El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, han escenificado este lunes en Sant Sadurní d’Anoia el acercamiento definitivo entre socialistas y republicanos para aprobar los presupuestos catalanes. A pocas horas de que el Consell Nacional de Esquerra deba validar el acuerdo, ambos dirigentes han escogido un símbolo político y territorial para visualizar la entente: el impulso de la futura Línea Ferroviaria Orbital, una infraestructura de gran alcance llamada a transformar la movilidad de la segunda corona metropolitana sin pasar por Barcelona.. El acto, celebrado en el Cava Centre de Sant Sadurní ante cerca de un centenar de asistentes, ha tenido mucho de puesta en escena política. Illa, recién aterrizado de su viaje institucional a California, y Junqueras han comparecido rodeados de dirigentes de ambos partidos, consellers, negociadores de las cuentas y alcaldes de municipios directamente afectados por el futuro trazado ferroviario. Más allá del anuncio técnico, el mensaje era inequívoco: PSC y ERC quieren transmitir imagen de estabilidad y cooperación en un momento clave de la legislatura.. La infraestructura se ha convertido en el gran argumento de ERC para justificar su sí a los primeros presupuestos del Govern socialista. El proyecto no figuraba en el pacto de investidura entre PSC y Esquerra, pero ha terminado ocupando un lugar central en la negociación presupuestaria, desplazando otras exigencias que meses atrás parecían prioritarias, como la cesión de la recaudación del IRPF.. La Línea Orbital Ferroviaria es una vieja reivindicación territorial concebida hace más de dos décadas y nunca ejecutada. La propuesta plantea una red ferroviaria de unos 120 kilómetros —68 de ellos de nueva construcción— para conectar municipios de la segunda corona metropolitana, desde Vilanova i la Geltrú hasta Mataró, pasando por Vilafranca del Penedès, Martorell, Terrassa, Sabadell o Granollers, evitando el paso obligado por Barcelona. En total, se proyectan 40 estaciones, 23 de ellas nuevas, con una inversión estimada de 5.200 millones de euros.. El calendario previsto es largo. La primera fase no podría entrar en funcionamiento antes de 2034 y el conjunto de la infraestructura se completaría, en el mejor de los casos, hacia 2041. El Govern calcula que podría beneficiar a unos 30 millones de pasajeros anuales, una cifra comparable al volumen de usuarios de las actuales líneas R1 y R2 de Rodalies.. Durante el acto, Illa y Junqueras evitaron vender el proyecto únicamente como una mejora del transporte público. Ambos insistieron en que la línea ferroviaria representa una apuesta estratégica para el futuro de Cataluña. “Estamos definiendo el modelo de país de las próximas décadas”, vino a señalar el president, quien agradeció públicamente a ERC y a Junqueras su “sentido de país” y voluntad de alcanzar acuerdos.. Junqueras fue incluso más allá y defendió el tren orbital como un instrumento de transformación profunda. A su juicio, no se trata solo de una infraestructura ferroviaria, sino de una herramienta para impulsar un nuevo equilibrio económico, industrial y demográfico, capaz de mejorar la competitividad empresarial y garantizar mejores oportunidades laborales en un territorio de más de 3,5 millones de habitantes.. La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, quiso despejar uno de los temores recurrentes alrededor del anuncio: que el nuevo proyecto acabe desplazando inversiones urgentes pendientes en Rodalies. La dirigente socialista insistió en que la línea orbital “no va en detrimento” de las obras ya previstas, sino que complementa la red existente y permite construir una malla ferroviaria más eficiente, conectando tanto las líneas de Rodalies como las de FGC y reforzando los vínculos con la Cataluña interior.. Otro de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la necesidad de romper con el histórico modelo radial en el que Barcelona actúa como epicentro de toda la movilidad. La nueva infraestructura pretende precisamente facilitar desplazamientos transversales entre ciudades de la segunda corona metropolitana sin obligar a entrar y salir de la capital catalana. Según las previsiones del Govern, trayectos como Terrassa-Mataró o Vilafranca-Sabadell podrían realizarse en unos 45 minutos.. El componente municipalista también tuvo un peso destacado. Cuatro alcaldes —dos del PSC y dos de ERC— participaron en el acto para reivindicar los beneficios del proyecto sobre la calidad de vida y el desarrollo territorial. Entre ellos estuvieron la alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés, el alcalde de Vilafranca del Penedès, Francisco Romero, la alcaldesa de Sitges, Aurora Carbonell, e Isidre Pineda, alcalde de Caldes de Montbui. También acudieron representantes del denominado Arc Metropolità, como los alcaldes de Mataró y Rubí, territorios que algún día quedarían conectados sin necesidad de pasar por Barcelona.. La semana será decisiva para convertir la fotografía política en un acuerdo tangible. Este lunes, el Consell Nacional de ERC debe ratificar el preacuerdo presupuestario, algo que en el Govern dan prácticamente por hecho salvo sorpresa mayúscula. El siguiente paso llegará el miércoles, en la comisión bilateral entre la Generalitat y el Gobierno central, donde deberá concretarse el mecanismo de financiación de la obra. Sobre la mesa está la posibilidad de sufragarla mediante los Presupuestos Generales del Estado o a través de fórmulas de colaboración público-privada, previsiblemente con una sociedad mercantil mixta.
