Hoy se presenta en el BCN Film Fest, en lo que será su estreno mundial, «Los mejores años de nuestra vida. Una película de Hombres G», que el próximo 8 de mayo llegará a las salas de cine de toda España. Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, expertos en radiografiar a insignes de diverso pelaje, han logrado condensar en cerca de dos horas de metraje el recorrido artístico y vital del grupo más longevo y de mayor éxito del pop/rock español. Habla Charly: «Trabajar en la historia de Hombres G ha sido un verdadero reto. Personalmente, creo que ha sido el más difícil de mi vida, Javier. Desde que empecé a trabajar con Alberto tenía una deuda pendiente, que era contar la historia de los Hombres G, que habían formado parte de mi adolescencia y mi vida, y eso se convirtió en una especie de obsesión. Alberto y yo nos repartimos un poco las tareas, ya que siempre hay alguien que emocionalmente está más implicado en el proyecto y otro que aporta ese punto de vista de la distancia, del público, que es muy importante». Alberto señala la excepcionalidad que este trabajo supone en su trayectoria: «El hecho de que sea una banda en lugar de un solista sí que ha sido un cambio que hemos notado a la hora de construir la historia. Porque, por un lado, tienes que construirla como grupo, como si fuera un ente propio, ver esa evolución de Hombres G como personaje, pero también ha sido muy interesante ver los puntos de vista de cada uno sobre lo que ocurrió en todos estos años de carrera. Y hay una parte de la película que es completamente inédita –revela–, de la que ellos nunca han hablado, y ha sido increíble ver cómo la historia se iba completando desde los cuatro puntos de vista».. En el documental está por un lado la moviola loca de aquel disparate de cuento que los miembros de Hombres G vivieron en los 80, cuando se volvieron un fenómeno sociológico que trascendió lo musical (estadios llenos, cientos de miles de discos vendidos, histeria adolescente, viajes peligrosos), pero también la década en la que estuvieron separados y hubieron de reinventarse hasta llegar al momento actual, que es, en puridad, el de los mejores años de sus vidas, ya que nunca antes gozaron de un éxito masivo semejante, tanto en su país como en todo el continente americano. A las órdenes de los dos directores han trabajado unos actores que no debían memorizar guion alguno porque eran sus vidas las que había que interpretar, pero que se enfrentaban a la tarea no siempre grata de contar lo acaecido sin adornos, de ser sincerísimos frente al espejo. David Summers, cantante y compositor de todas las canciones del grupo, se muestra muy satisfecho con el resultado: «Viendo la película he sentido algo muy especial. Transmite algo maravilloso, que es esperanza, tío. O sea, ver la historia de cuatro amigos, ese es el documental. No es la historia de un grupo de rock español de mucho éxito que se llama Hombres G, no, es la historia de cuatro amigos del alma de toda la vida que recorren el mundo, cantan canciones, conocen gente, ciudades, países… Es una historia fascinante. Y te digo que transmite esperanza –prosigue– porque en un mundo como el de ahora, en el que todo es tan asqueroso, tan corrupto, tan feo, tan “fake”, tan horrible, con tanta guerra, de repente ves una historia donde los valores que sobresalen son la amistad, el amor, la música, los recuerdos… No sé. Es como si te metieran un chute de ternura que por un momento te hipnotiza y sales del cine con ganas de abrazar a la gente que quieres. Es una puta maravilla de película». Javi Molina, el baterista, coincide con David en la idea de la amistad: «Más que un documental al uso es una historia muy bonita, que es la de los amigos. El sueño de cuatro chavales muy sencillos que soñaban con tener un grupo y que no se imaginaban lo que iba a pasar, que sus vidas se iban a convertir en esto, y que el hecho de haber sido tan amigos toda la vida ha hecho que eso se convierta en una gran empresa, en esta marca que es Hombres G».. A Dani Mezquita, guitarra rítmica, le ha sorprendido la frenética actividad que han llevado en estos 40 años y destaca la indivisibilidad del grupo: «Al