La demencia es una palabra que preocupa mucho a pacientes y familias. Para empezar, ¿qué debemos entender exactamente por demencia?. La demencia no es una enfermedad única, sino un síndrome que puede estar producido por distintas causas. Hablamos de demencia cuando una persona presenta un deterioro de sus funciones cognitivas -como la memoria, el lenguaje, la orientación, la capacidad de planificar o de tomar decisiones- con una intensidad suficiente como para interferir en su vida diaria. El Alzheimer es la causa más conocida, pero no es la única. También existen demencias vasculares, demencias asociadas a otras enfermedades neurodegenerativas o cuadros mixtos.. El impacto es muy importante porque no afecta solo al paciente. Afecta también a su familia, a sus cuidadores y a todo su entorno. Muchas veces los primeros cambios generan incertidumbre: no saber si estamos ante olvidos propios de la edad, ante un problema emocional o ante el inicio de una enfermedad neurodegenerativa. Por eso es tan importante contar con una valoración especializada y ordenada.. ¿Por qué es tan importante detectar estos problemas en fases iniciales?. Porque el tiempo es un factor clave. Detectar un deterioro cognitivo en fases iniciales permite identificar la causa, descartar problemas potencialmente reversibles y planificar mejor el seguimiento. No todo problema de memoria es una demencia, y no toda demencia evoluciona igual. Hay alteraciones que pueden estar relacionadas con trastornos del sueño, ansiedad, depresión, déficit de vitaminas, problemas hormonales o efectos de algunos medicamentos.. Cuando el diagnóstico se realiza pronto, el paciente y su familia pueden recibir información, orientación y acompañamiento desde el principio. Además, el escenario terapéutico está cambiando. Hoy tenemos más herramientas diagnósticas y empiezan a aparecer tratamientos dirigidos a fases concretas de la enfermedad, especialmente en Alzheimer temprano. Eso hace que la detección precoz sea más relevante que hace unos años.. ¿Qué síntomas deberían hacer consultar a un especialista?. Conviene consultar cuando los olvidos empiezan a interferir en la vida diaria. Por ejemplo, repetir muchas veces la misma pregunta, olvidar citas importantes, perder objetos con frecuencia y no ser capaz de reconstruir los pasos, desorientarse en lugares conocidos o tener dificultades para manejar tareas habituales. También debemos prestar atención a cambios en el lenguaje, problemas para seguir una conversación, dificultad para organizarse, errores en la gestión económica o cambios de carácter que no encajan con la personalidad previa del paciente.. A veces el propio paciente no percibe estos cambios con claridad y es la familia quien los detecta. Por eso es importante escuchar al entorno. La idea no es alarmar, sino consultar a tiempo. En estos casos, una valoración especializada puede aportar mucha tranquilidad o, si existe un problema, permitir actuar de forma temprana.. ¿Qué aporta la nueva Unidad de Demencias de IMED Valencia e IMED Colón?. La principal aportación es el enfoque integrado. Tradicionalmente, el paciente podía tener que ir pasando por distintos especialistas, pruebas y consultas sin un circuito claramente coordinado. Nuestra unidad nace precisamente para ordenar ese proceso y ofrecer una visión global: neurología, neuropsicología, radiodiagnóstico, medicina nuclear, hospital de día y dirección médica trabajando de forma coordinada.. Esto es muy importante porque el diagnóstico de una demencia no debe basarse en una única prueba. Requiere escuchar al paciente y a la familia, realizar una exploración clínica, valorar el rendimiento cognitivo, analizar pruebas de imagen y, cuando está indicado, incorporar biomarcadores. La coordinación permite que cada pieza tenga sentido dentro del conjunto y que el paciente no se sienta perdido durante el proceso.. ¿Cómo es el proceso desde que el paciente llega a la unidad hasta que se alcanza un diagnóstico?. El proceso comienza con una primera consulta de Neurología, donde realizamos una valoración clínica completa. Recogemos la historia del paciente, los síntomas que presenta, sus antecedentes personales y familiares, la medicación que toma y cómo estos cambios