Los indicadores de fecundidad registran mínimos históricos en Cataluña. Un total de 53.793 bebés nacieron en la comunidad autónoma en 2024, lo que representa un descenso del 0,8% en relación al año anterior, según el Idescat. Ese mismo año, el censo autonómico de animales computó más de 100.000 nuevas altas, por lo que se inscriben el doble de mascotas que de bebés.. El organismo oficial de estadística de la autonomía, además, contabiliza la tasa bruta de natalidad del año pasado en 6,7 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes. El índice, publicado en julio de 2025, pone de manifiesto la tendencia a la baja en términos de natalidad en Cataluña, iniciada después del 2008: período en el que se alcanzó el último máximo (12,1 nacimientos por cada 1.000 habitantes).. Diferentes causas. Esta inclinación se explica por diferentes motivos. Desde la caída de las tasas de natalidad en Cataluña, —los nacimientos han disminuido un 32% en las últimas dos décadas, por contra de la adopción de animales (62%)— hasta la resignificación del concepto de familia en las parejas más jóvenes, la precariedad laboral, la crisis de la vivienda o los cambios demográficos que ha experimentado la ciudadanía catalana durante los últimos años.. Según el Idescat, los centenarios superaron en 2025 la cifra de 3.000 personas por primera vez. El instituto de estadística, al respecto, identificó que este colectivo se duplica cada década y que los mayores de 60 años significan más del 26% del total de la población catalana, a diferencia del grupo de población de 0 a 15 años que disminuyó en casi 11.000 jóvenes menos, durante los primeros seis meses de este año.. Medidas a adoptar. Frente a esta situación, las instituciones gubernamentales deben llevar a cabo diferentes políticas para revertir la baja tasa de natalidad, según demandan entidades sociales. Por ejemplo, incentivar medidas que ofrezcan una mayor conciliación para la ciudadanía entre el empleo y la familia y apoyo económico para las mismas como incentivos fiscales o financieros, así como ayudas a la vivienda.
Los indicadores de fecundidad registran mínimos históricos en la autonomía, según el Idescat
Los indicadores de fecundidad registran mínimos históricos en Cataluña. Un total de 53.793 bebés nacieron en la comunidad autónoma en 2024, lo que representa un descenso del 0,8% en relación al año anterior, según el Idescat. Ese mismo año, el censo autonómico de animales computó más de 100.000 nuevas altas, por lo que se inscriben el doble de mascotas que de bebés.. El organismo oficial de estadística de la autonomía, además, contabiliza la tasa bruta de natalidad del año pasado en 6,7 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes. El índice, publicada en julio de 2025, pone de manifiesto la tendencia a la baja en términos de natalidad en Cataluña, iniciada después del 2008: período en el que se alcanzó el último máximo (12,1 nacimientos por cada 1.000 habitantes).. Diferentes causas. Esta inclinación se explica por diferentes motivos. Desde la caída de las tasas de natalidad en Cataluña, —los nacimientos han disminuido un 32% en las últimas dos décadas, por contra de la adopción de animales (62%)— hasta la resignificación del concepto de familia en las parejas más jóvenes, la precariedad laboral, la crisis de la vivienda o los cambios demográficos que ha experimentado la ciudadanía catalana durante los últimos años.. Según el Idescat, los centenarios superaron en 2025 la cifra de 3.000 personas por primera vez. El instituto de estadística, al respecto, identificó que este colectivo se duplica cada década y que los mayores de 60 años significan más del 26% del total de la población catalana, a diferencia del grupo de población de 0 a 15 años que disminuyó en casi 11.000 jóvenes menos, durante los primeros seis meses de este año.. Medidas a adoptar. Frente a esta situación, las instituciones gubernamentales deben llevar a cabo diferentes políticas para revertir la baja tasa de natalidad, según demandan entidades sociales. Por ejemplo, incentivar medidas que ofrezcan una mayor conciliación para la ciudadanía entre el empleo y la familia y apoyo económico para las mismas como incentivos fiscales o financieros, así como ayudas a la vivienda.
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