ver la película, la sensación que me ha quedado es la de la cantidad de cosas que hemos hecho. He sentido que he tenido un montón de vidas diferentes en una sola. Y creo que abrirnos como lo hemos hecho ha sido una catarsis; el contar la verdad de por qué llegamos al agotamiento y a la decisión de parar. Creo que nuestra amistad ha sido lo principal, el hecho de que los cuatro somos Hombres G, formamos las cuatro patas del taburete, y si falta una, pues todo se cae. Eso siempre lo tuvimos clarísimo». El guitarra solista, Rafa Gutiérrez Muñoz, comparte la sensación de la mucha actividad: «Ver la película ha sido como cuando dicen que al morir ves tu vida entera pasar. Son 40 años, tío, ¿y qué es lo que has hecho en ese tiempo? Pues lo que querías: hacer música y vivir de ello, y con tres amigos que conociste sin imaginar dónde ibas a llegar. Miras para atrás y dices: joder, la hostia, lo que hemos hecho. Y lo que queda. Alberto y Charlie han hecho un buen trabajo, sí».. Esta película es solo el inicio del ajetreadísimo año que les espera a los cuatro integrantes de Hombres G: tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Barcelona, acudirán este fin de semana a La Línea de la Concepción (Cádiz), donde recibirán el Premio Pop Eye de Honor. Después, el 30 de abril, el mismo día del preestreno de la película en los cines Kinépolis de Madrid (Ciudad de la Imagen, Pozuelo de Alarcón), en donde tras la proyección mantendrán un coloquio con sus fans, se publicará en todas las plataformas la canción que da título a la película y que es el esperado adelanto de una docena de nuevos temas («todos ellos podrían ser hits, las mejores canciones que he hecho nunca», declara David con convencimiento) que, probablemente, verán la luz en forma de su nuevo disco a finales de 2026. Además, el 16 de mayo, en Albacete, arrancará una nueva gira por España con 25 fechas cerradas y que se extiende hasta el 12 de diciembre, cuando la cierran en el Movistar Arena de Madrid. Entre medias del tour, harán una parada en Italia (Milán) y visitarán México, Colombia y Perú.. Cuando unas canciones no solo resisten el paso de cuatro décadas sino que se incorporan a las vidas de quienes hoy tienen poco más de diez años, cabe pensar que tan solo la salud, o sea, la mala salud, podrá detener a estos cuatro incombustibles: «Sí, totalmente –asiente David–. Eso es lo único que temo que pueda frenarnos o acabar con nosotros, que la salud no nos permita continuar disfrutando y entusiasmándonos con nuestro trabajo. Porque en este momento tenemos una ilusión enorme: estamos con un proyecto fantástico, tenemos una película maravillosa, un disco tremendo y una gira que va a ser increíble porque se están agotando todas las entradas. Estamos igual de ilusionados que cuando teníamos 20 años», concluye.. ¡Es la amistad, estúpido!. Javier Menéndez Flores. Frente al reto de lo imposible, volver a la cima, estaba el arma de la amistad, que había que desempolvar tras años de teléfonos descolgados y conversaciones que se oxidaron en la recámara. Pero en el instante decisivo, ese en el que los mortales se juegan su paso a la gloria o su extinción, el amor supo sobreponerse a toda fiebre e hizo que aquel fatigado cuerpo con ocho pulmones se levantara y corriese a mayor velocidad aún que en los tiempos mejores. Ese y ningún otro es el secreto del éxito de esta banda eterna: unos lazos de hermandad que han sobrevivido a cuatro décadas de modas y vaivenes sociales, al inevitable envejecimiento de la piel y las ganas, a los embates de ese hijo de la gran puta llamado reloj.. David, Javi, Rafa y Dani tienen las canciones y la actitud, y eso es lo mismo que decir que portan el fuego de la inmortalidad. Su traje de superhéroes se reduce a una camiseta, unos vaqueros y unas zapatillas, pero cuando activan al unísono sus instrumentos, cuando hacen ¡bang!, explota una magia que ni el Oráculo de Delfos sabría explicar y que es ese milagro que anhela cualquier músico y que tan solo han acariciado los grandes nombres de la canción popular. Dicho de otro modo: cada vez que en un recinto suenan «Devuélveme a mi chica», «Venezia», «Te quiero», «Marta tiene un