están afectando a su vida diaria y a su autonomía.. A continuación, se solicita una evaluación neuropsicológica, que nos permite medir de forma estructurada diferentes funciones cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje o las funciones ejecutivas.. En paralelo, completamos el estudio con pruebas complementarias. Incluimos una resonancia magnética cerebral y una angio-RM para valorar posibles cambios estructurales o lesiones vasculares, así como una analítica completa y específica que incorpora biomarcadores relacionados con el riesgo y el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas, como el genotipado ApoE y la determinación de p-Tau 217.. Incorporamos también técnicas de medicina nuclear como el PET-amiloide, que permite detectar la presencia de depósito amiloide, muy relevante en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. De esta forma podemos ver cambios estructurales incluso antes de que el deterioro sea evidente.. Tras completar estas pruebas se realizará una segunda consulta con Neurología donde se revisarán todos los resultados para establecer un diagnóstico preciso, definir el perfil de riesgo y valorar las opciones terapéuticas más adecuadas, incluyendo la posible elegibilidad para tratamientos como donanemab.. Lo más importante es que el diagnóstico no depende de una única prueba, sino de una valoración global y personalizada que nos permite ofrecer a cada paciente la mejor estrategia diagnóstica y terapéutica.. Muchas veces se habla de “pruebas de memoria”, pero ¿qué papel tiene realmente la neuropsicología?. La neuropsicología es una parte esencial del diagnóstico. No se trata solo de ver si una persona recuerda más o menos palabras. Se evalúa el funcionamiento cognitivo global: memoria, atención, velocidad de procesamiento, lenguaje, funciones ejecutivas, capacidad visuoespacial, orientación y otras habilidades que nos ayudan a entender qué perfil de deterioro presenta el paciente.. Esto nos permite diferenciar patrones. Hay pacientes con un problema predominante de memoria, otros con más dificultad en la planificación, otros con alteraciones del lenguaje o con cambios conductuales. Esa información es muy valiosa para el neurólogo, porque ayuda a orientar la causa del deterioro y a establecer una línea base para el seguimiento. Además, permite detectar señales que a veces pasan desapercibidas en el día a día.. ¿Qué papel tienen la resonancia cerebral y el PET-amiloide dentro de la unidad?. La resonancia magnética cerebral nos aporta información anatómica y estructural. Nos permite ver si hay lesiones vasculares, signos de atrofia, alteraciones en zonas concretas del cerebro o hallazgos que puedan explicar los síntomas. No es una resonancia “genérica”, sino una prueba interpretada dentro de un contexto clínico muy concreto: el estudio de un paciente con deterioro cognitivo.. El PET-amiloide supone un avance importante porque nos permite visualizar en vivo la presencia de depósito amiloide en el cerebro. En el contexto adecuado, esa información puede ser determinante para confirmar o descartar una enfermedad de Alzheimer como causa del deterioro. Además, con la llegada de terapias dirigidas frente al amiloide, estos biomarcadores cobran aún más relevancia, tanto para seleccionar adecuadamente a los pacientes como para valorar la evolución.. Se habla mucho de nuevos tratamientos como donanemab. ¿Qué cambia para los pacientes respecto a hace unos años?. Lo que cambia es que empezamos a pasar de un abordaje centrado solo en tratar síntomas a un escenario en el que, para determinados pacientes y en fases iniciales, pueden existir terapias dirigidas a mecanismos concretos de la enfermedad. Es un cambio importante, pero hay que explicarlo con rigor: estos tratamientos no son para todos los pacientes, no curan la enfermedad y requieren una selección muy cuidadosa.. En general, hablamos de pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia leve por enfermedad de Alzheimer, con confirmación de patología amiloide y tras valorar criterios clínicos, genéticos, radiológicos y de seguridad. Además, son tratamientos que se administran de forma ambulatoria, habitualmente mediante infusión intravenosa en hospital de día, y