Pocas bandas han logrado tanto en la historia con tan poco. Cuatro décadas de carrera ininterrumpida, ventas millonarias, giras masivas, ingreso en el Rock & Roll Hall Of Fame… y, apenas, cuatro discos de estudio (de calidad muy irregular) y una nómina de músicos miembros digna de «Juego de tronos». Guns N’Roses han logrado todo eso, además, con una terrible fama de inconstantes, viciosos y abonados a la polémica. En el 40 aniversario de la formación de la banda de Hollywood, un libro recoge su historia, la de, quizá, los últimos chicos malos y peligrosos del rock & roll.. A mediados de los 80, una escena de glam rock típicamente californiana empieza a decaer. Algunos de sus miembros más jóvenes, admiradores de Aerosmith y Mötley Crüe, unen fuerzas para llevar su sonido más allá. Con influencias de Led Zeppelin y del hardcore que está empezando a surgir en la costa, Axl Rose, Slash y Duff McKagan llevan las medias de rejilla, el pelo cardado y maquillaje, pero tienen poco que ver con la escena de Poison y compañía. Su leyenda les precede: consumen heroína y apenas tienen dinero para comprar comida. Poco a poco se van volviendo más duros, desagradables y sórdidos. El glam se muere y los Guns N’Roses tienen parte de culpa desde dentro del movimiento. Desde fuera, Nirvana y Soundgarden le dan la puntilla con sus letras descarnadas y su sonido desgarrador y depresivo. Los tiempos de la fantasía se han terminado. La banda de Axl Rose tiene fama en todo el Estado y las discográficas están ávidas por descubrir la siguiente gran novedad. Una noche, David Zutaut, A&R de Geffen, se encuentra a la banda y les ofrece un contrato por su primer disco. Así lo cuenta en [[LINK:EXTERNO|||https://www.planetadelibros.com/libro-guns-n-roses-40-aniversario/419267|||«Guns N’ Roses. 40 Aniversario» (Libros Cúpula)]], el volumen que acaba de aparecer en castellano escrito por el periodista Martin Popoff. «Eran básicamente como un grupo peligroso de drogadictos viviendo el auténtico estilo de sexo, drogas y rock & roll hedonista y de ‘‘que le den a todo el mundo’’. Estaban en esto solo para destruir el sistema establecido de alguna manera: físicamente, mentalmente, con su música… como fuera», recuerda Zutaut, que les entregó 75.000 dólares como anticipo y todos en la banda corrieron a conseguir su parte de heroína. Pronto, Zutaut aprendió la lección: no darles dinero y solo pagarles el alquiler y la comida para que no terminen yaciendo en alguna cuneta. Le costó 100.000 dólares más darse cuenta, eso sí. Tampoco esa medida evitó los problemas: cuando se suponía que deberían estar grabando su álbum de debut, Izzy Stradlin estaba en la cárcel por posesión de drogas y Slash no estaba en su mejor momento. El sello Geffen fue comprensivo y eso casi les cuesta la vida. Axl Rose iba lanzado metiéndose «speed» a todas horas. El grupo estaba literalmente a punto de colapsar durante las sesiones de grabación de «Apetite for Destruction»: apenas logran coincidir todos en el estudio pero del caos surge la magia. El sello estuvo a punto de despedirles cuando la cuenta de gastos ascendía a 370.000 dólares, una cantidad disparatada para tratarse del debut de unos desconocidos.. Durante meses, el álbum pasó desapercibido. Esa mezcla de «hevy glam metal» no pareció ser comprendida hasta que tres factores cambiaron las tornas. Primero, la maquinaria de Geffen, que apostó por el disco; segundo, la brutal gira de 14 meses en la que la banda demostró actitud y sacrificio a lo ancho del mundo; y tercero, «Welcome to the jungle» y «Sweet Child o Mine», entre otros temas de un fantástico álbum impropio de unos debutantes. El trabajo no era un caramelo. El tema que lo abría hablaba de una mala experiencia de Axl Rose en las calles del Bronx, «Out Ta Get Me» habla de la policía entrando en un tu domicilio (basado en su experiencia propia) y «Mr. Brownstone» es una oda a la heroína escrita en una bolsa de papel del supermercado. Un año después de su lanzamiento, el disco llegaba al número uno.. Durante el año siguiente, los «gunners» eclipsaron a cualquier banda del mundo con la que compartiesen cartel. Y lo hicieron en festivales de todo tipo, incluso de gira con Aerosmith. La revista «Rolling Stone» fue a entrevistar a Steven Tyler para su portada y el periodista aprovechó para hacerle unas preguntas también a los teloneros. A los pocos meses, la portada era para Guns N’Roses. Sin embargo, las consecuencias de la fama son bien conocidas. Cada miembro tiene su adicción y no paran de meterse en líos en aeropuertos o con las fuerzas de seguridad allí por donde pasan. Cada noche hay un altercado, se producen varias espantadas de los distintos miembros de la banda. La portada del disco, en la que aparecía una mujer con la ropa interior por las