marcapasos», «Temblando» o «Lo noto», las preocupaciones y la ansiedad frenan en seco y la alegría lo ocupa todo. Quien tiene ese poder, ese don, esa llave maestra, atesora el cetro de mando.. Qué bendición de fiesta sin hora de cierre la de los 80 (¿os acordáis?), qué generosa la vida con esos cuatro tarambanas, qué guapas todas las muchachas del mundo, qué infinitas las noches y cuántos meses sin encarar el sol. Madrid estaba ubicado en algún lugar entre Shangri-La y Sodoma y Gomorra y tardasteis en comprender que ser una estrella de rock era tan divertido como agotador, y que cuando la despensa está llena, qué cosas, nunca tienes hambre. Luego llegó un desierto inesperado y unos días sin postre que hoy, desde el mirador desmemoriado del confort, parece que jamás existieron. Pero sí, ya lo creo que se dieron, puesto que no hay historia feliz, y la vuestra lo es en grado sumo, que no haya tenido su inyección de sombras.. Lima y Ciudad de México son el grito de júbilo de un gigante, y cada vez que pisáis yanquilandia para cumplir una gira de costa a costa, algo que ninguna otra banda nacida en suelo español ha catado, os entra un ataque de risa que está a medio milímetro de la emoción. Llegar tan alto nunca fue un sueño porque ¿cómo diablos ibais a soñar semejante proeza? Poder vivir de la música y ligar más que Casanova ya era de por sí un lujo que nunca creísteis a vuestro alcance, y todo lo demás era y es pura ciencia ficción.. Los mejores años de vuestra vida no fueron los de la juventud estruendosa, los del teléfono y el telefonillo de la casa familiar echando fuego y los de las carreras por la calle para no ser devorados por esas chicas de fuertes mandíbulas que os llevaban impresos en sus carpetas y tatuados en sus corazones. Los mejores años de vuestra vida, los más acojonantes, los más sabrosos, son este ahora y todos los ahora que quedan por venir hasta que la Innombrable os separe. Porque vosotros no pensáis deteneros, ni de coña.
El documental «Los mejores años de nuestra vida» condensa la historia del grupo más longevo y de mayor éxito del pop/rock español. Sus cuatro miembros y los directores de la cinta charlan con LA RAZÓN
Hoy se presenta en el BCN Film Fest, en lo que será su estreno mundial, «Los mejores años de nuestra vida. Una película de Hombres G», que el próximo 8 de mayo llegará a las salas de cine de toda España. Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, expertos en radiografiar a insignes de diverso pelaje, han logrado condensar en cerca de dos horas de metraje el recorrido artístico y vital del grupo más longevo y de mayor éxito del pop/rock español. Habla Charly: «Trabajar en la historia de Hombres G ha sido un verdadero reto. Personalmente, creo que ha sido el más difícil de mi vida, Javier. Desde que empecé a trabajar con Alberto tenía una deuda pendiente, que era contar la historia de los Hombres G, que habían formado parte de mi adolescencia y mi vida, y eso se convirtió en una especie de obsesión. Alberto y yo nos repartimos un poco las tareas, ya que siempre hay alguien que emocionalmente está más implicado en el proyecto y otro que aporta ese punto de vista de la distancia, del público, que es muy importante». Alberto señala la excepcionalidad que este trabajo supone en su trayectoria: «El hecho de que sea una banda en lugar de un solista sí que ha sido un cambio que hemos notado a la hora de construir la historia. Porque, por un lado, tienes que construirla como grupo, como si fuera un ente propio, ver esa evolución de Hombres G como personaje, pero también ha sido muy interesante ver los puntos de vista de cada uno sobre lo que ocurrió en todos estos años de carrera. Y hay una parte de la película que es completamente inédita –revela–, de la que ellos nunca han hablado, y ha sido increíble ver cómo la historia se iba completando desde los cuatro puntos de vista».. En el documental está por un lado la moviola loca de aquel disparate de cuento que los miembros de Hombres G vivieron en los 80, cuando se volvieron un fenómeno sociológico que trascendió lo musical (estadios llenos, cientos de miles de discos vendidos, histeria adolescente, viajes