que requieren controles periódicos, especialmente con resonancia magnética, para vigilar posibles efectos adversos.. Por eso es tan importante contar con una unidad preparada. No se trata solo de administrar un fármaco, sino de diagnosticar bien, seleccionar bien, informar bien al paciente y a la familia, y realizar un seguimiento estrecho.. Desde el punto de vista del hospital, ¿por qué apostar por una unidad de estas características?. Porque responde a una necesidad creciente y muy sensible. El envejecimiento de la población hace que los problemas de memoria y deterioro cognitivo sean cada vez más frecuentes. Pero, además, estamos en un momento de transformación en el diagnóstico y tratamiento de las demencias. Los hospitales tenemos que ser capaces de ofrecer circuitos más precisos, más coordinados y más accesibles.. Para IMED Valencia e IMED Colón, esta unidad representa muy bien nuestra forma de entender la medicina: combinar especialización, tecnología, coordinación entre servicios y cercanía al paciente. Queremos que la persona que consulta por un problema de memoria encuentre un proceso claro, con profesionales coordinados y con acceso a las pruebas necesarias sin tener que recorrer caminos inconexos.. ¿Qué mensaje le daría a una persona o a una familia que está empezando a notar síntomas?. El mensaje principal es que no normalicen cualquier pérdida de memoria por el simple hecho de cumplir años. Envejecer puede implicar algunos despistes, pero cuando los olvidos afectan a la vida diaria, cuando hay desorientación, cambios de conducta o dificultades para realizar tareas habituales, es recomendable consultar.. Consultar no significa necesariamente recibir un diagnóstico de demencia. Significa estudiar bien lo que está pasando. Y eso es importante porque hoy podemos diagnosticar antes, acompañar mejor y, en determinados casos, tratar mejor. Cuanto antes tengamos una respuesta, antes podremos ayudar al paciente y a su familia a tomar decisiones y a afrontar el proceso con más seguridad.
Entrevista a la doctora María Bononad, subdirectora médica de IMED Valencia e IMED Colón, sobre la nueva Unidad de Demencias
La demencia es una palabra que preocupa mucho a pacientes y familias. Para empezar, ¿qué debemos entender exactamente por demencia?. La demencia no es una enfermedad única, sino un síndrome que puede estar producido por distintas causas. Hablamos de demencia cuando una persona presenta un deterioro de sus funciones cognitivas -como la memoria, el lenguaje, la orientación, la capacidad de planificar o de tomar decisiones- con una intensidad suficiente como para interferir en su vida diaria. El Alzheimer es la causa más conocida, pero no es la única. También existen demencias vasculares, demencias asociadas a otras enfermedades neurodegenerativas o cuadros mixtos.. El impacto es muy importante porque no afecta solo al paciente. Afecta también a su familia, a sus cuidadores y a todo su entorno. Muchas veces los primeros cambios generan incertidumbre: no saber si estamos ante olvidos propios de la edad, ante un problema emocional o ante el inicio de una enfermedad neurodegenerativa. Por eso es tan importante contar con una valoración especializada y ordenada.. ¿Por qué es tan importante detectar estos problemas en fases iniciales?. Porque el tiempo es un factor clave. Detectar un deterioro cognitivo en fases iniciales permite identificar la causa, descartar problemas potencialmente reversibles y planificar mejor el seguimiento. No todo problema de memoria es una demencia, y no toda demencia evoluciona igual. Hay alteraciones que pueden estar relacionadas con trastornos del sueño, ansiedad, depresión, déficit de vitaminas, problemas hormonales o efectos de algunos medicamentos.. Cuando el diagnóstico se realiza pronto, el paciente y su familia pueden recibir información, orientación y acompañamiento desde el principio. Además, el escenario terapéutico está cambiando. Hoy tenemos más herramientas diagnósticas y empiezan a aparecer tratamientos dirigidos a fases concretas de la enfermedad, especialmente en Alzheimer temprano. Eso hace que la detección precoz sea más relevante que hace unos años.. ¿Qué síntomas deberían hacer consultar a un especialista?. Conviene