cuando restan cinco jornadas por disputarse, así que todavía debe finalizar los deberes de la permanencia. El club quiere evitar que la Conference despiste y que siga siendo un impulsor de ilusión y confianza, porque queda un final de LaLiga y una semifinal europea que gestionar al mismo tiempo. «Los jugadores somos monedas de cambio, egoístas. Yo no quiero descender en la vida, descender es lo último que concibo. La gente lleva mucho tiempo comiendo mierda, viendo divisiones que no merecen, y si fuera aficionado querría que descendiese si me traen la Conference», explicaba Camello.. Lo que se va a vivir hoy, lo que se lleva viviendo estos días, tras una temporada futbolísticamente más o menos plácida, pero torrencial desde el lado administrativo, lo que se lleva viviendo en el barrio no se ha vivido nunca. «Nunca lo hubiésemos imaginado. Son como mariposas, como la primera cita, y seguramente nos llevemos a la chica, que es por lo que luchamos», decía Camello.. Esta tarde, en Vallecas, es el sitio en el que hay que estar, lo decía Íñigo Pérez, también con mariposas en el estómago: «He pensado en el discurso que vengo dando de generar recuerdos. Nos hemos equivocado. Hay que generar recuerdos, pero ya lo hemos conseguido. Hablamos de futuro y de pasado, pero lo más importante es tocar, vivir, ser, estar. Habrá gente que en un mes o dos años no estará. No mirar adelante ni detrás».
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