peligrosos), pero también la década en la que estuvieron separados y hubieron de reinventarse hasta llegar al momento actual, que es, en puridad, el de los mejores años de sus vidas, ya que nunca antes gozaron de un éxito masivo semejante, tanto en su país como en todo el continente americano. A las órdenes de los dos directores han trabajado unos actores que no debían memorizar guion alguno porque eran sus vidas las que había que interpretar, pero que se enfrentaban a la tarea no siempre grata de contar lo acaecido sin adornos, de ser sincerísimos frente al espejo. David Summers, cantante y compositor de todas las canciones del grupo, se muestra muy satisfecho con el resultado: «Viendo la película he sentido algo muy especial. Transmite algo maravilloso, que es esperanza, tío. O sea, ver la historia de cuatro amigos, ese es el documental. No es la historia de un grupo de rock español de mucho éxito que se llama Hombres G, no, es la historia de cuatro amigos del alma de toda la vida que recorren el mundo, cantan canciones, conocen gente, ciudades, países… Es una historia fascinante. Y te digo que transmite esperanza –prosigue– porque en un mundo como el de ahora, en el que todo es tan asqueroso, tan corrupto, tan feo, tan “fake”, tan horrible, con tanta guerra, de repente ves una historia donde los valores que sobresalen son la amistad, el amor, la música, los recuerdos… No sé. Es como si te metieran un chute de ternura que por un momento te hipnotiza y sales del cine con ganas de abrazar a la gente que quieres. Es una puta maravilla de película». Javi Molina, el baterista, coincide con David en la idea de la amistad: «Más que un documental al uso es una historia muy bonita, que es la de los amigos. El sueño de cuatro chavales muy sencillos que soñaban con tener un grupo y que no se imaginaban lo que iba a pasar, que sus vidas se iban a convertir en esto, y que el hecho de haber sido tan amigos toda la vida ha hecho que eso se convierta en una gran empresa, en esta marca que es Hombres G».. A Dani Mezquita, guitarra rítmica, le ha sorprendido la frenética actividad que han llevado en estos 40 años y destaca la indivisibilidad del grupo: «Al ver la película, la sensación que me ha quedado es la de la cantidad de cosas que hemos hecho. He sentido que he tenido un montón de vidas diferentes en una sola. Y creo que abrirnos como lo hemos hecho ha sido una catarsis; el contar la verdad de por qué llegamos al agotamiento y a la decisión de parar. Creo que nuestra amistad ha sido lo principal, el hecho de que los cuatro somos Hombres G, formamos las cuatro patas del taburete, y si falta una, pues todo se cae. Eso siempre lo tuvimos clarísimo». El guitarra solista, Rafa Gutiérrez Muñoz, comparte la sensación de la mucha actividad: «Ver la película ha sido como cuando dicen que al morir ves tu vida entera pasar. Son 40 años, tío, ¿y qué es lo que has hecho en ese tiempo? Pues lo que querías: hacer música y vivir de ello, y con tres amigos que conociste sin imaginar dónde ibas a llegar. Miras para atrás y dices: joder, la hostia, lo que hemos hecho. Y lo que queda. Alberto y Charlie han hecho un buen trabajo, sí».. Esta película es solo el inicio del ajetreadísimo año que les espera a los cuatro integrantes de Hombres G: tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Barcelona, acudirán este fin de semana a La Línea de la Concepción (Cádiz), donde recibirán el Premio Pop Eye de Honor. Después, el 30 de abril, el mismo día del preestreno de la película en los cines Kinépolis de Madrid (Ciudad de la Imagen, Pozuelo de Alarcón), en donde tras la proyección mantendrán un coloquio con sus fans, se publicará en todas las plataformas la canción que da título a la película y que es el esperado adelanto de una docena de nuevos temas («todos ellos podrían ser hits, las mejores canciones que he hecho nunca», declara David con convencimiento) que, probablemente, verán la luz en forma de su nuevo disco a finales de 2026. Además, el 16 de mayo, en Albacete, arrancará una nueva gira por España con 25 fechas cerradas y que se extiende hasta el 12 de diciembre, cuando la cierran en el Movistar Arena de Madrid. Entre medias