El poder iconográfico de la cultura popular es maravilloso. Una película, un cómic o las fotos promocionales de un disco —si están elaboradas con suficiente ingenio y gozan de una poderosa puesta en escena— pueden devenir en imitaciones ejecutadas por ciudadanos de a pie, casi siempre adolescentes o posadolescentes, por eso de que la juventud es inmune al ridículo.. Seguir leyendo
Nuestro acontecimiento estético actual es la religión. No ha habido en el planeta una fábrica de tendencias como el catolicismo, que ha creado el imaginario más poderoso de la humanidad
COLUMNA. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. Nuestro acontecimiento estético actual es la religión. No ha habido en el planeta una fábrica de tendencias como el catolicismo, que ha creado el imaginario más poderoso de la humanidad. Decenas de personas en la cola para el segundo concierto de Rosalía en Madrid, en el Movistar Arena, a 1 de abril de 2026, en Madrid.Alberto Ortega (Europa Press). El poder iconográfico de la cultura popular es maravilloso. Una película, un cómic o las fotos promocionales de un disco —si están elaboradas con suficiente ingenio y gozan de una poderosa puesta en escena— pueden devenir en imitaciones ejecutadas por ciudadanos de a pie, casi siempre adolescentes o posadolescentes, por eso de que la juventud es inmune al ridículo.. Que un grupo de naturaleza violenta como los Bowery Boys (cuyo líder William Poole “el Carnicero” fue interpretado por Daniel Day-Lewis en Gangs of New York) tuviera un efecto llamada fue en parte gracias a la prensa sensacionalista de la época, raíz de la cultura del entretenimiento. En 2026 (doscientos años después), tenemos a esos entrañables preadolescentes que se llaman “bro” e imitan los gestos de esos matones de barrio que, si se los cruzasen, mínimo les darían una docena de collejas. En la primavera de 1999 se estrenó la primera entrega de The Matrix, una película sensacional que, entre otras cosas, conectó con una juventud que encontraba en internet una entrada a una inteligencia global que, por obra y gracia del turbocapitalismo, estaba destinada a convertirse en idiocia global. The Matrix, heredera de las novelas de William Gibson, llevó una moda ciberpunk “ponible” a las calles. Nadie (o casi nadie) se iba a vestir como en Liquid Sky, pero sí era posible vestirse como en The Matrix gracias a la visonaria Kym Barrett. Su vestuario en la película era toda una declaración de intenciones.. Nuestro acontecimiento estético ahora es la religión. No ha habido en el planeta una fábrica de tendencias como el catolicismo, que ha creado la iconografía más poderosa de la humanidad. Mal vista en tiempos de materialismo, la religiosidad estaba latente. No creo que las (y los) cosplayers —que lo son, aunque no lo sepan— que han ido a los conciertos de Rosalía, que la han imitado en fotos y saraos, hayan oído hablar de Medjugorje o de las Iesu Communio, y no creo tampoco que les fuera a llamar la atención. Tampoco creo que las famosas y famosillas que han procesionado con peineta y mantilla tengan más intención que salir guapas y muy españolas en las fotos. Andan algunas voces muy sulfuradas por la llamada religiosa de la juventud, pero que no se preocupen, porque mañana saldrá otro disco, otra serie, otro libro (es broma… no va a pasar con ningún libro) que arrastre a las masas. El hábito no hace al monje.. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo. ¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?. Añadir usuarioContinuar leyendo aquí. Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.. ¿Por qué estás viendo esto?. Flecha. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.. Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.. ¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.. En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.. Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.. Sobre la firma. Columnista en la sección de Televisión. Ha colaborado en ‘El Mundo’, ‘Letras Libres’, ‘El Confidencial’, en programas radiofónicos y ha sido guionista de ficción y entretenimiento. Licenciada en Comunicación Audiovisual, ha ganado los premios Lengua de Trapo y Ateneo de Novela Joven de Sevilla. Su último libro es ‘La conquista de Tinder’.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Televisión. Opinión. Cultura. Libros. Cine. Música. Rosalía. Moda. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