La futura infraestructura, valorada en 5.200 millones y prevista hasta 2041, prevé unir puntos sin pasar por Barcelona
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, han escenificado este lunes en Sant Sadurní d’Anoia el acercamiento definitivo entre socialistas y republicanos para aprobar los presupuestos catalanes. A pocas horas de que el Consell Nacional de Esquerra deba validar el acuerdo, ambos dirigentes han escogido un símbolo político y territorial para visualizar la entente: el impulso de la futura Línea Ferroviaria Orbital, una infraestructura de gran alcance llamada a transformar la movilidad de la segunda corona metropolitana sin pasar por Barcelona.. El acto, celebrado en el Cava Centre de Sant Sadurní ante cerca de un centenar de asistentes, ha tenido mucho de puesta en escena política. Illa, recién aterrizado de su viaje institucional a California, y Junqueras han comparecido rodeados de dirigentes de ambos partidos, consellers, negociadores de las cuentas y alcaldes de municipios directamente afectados por el futuro trazado ferroviario. Más allá del anuncio técnico, el mensaje era inequívoco: PSC y ERC quieren transmitir imagen de estabilidad y cooperación en un momento clave de la legislatura.. La infraestructura se ha convertido en el gran argumento de ERC para justificar su sí a los primeros presupuestos del Govern socialista. El proyecto no figuraba en el pacto de investidura entre PSC y Esquerra, pero ha terminado ocupando un lugar central en la negociación presupuestaria, desplazando otras exigencias que meses atrás parecían prioritarias, como la cesión de la recaudación del IRPF.. La Línea Orbital Ferroviaria es una vieja reivindicación territorial concebida hace más de dos décadas y nunca ejecutada. La propuesta plantea una red ferroviaria de unos 120 kilómetros —68 de ellos de nueva construcción— para conectar municipios de la segunda corona metropolitana, desde Vilanova i la Geltrú hasta Mataró, pasando por Vilafranca del Penedès, Martorell, Terrassa, Sabadell o Granollers, evitando el paso obligado por Barcelona. En total, se proyectan 40 estaciones, 23 de ellas nuevas, con una inversión estimada de 5.200 millones de euros.. El calendario previsto es largo. La primera fase no podría entrar en funcionamiento antes de 2034 y el conjunto de la infraestructura se completaría, en el mejor de los casos, hacia 2041. El Govern calcula que podría beneficiar a unos 30 millones de pasajeros anuales, una cifra comparable al volumen de usuarios de las actuales líneas R1 y R2 de Rodalies.. Durante el acto, Illa y Junqueras evitaron vender el proyecto únicamente como una mejora del transporte público. Ambos insistieron en que la línea ferroviaria representa una apuesta estratégica para el futuro de Cataluña. “Estamos definiendo el modelo de país de las próximas décadas”, vino a señalar el president, quien agradeció públicamente a ERC y a Junqueras su “sentido de país” y voluntad de alcanzar acuerdos.. Junqueras fue incluso más allá y defendió el tren orbital como un instrumento de transformación profunda. A su juicio, no se trata solo de una infraestructura ferroviaria, sino de una herramienta para impulsar un nuevo equilibrio económico, industrial y demográfico, capaz de mejorar la competitividad empresarial y garantizar mejores oportunidades laborales en un territorio de más de 3,5 millones de habitantes.. La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, quiso despejar uno de los temores recurrentes alrededor del anuncio: que el nuevo proyecto acabe desplazando inversiones urgentes pendientes en Rodalies. La dirigente socialista insistió en que la línea orbital “no va en detrimento” de las obras ya previstas, sino que complementa la red existente y permite construir una malla ferroviaria más eficiente, conectando tanto las líneas de Rodalies como las de FGC y reforzando los vínculos con la Cataluña interior.. Otro de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la necesidad de romper con el histórico modelo radial en el que Barcelona actúa como epicentro de toda la movilidad. La nueva infraestructura pretende precisamente facilitar desplazamientos transversales entre ciudades de la segunda corona metropolitana sin obligar a entrar y salir de la capital catalana. Según las previsiones del Govern, trayectos como Terrassa-Mataró o Vilafranca-Sabadell podrían realizarse en unos 45 minutos.. El componente municipalista también tuvo un peso destacado. Cuatro alcaldes —dos del PSC y dos de ERC— participaron en el acto para reivindicar los beneficios del proyecto sobre la calidad de vida y el desarrollo territorial. Entre ellos estuvieron la alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés, el alcalde de Vilafranca del Penedès, Francisco Romero, la alcaldesa de Sitges, Aurora Carbonell, e Isidre Pineda, alcalde de Caldes de Montbui. También acudieron representantes del denominado Arc Metropolità, como los alcaldes de Mataró y Rubí, territorios que algún día quedarían conectados sin necesidad de pasar por Barcelona.. La semana será decisiva para convertir la fotografía política en un acuerdo tangible. Este lunes, el Consell Nacional de ERC debe ratificar el preacuerdo presupuestario, algo que en el Govern dan prácticamente por hecho salvo sorpresa mayúscula. El siguiente paso llegará el miércoles, en la comisión bilateral entre la Generalitat y el Gobierno central, donde deberá concretarse el mecanismo de financiación de la obra. Sobre la mesa está la posibilidad de sufragarla mediante los Presupuestos Generales del Estado o a través de fórmulas de colaboración público-privada, previsiblemente con una sociedad mercantil mixta.
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