rodillas y apoyada contra un muro sugiriendo que ha sido violada, fue rápidamente censurada y sustituida por la famosa cruz con las calaveras. Estaban abonados a las polémicas. En el segundo trabajo «G N’ R Lies» (un remedo de canciones antiguas de la banda y alguna acústica) la polémica continuó: «Used to Love Her» hablaba del asesinato de una mujer y en «One In a Million» se escucha a Axl Rose despotricar contra inmigrantes, negros y homosexuales antes de retractarse de forma extraña y señalar a «radicales y racistas». Kurt Cobain sentía una fobia incontrolable sobre Axl Rose por esta y otras razones.. La banda apenas lleva dos años de carrera y tienen que expulsar a Steven Adler por sus problemas con el crack. No será ni mucho menos el primero. Han ganado (y hecho ganar a Geffen) cantidades astronómicas. «Con la cantidad de dinero que entraba, había había gente por todas partes que nos adulaba, que nos besaba el culo. Después de un tiempo así, puedes empezar a creértelo y eso es trágico de ver. (…) Nos sucedió a todos, pero mucho más a Axl», dice en el libro Duff, el bajista. Es 1991 y el vocalista insiste en ir más allá con el sonido, explorar territorios industriales o canciones «artísticas». Siente que compite con las, ejem, leyendas del rock e insiste en hacer un doble disco, «Use Your Illusion», un tanto disparatado. Tampoco importa demasiado porque vuelven a vender una barbaridad: siete veces platino. Sin embargo, la relación entre Rose y Slash está rota y ésta deja la banda. No será el único: en 1998 solo queda Rose de la formación original y la banda apenas publicará un álbum de versiones («The Spaghetti Incident?») y un «Grandes éxitos». Rose anuncia durante años que trabaja en un nuevo álbum, que tardará 17 años en terminar. En un extraño giro de los acontecimientos, el vocalista será el único ausente en la ceremonia de ingreso en el Rock And Roll Hall Of Fame (2012). La relación parece irrecuperable pero solo dos años después sucede lo increíble: Slash y Duff McKagan vuelven al grupo al calor de la promesa de ingentes cantidades de dinero. Desde su reunión, en 2016, han publicado seis canciones. Y es que nunca se consiguió tanto con tan poco.. 17 años y una lata de refresco: el último álbum. El 26 de marzo de 2008, la conocida marca de refrescos Dr. Pepper le prometió a cada estadounidense una lata de su bebida si Axl Rose publicaba ese año «Chinese Democracy», el disco que llevaba anunciando 17 años. Se trataba de la típica estrategia que buscaba viralidad en redes sociales y Axl le siguió la corriente a los creativos. La jugada le costaría al fabricante de refrescos unos 180 millones de dólares, pero la publicidad fue brutal. Y no se sabe si fue el impulso del agua carbonatada, que Axl por fin publicó (o más bien Geffen le arrebató de las manos) el disco. Al final, la promoción fue un desastre (muy apropiado para un trabajo, digamos, decepcionante) y Dr. Pepper no pudo hacer efectiva la entrega de la lata de refresco a cada ciudadano (se colapsó la web de cupones de regalo), por lo que tuvo que pedir disculpas en la prensa nacional. El último álbum de los Guns N’ Roses hasta la fecha tampoco estuvo a la altura.
Un libro celebra los 40 años de trayectoria de la banda de Axl Rose y Slash: polémicos, inconstantes, bocazas y (brevemente) geniales
Pocas bandas han logrado tanto en la historia con tan poco. Cuatro décadas de carrera ininterrumpida, ventas millonarias, giras masivas, ingreso en el Rock & Roll Hall Of Fame… y, apenas, cuatro discos de estudio (de calidad muy irregular) y una nómina de músicos miembros digna de «Juego de tronos». Guns N’Roses han logrado todo eso, además, con una terrible fama de inconstantes, viciosos y abonados a la polémica. En el 40 aniversario de la formación de la banda de Hollywood, un libro recoge su historia, la de, quizá, los últimos chicos malos y peligrosos del rock & roll.. A mediados de los 80, una escena de glam rock típicamente californiana empieza a decaer. Algunos de sus miembros más jóvenes, admiradores de Aerosmith y Mötley Crüe, unen fuerzas para llevar su sonido más allá. Con influencias de Led Zeppelin y del hardcore que está empezando a surgir en la costa, Axl Rose, Slash y Duff McKagan llevan las medias de rejilla, el pelo cardado y maquillaje, pero tienen poco que ver con la escena de Poison y compañía. Su leyenda les precede: consumen heroína y apenas tienen dinero para comprar comida. Poco a poco se van volviendo más duros, desagradables y sórdidos. El glam se muere y los Guns N’Roses tienen parte de culpa desde dentro del movimiento. Desde fuera, Nirvana y Soundgarden le dan la puntilla con sus letras descarnadas y su sonido desgarrador y depresivo. Los tiempos de la fantasía se han terminado. La banda de Axl Rose tiene fama en todo el Estado y las discográficas están ávidas por descubrir la siguiente gran novedad. Una noche, David Zutaut, A&R de Geffen, se encuentra a la banda y les ofrece un contrato por su primer disco. Así lo cuenta en «Guns N’ Roses. 