Con la bandera de España a media asta amaneció la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva en respeto a los dos agentes fallecidos el viernes en acto de servicio mientras perseguían una narcolancha entre las costas de Punta Umbría y Mazagón. Allí se instaló la capilla ardiente de Germán P. y Jerónimo, J, de 55 y 56 años, dos agentes con una larga trayectoria dentro de la Benemérita .El primero era el verdadero ejemplo de veteranía dentro del Cuerpo. Natural de Teruel, llevaba casi tres décadas en el Servicio Marítimo de Huelva y era muy querido entre los compañeros. Germán deja a una mujer viuda, que dio un ejemplo de entereza en la capilla ardiente pese a su desgarradora historia. Y es que hace unos meses también perdió a su hijo a consecuencia de una dura enfermedad. Jerónimo, por su parte, era natural de Málaga. Era Capitán y estaba al mando del operativo. Lideraba en primera línea la persecución de la narcolancha cuando se produjo la colisión. Salió con vida del fuerte impacto, pero falleció posteriormente en el Hospital de Cádiz. Jerónimo deja también una familia rota, con una mujer huérfana y tres hijos.. Hasta la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva se acercaron desde las nueve y media de la mañana multitud de familiares, amigos y compañeros de estos dos guardias civiles para darles su último adiós. El silencio y la contención se rompían en ocasiones por las lágrimas de los seres queridos de estos dos agentes, que no podían creerse aún lo sucedido.. También hubo representación institucional. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, expresó su tristeza por lo sucedido, que, dijo, es compartida por toda la comunidad andaluza, al tiempo que reclamó más medios para luchar contra el narcotráfico: «Esta batalla la vamos a ganar», apuntó. La candidata socialista a la Junta, María Jesús Montero, también se acercó a la capilla ardiente.. Pese al ambiente de contención y respeto, el secretario general de Jucil, sindicato mayoritario de la Guardia Civil, Ángel Lezcano, mostró su indignación y se preguntó qué más tiene qué pasar para que la Guardia Civil sea considerada una profesión de riesgo: «Es una aberración», lamentó. Jucil también mostró su malestar por la ausencia del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y del presidente Pedro Sánchez. «Es su obligación moral», incidieron, al tiempo que apuntaron que con esa actitud «demuestran la actitud de abandono y desconexión del Gobierno con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, especialmente con quienes combaten a diario el narcotráfico en las costas andaluzas».. El momento más emotivo se vivió con el traslado de los féretros de Germán y Jerónimo a la Iglesia de la Concepción. Fueron recibidos con el himno de España y el aplauso de seres queridos y vecinos que no dudaron en trasladarse hasta la iglesia para mostrar su apoyo. La homilía fue oficiada por el obispo de Huelva, quien alertó del «coste humano» que conlleva el narcotráfico y de una sociedad que lo ha normalizado.
Jucil considera una «aberración» que la Guardia Civil no sea una profesión de riesgo
Con la bandera de España a media asta amaneció la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva en respeto a los dos agentes fallecidos el viernes en acto de servicio mientras perseguían una narcolancha entre las costas de Punta Umbría y Mazagón. Allí se instaló la capilla ardiente de Germán P. y Jerónimo, J, de 55 y 56 años, dos agentes con una larga trayectoria dentro de la Benemérita .El primero era el verdadero ejemplo de veteranía dentro del Cuerpo. Natural de Teruel, llevaba casi tres décadas en el Servicio Marítimo de Huelva y era muy querido entre los compañeros. Germán deja a una mujer viuda, que dio un ejemplo de entereza en la capilla ardiente pese a su desgarradora historia. Y es que hace unos meses también perdió a su hijo a consecuencia de una dura enfermedad. Jerónimo, por su parte, era natural de Málaga. Era Capitán y estaba al mando del operativo. Lideraba en primera línea la persecución de la narcolancha cuando se produjo la colisión. Salió con vida del fuerte impacto, pero falleció posteriormente en el Hospital de Cádiz. Jerónimo deja también una familia rota, con una mujer huérfana y tres hijos.. Hasta la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva se acercaron desde las nueve y media de la mañana multitud de familiares, amigos y compañeros de estos dos guardias civiles para darles su último adiós. El silencio y la contención se rompían en ocasiones por las lágrimas de los seres queridos de estos dos agentes, que no podían creerse aún lo sucedido.. También hubo representación institucional. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, expresó su tristeza por lo sucedido, que, dijo, es compartida por toda la comunidad andaluza, al tiempo que reclamó más medios para luchar contra el narcotráfico: «Esta batalla la vamos a ganar», apuntó. La candidata socialista a la Junta, María Jesús Montero, también se acercó a la capilla ardiente.. Pese al ambiente de contención y respeto, el secretario general de Jucil, sindicato mayoritario de la Guardia Civil, Ángel Lezcano, mostró su indignación y se preguntó qué más tiene qué pasar para que la Guardia Civil sea considerada una profesión de riesgo: «Es una aberración», lamentó. Jucil también mostró su malestar por la ausencia del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y del presidente Pedro Sánchez. «Es su obligación moral», incidieron, al tiempo que apuntaron que con esa actitud «demuestran la actitud de abandono y desconexión del Gobierno con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, especialmente con quienes combaten a diario el narcotráfico en las costas andaluzas».. El momento más emotivo se vivió con el traslado de los féretros de Germán y Jerónimo a la Iglesia de la Concepción. Fueron recibidos con el himno de España y el aplauso de seres queridos y vecinos que no dudaron en trasladarse hasta la iglesia para mostrar su apoyo. La homilía fue oficiada por el obispo de Huelva, quien alertó del «coste humano» que conlleva el narcotráfico y de una sociedad que lo ha normalizado.
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