La mitología japonesa es una de las más plurales del planeta. Si hay algo que destaca de ella es su carácter oscuro. Su variedad de infiernos y demonios (algunos, el «amanojaku», con el poder de conocer los deseos de los hombres y poder aplicarlos en su contra, o el «mu-onna», que no tiene rostro y simboliza la pérdida de un hijo) ha llegado a nuestros oídos gracias a la fama de su cultura pop, con animes y mangas que han traspasado fronteras.. Esta tradición milenaria siempre tiene nuevas historias que ilustrar, y Kenzo Tanaka Jones lo sabe. Él es «restaurador, anticuario y grafólogo», como se define al inicio de su libro, aparte de amante confeso de la literatura fantástica. Acaba de iniciar su andadura por el mundo narrativo, por lo que también podemos añadir a su currículum la etiqueta de «escritor». Y de esa profesada pasión por las historias de carácter no real ha nacido su primer trabajo escrito.. «Yureis y Yokais» es el título escogido. Y ya en él se deja ver el ideal fantasmagórico del conjunto. En la mencionada cultura nipona, los «yurei», cuya traducción sería «alma oscura», son las almas de aquellas personas fallecidas que no pudieron ir al más allá debido a su muerte trágica o por la existencia de asuntos pendientes en la tierra. Representados con una larga melena negra, estos seres vagan como ciudadanos de ninguna parte hasta que no consigan resolver aquello que les inquieta. Aunque parecidos, los «yokai» son figuras sobrenaturales, es decir, nunca han existido como personas. Sus acciones escapan a la inteligencia humana, por lo que cuando pasa algo sin una explicación aparente, se les atribuye la culpa. Pueden tener distintas formas, ya sean humanas, de animales o, incluso, sin una definida, y no tienen que ser malos per se. Algunos tienen malas intenciones, otros buenas o pueden ser simplemente burlones.. Esta dupla onírica es la que nombra esta recopilación de cuentos en los que lo mundano y lo sobrehumano se entrelazan, formando una simbiosis que hace patente el ideal de la nación insular sobre la vida y la muerte. El autor también se autoproclama viajero sin límites, y precisamente en la unión de Oriente y Occidente, el primero de los relatos, de un total de 44, narra las vivencias de una familia japonesa de turismo por París. Allí, se percatan de que la ciudad se ha convertido en la Roma imperial, averiguando después que en todo el mundo se están sucediendo estos cambios históricos.. Tintes surrealistas. Algunas de las historias se encuentran divididas en varias partes. Dos son los capítulos en los que se divide «Bebé extraterrestre», el que sirve de cierre, y, con diferencia, el más extenso. Con un estilo plenamente alocado y tintes surrealistas, cuenta las vivencias en el interior de un psiquiátrico.. Entre medias, las páginas están inundadas de narraciones en las que la ironía, el humor, lo perturbador y el misterio se mixturan, haciendo imposible saber si algo de lo escrito alguna vez existió o si, por el contrario, todo se engloba dentro de una ensoñación asiática. Lo que no es una imagen creada por el subconsciente es la carrera literaria de Tanaka Jones, pues debajo de la última línea de su tomo escribe un «Continuará…», especificando en la contraportada que esta es la primera publicación de una trilogía.
«Yureis y Yokais» es el primer libro de Kenzo Tanaka Jones, compuesto de oscuros relatos con figuras japonesas
La mitología japonesa es una de las más plurales del planeta. Si hay algo que destaca de ella es su carácter oscuro. Su variedad de infiernos y demonios (algunos, el «amanojaku», con el poder de conocer los deseos de los hombres y poder aplicarlos en su contra, o el «mu-onna», que no tiene rostro y simboliza la pérdida de un hijo) ha llegado a nuestros oídos gracias a la fama de su cultura pop, con animes y mangas que han traspasado fronteras.. Esta tradición milenaria siempre tiene nuevas historias que ilustrar, y Kenzo Tanaka Jones lo sabe. Él es «restaurador, anticuario y grafólogo», como se define al inicio de su libro, aparte de amante confeso de la literatura fantástica. Acaba de iniciar su andadura por el mundo narrativo, por lo que también podemos añadir a su currículum la etiqueta de «escritor». Y de esa profesada pasión por las historias de carácter no real ha nacido su primer trabajo escrito.. «Yureis y Yokais» es el título escogido. Y ya en él se deja ver el ideal fantasmagórico del conjunto. En la mencionada cultura nipona, los «yurei», cuya traducción sería «alma oscura», son las almas de aquellas personas fallecidas que no pudieron ir al más allá debido a su muerte trágica o por la existencia de asuntos pendientes en la tierra. Representados con una larga melena negra, estos seres vagan como ciudadanos de ninguna parte hasta que no consigan resolver aquello que les inquieta. Aunque parecidos, los «yokai» son figuras sobrenaturales, es decir, nunca han existido como personas. Sus acciones escapan a la inteligencia humana, por lo que cuando pasa algo sin una explicación aparente, se les atribuye la culpa. Pueden tener distintas formas, ya sean humanas, de animales o, incluso, sin una definida, y no tienen que ser malos per se. Algunos tienen malas intenciones, otros buenas o pueden ser simplemente burlones.. Esta dupla onírica es la que nombra esta recopilación de cuentos en los que lo mundano y lo sobrehumano se entrelazan, formando una simbiosis que hace patente el ideal de la nación insular sobre la vida y la muerte. El autor también se autoproclama viajero sin límites, y precisamente en la unión de Oriente y Occidente, el primero de los relatos, de un total de 44, narra las vivencias de una familia japonesa de turismo por París. Allí, se percatan de que la ciudad se ha convertido en la Roma imperial, averiguando después que en todo el mundo se están sucediendo estos cambios históricos.. Algunas de las historias se encuentran divididas en varias partes. Dos son los capítulos en los que se divide «Bebé extraterrestre», el que sirve de cierre, y, con diferencia, el más extenso. Con un estilo plenamente alocado y tintes surrealistas, cuenta las vivencias en el interior de un psiquiátrico.. Entre medias, las páginas están inundadas de narraciones en las que la ironía, el humor, lo perturbador y el misterio se mixturan, haciendo imposible saber si algo de lo escrito alguna vez existió o si, por el contrario, todo se engloba dentro de una ensoñación asiática. Lo que no es una imagen creada por el subconsciente es la carrera literaria de Tanaka Jones, pues debajo de la última línea de su tomo escribe un «Continuará…», especificando en la contraportada que esta es la primera publicación de una trilogía.
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