del tour, harán una parada en Italia (Milán) y visitarán México, Colombia y Perú.. Cuando unas canciones no solo resisten el paso de cuatro décadas sino que se incorporan a las vidas de quienes hoy tienen poco más de diez años, cabe pensar que tan solo la salud, o sea, la mala salud, podrá detener a estos cuatro incombustibles: «Sí, totalmente –asiente David–. Eso es lo único que temo que pueda frenarnos o acabar con nosotros, que la salud no nos permita continuar disfrutando y entusiasmándonos con nuestro trabajo. Porque en este momento tenemos una ilusión enorme: estamos con un proyecto fantástico, tenemos una película maravillosa, un disco tremendo y una gira que va a ser increíble porque se están agotando todas las entradas. Estamos igual de ilusionados que cuando teníamos 20 años», concluye.. Javier Menéndez Flores. Frente al reto de lo imposible, volver a la cima, estaba el arma de la amistad, que había que desempolvar tras años de teléfonos descolgados y conversaciones que se oxidaron en la recámara. Pero en el instante decisivo, ese en el que los mortales se juegan su paso a la gloria o su extinción, el amor supo sobreponerse a toda fiebre e hizo que aquel fatigado cuerpo con ocho pulmones se levantara y corriese a mayor velocidad aún que en los tiempos mejores. Ese y ningún otro es el secreto del éxito de esta banda eterna: unos lazos de hermandad que han sobrevivido a cuatro décadas de modas y vaivenes sociales, al inevitable envejecimiento de la piel y las ganas, a los embates de ese hijo de la gran puta llamado reloj.. David, Javi, Rafa y Dani tienen las canciones y la actitud, y eso es lo mismo que decir que portan el fuego de la inmortalidad. Su traje de superhéroes se reduce a una camiseta, unos vaqueros y unas zapatillas, pero cuando activan al unísono sus instrumentos, cuando hacen ¡bang!, explota una magia que ni el Oráculo de Delfos sabría explicar y que es ese milagro que anhela cualquier músico y que tan solo han acariciado los grandes nombres de la canción popular. Dicho de otro modo: cada vez que en un recinto suenan «Devuélveme a mi chica», «Venezia», «Te quiero», «Marta tiene un marcapasos», «Temblando» o «Lo noto», las preocupaciones y la ansiedad frenan en seco y la alegría lo ocupa todo. Quien tiene ese poder, ese don, esa llave maestra, atesora el cetro de mando.. Qué bendición de fiesta sin hora de cierre la de los 80 (¿os acordáis?), qué generosa la vida con esos cuatro tarambanas, qué guapas todas las muchachas del mundo, qué infinitas las noches y cuántos meses sin encarar el sol. Madrid estaba ubicado en algún lugar entre Shangri-La y Sodoma y Gomorra y tardasteis en comprender que ser una estrella de rock era tan divertido como agotador, y que cuando la despensa está llena, qué cosas, nunca tienes hambre. Luego llegó un desierto inesperado y unos días sin postre que hoy, desde el mirador desmemoriado del confort, parece que jamás existieron. Pero sí, ya lo creo que se dieron, puesto que no hay historia feliz, y la vuestra lo es en grado sumo, que no haya tenido su inyección de sombras.. Lima y Ciudad de México son el grito de júbilo de un gigante, y cada vez que pisáis yanquilandia para cumplir una gira de costa a costa, algo que ninguna otra banda nacida en suelo español ha catado, os entra un ataque de risa que está a medio milímetro de la emoción. Llegar tan alto nunca fue un sueño porque ¿cómo diablos ibais a soñar semejante proeza? Poder vivir de la música y ligar más que Casanova ya era de por sí un lujo que nunca creísteis a vuestro alcance, y todo lo demás era y es pura ciencia ficción.. Los mejores años de vuestra vida no fueron los de la juventud estruendosa, los del teléfono y el telefonillo de la casa familiar echando fuego y los de las carreras por la calle para no ser devorados por esas chicas de fuertes mandíbulas que os llevaban impresos en sus carpetas y tatuados en sus corazones. Los mejores años de vuestra vida, los más acojonantes, los más sabrosos, son este ahora y todos los ahora que quedan por venir hasta que la Innombrable os separe. Porque vosotros no pensáis deteneros, ni de coña.
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