consultar cuando los olvidos empiezan a interferir en la vida diaria. Por ejemplo, repetir muchas veces la misma pregunta, olvidar citas importantes, perder objetos con frecuencia y no ser capaz de reconstruir los pasos, desorientarse en lugares conocidos o tener dificultades para manejar tareas habituales. También debemos prestar atención a cambios en el lenguaje, problemas para seguir una conversación, dificultad para organizarse, errores en la gestión económica o cambios de carácter que no encajan con la personalidad previa del paciente.. A veces el propio paciente no percibe estos cambios con claridad y es la familia quien los detecta. Por eso es importante escuchar al entorno. La idea no es alarmar, sino consultar a tiempo. En estos casos, una valoración especializada puede aportar mucha tranquilidad o, si existe un problema, permitir actuar de forma temprana.. ¿Qué aporta la nueva Unidad de Demencias de IMED Valencia e IMED Colón?. La principal aportación es el enfoque integrado. Tradicionalmente, el paciente podía tener que ir pasando por distintos especialistas, pruebas y consultas sin un circuito claramente coordinado. Nuestra unidad nace precisamente para ordenar ese proceso y ofrecer una visión global: neurología, neuropsicología, radiodiagnóstico, medicina nuclear, hospital de día y dirección médica trabajando de forma coordinada.. Esto es muy importante porque el diagnóstico de una demencia no debe basarse en una única prueba. Requiere escuchar al paciente y a la familia, realizar una exploración clínica, valorar el rendimiento cognitivo, analizar pruebas de imagen y, cuando está indicado, incorporar biomarcadores. La coordinación permite que cada pieza tenga sentido dentro del conjunto y que el paciente no se sienta perdido durante el proceso.. ¿Cómo es el proceso desde que el paciente llega a la unidad hasta que se alcanza un diagnóstico?. El proceso comienza con una primera consulta de Neurología, donde realizamos una valoración clínica completa. Recogemos la historia del paciente, los síntomas que presenta, sus antecedentes personales y familiares, la medicación que toma y cómo estos cambios están afectando a su vida diaria y a su autonomía.. A continuación, se solicita una evaluación neuropsicológica, que nos permite medir de forma estructurada diferentes funciones cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje o las funciones ejecutivas.. En paralelo, completamos el estudio con pruebas complementarias. Incluimos una resonancia magnética cerebral y una angio-RM para valorar posibles cambios estructurales o lesiones vasculares, así como una analítica completa y específica que incorpora biomarcadores relacionados con el riesgo y el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas, como el genotipado ApoE y la determinación de p-Tau 217.. Incorporamos también técnicas de medicina nuclear como el PET-amiloide, que permite detectar la presencia de depósito amiloide, muy relevante en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. De esta forma podemos ver cambios estructurales incluso antes de que el deterioro sea evidente.. Tras completar estas pruebas se realizará una segunda consulta con Neurología donde se revisarán todos los resultados para establecer un diagnóstico preciso, definir el perfil de riesgo y valorar las opciones terapéuticas más adecuadas, incluyendo la posible elegibilidad para tratamientos como donanemab.. Lo más importante es que el diagnóstico no depende de una única prueba, sino de una valoración global y personalizada que nos permite ofrecer a cada paciente la mejor estrategia diagnóstica y terapéutica.. Muchas veces se habla de “pruebas de memoria”, pero ¿qué papel tiene realmente la neuropsicología?. La neuropsicología es una parte esencial del diagnóstico. No se trata solo de ver si una persona recuerda más o menos palabras. Se evalúa el funcionamiento cognitivo global: memoria, atención, velocidad de procesamiento, lenguaje, funciones ejecutivas, capacidad visuoespacial, orientación y otras habilidades que nos ayudan a entender qué perfil de deterioro presenta el paciente.. Esto nos permite diferenciar patrones. Hay pacientes con un problema predominante de memoria, otros con más dificultad en la planificación, otros con alteraciones del lenguaje o con cambios conductuales. Esa información es muy valiosa para el neurólogo, porque ayuda a orientar la causa del deterioro y a establecer una línea base para el seguimiento. Además, permite detectar señales que a veces pasan desapercibidas en el día a día.. ¿Qué papel tienen la resonancia cerebral y el PET-amiloide dentro de la unidad?. La resonancia magnética cerebral nos aporta información anatómica y estructural. Nos permite ver si hay lesiones vasculares, signos de atrofia, alteraciones en zonas concretas del cerebro o hallazgos que puedan explicar los síntomas. No es una resonancia “genérica”, sino una prueba interpretada dentro de un contexto clínico muy concreto: el estudio de un paciente con deterioro cognitivo.. El PET-amiloide supone un avance importante porque nos permite visualizar en vivo la presencia de depósito amiloide en el cerebro. En el contexto adecuado, esa información puede ser determinante para confirmar o descartar una enfermedad de Alzheimer como causa del deterioro. Además, con la llegada de terapias dirigidas frente al amiloide, estos biomarcadores cobran aún más relevancia, tanto para seleccionar adecuadamente a los pacientes como para valorar la evolución.. Se habla mucho de nuevos tratamientos como donanemab. ¿Qué cambia para los pacientes respecto a hace unos años?. Lo que cambia es que empezamos a pasar de un abordaje centrado solo en tratar síntomas a un escenario en el que, para determinados pacientes y en fases iniciales, pueden existir terapias dirigidas a mecanismos concretos de la enfermedad. Es un cambio importante, pero hay que explicarlo con rigor: estos tratamientos no son para todos los pacientes, no curan la enfermedad y requieren una selección muy cuidadosa.. En general, hablamos de pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia leve por enfermedad de Alzheimer, con confirmación de patología amiloide y tras valorar criterios clínicos, genéticos, radiológicos y de seguridad. Además, son tratamientos que se administran de forma ambulatoria, habitualmente mediante infusión intravenosa en hospital de día, y que requieren controles periódicos, especialmente con resonancia magnética, para vigilar posibles efectos adversos.. Por eso es tan importante contar con una unidad preparada. No se trata solo de administrar un fármaco, sino de diagnosticar bien, seleccionar bien, informar bien al paciente y a la familia, y realizar un seguimiento estrecho.. Desde el punto de vista del hospital, ¿por qué apostar por una unidad de estas características?. Porque responde a una necesidad creciente y muy sensible. El envejecimiento de la población hace que los problemas de memoria y deterioro cognitivo sean cada vez más frecuentes. Pero, además, estamos en un momento de transformación en el diagnóstico y tratamiento de las demencias. Los hospitales tenemos que ser capaces de ofrecer circuitos más precisos, más coordinados y más accesibles.. Para IMED Valencia e IMED Colón, esta unidad representa muy bien nuestra forma de entender la medicina: combinar especialización, tecnología, coordinación entre servicios y cercanía al paciente. Queremos que la persona que consulta por un problema de memoria encuentre un proceso claro, con profesionales coordinados y con acceso a las pruebas necesarias sin tener que recorrer caminos inconexos.. ¿Qué mensaje le daría a una persona o a una familia que está empezando a notar síntomas?. El mensaje principal es que no normalicen cualquier pérdida de memoria por el simple hecho de cumplir años. Envejecer puede implicar algunos despistes, pero cuando los olvidos afectan a la vida diaria, cuando hay desorientación, cambios de conducta o dificultades para realizar tareas habituales, es recomendable consultar.. Consultar no significa necesariamente recibir un diagnóstico de demencia. Significa estudiar bien lo que está pasando. Y eso es importante porque hoy podemos diagnosticar antes, acompañar mejor y, en determinados casos, tratar mejor. Cuanto antes tengamos una respuesta, antes podremos ayudar al paciente y a su familia a tomar decisiones y a afrontar el proceso con más seguridad.
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