40 Aniversario» (Libros Cúpula), el volumen que acaba de aparecer en castellano escrito por el periodista Martin Popoff. «Eran básicamente como un grupo peligroso de drogadictos viviendo el auténtico estilo de sexo, drogas y rock & roll hedonista y de ‘‘que le den a todo el mundo’’. Estaban en esto solo para destruir el sistema establecido de alguna manera: físicamente, mentalmente, con su música… como fuera», recuerda Zutaut, que les entregó 75.000 dólares como anticipo y todos en la banda corrieron a conseguir su parte de heroína. Pronto, Zutaut aprendió la lección: no darles dinero y solo pagarles el alquiler y la comida para que no terminen yaciendo en alguna cuneta. Le costó 100.000 dólares más darse cuenta, eso sí. Tampoco esa medida evitó los problemas: cuando se suponía que deberían estar grabando su álbum de debut, Izzy Stradlin estaba en la cárcel por posesión de drogas y Slash no estaba en su mejor momento. El sello Geffen fue comprensivo y eso casi les cuesta la vida. Axl Rose iba lanzado metiéndose «speed» a todas horas. El grupo estaba literalmente a punto de colapsar durante las sesiones de grabación de «Apetite for Destruction»: apenas logran coincidir todos en el estudio pero del caos surge la magia. El sello estuvo a punto de despedirles cuando la cuenta de gastos ascendía a 370.000 dólares, una cantidad disparatada para tratarse del debut de unos desconocidos.. Durante meses, el álbum pasó desapercibido. Esa mezcla de «hevy glam metal» no pareció ser comprendida hasta que tres factores cambiaron las tornas. Primero, la maquinaria de Geffen, que apostó por el disco; segundo, la brutal gira de 14 meses en la que la banda demostró actitud y sacrificio a lo ancho del mundo; y tercero, «Welcome to the jungle» y «Sweet Child o Mine», entre otros temas de un fantástico álbum impropio de unos debutantes. El trabajo no era un caramelo. El tema que lo abría hablaba de una mala experiencia de Axl Rose en las calles del Bronx, «Out Ta Get Me» habla de la policía entrando en un tu domicilio (basado en su experiencia propia) y «Mr. Brownstone» es una oda a la heroína escrita en una bolsa de papel del supermercado. Un año después de su lanzamiento, el disco llegaba al número uno.. Durante el año siguiente, los «gunners» eclipsaron a cualquier banda del mundo con la que compartiesen cartel. Y lo hicieron en festivales de todo tipo, incluso de gira con Aerosmith. La revista «Rolling Stone» fue a entrevistar a Steven Tyler para su portada y el periodista aprovechó para hacerle unas preguntas también a los teloneros. A los pocos meses, la portada era para Guns N’Roses. Sin embargo, las consecuencias de la fama son bien conocidas. Cada miembro tiene su adicción y no paran de meterse en líos en aeropuertos o con las fuerzas de seguridad allí por donde pasan. Cada noche hay un altercado, se producen varias espantadas de los distintos miembros de la banda. La portada del disco, en la que aparecía una mujer con la ropa interior por las rodillas y apoyada contra un muro sugiriendo que ha sido violada, fue rápidamente censurada y sustituida por la famosa cruz con las calaveras. Estaban abonados a las polémicas. En el segundo trabajo «G N’ R Lies» (un remedo de canciones antiguas de la banda y alguna acústica) la polémica continuó: «Used to Love Her» hablaba del asesinato de una mujer y en «One In a Million» se escucha a Axl Rose despotricar contra inmigrantes, negros y homosexuales antes de retractarse de forma extraña y señalar a «radicales y racistas». Kurt Cobain sentía una fobia incontrolable sobre Axl Rose por esta y otras razones.. La banda apenas lleva dos años de carrera y tienen que expulsar a Steven Adler por sus problemas con el crack. No será ni mucho menos el primero. Han ganado (y hecho ganar a Geffen) cantidades astronómicas. «Con la cantidad de dinero que entraba, había había gente por todas partes que nos adulaba, que nos besaba el culo. Después de un tiempo así, puedes empezar a creértelo y eso es trágico de ver. (…) Nos sucedió a todos, pero mucho más a Axl», dice en el libro Duff, el bajista. Es 1991 y el vocalista insiste en ir más allá con el sonido, explorar territorios industriales o canciones «artísticas». Siente que compite con las, ejem, leyendas del rock e insiste en hacer un doble disco, «Use Your Illusion», un tanto disparatado. Tampoco importa demasiado porque vuelven a vender una barbaridad: siete veces platino. Sin embargo, la relación entre Rose y Slash está rota y ésta deja la banda. No será el único: en 1998 solo queda Rose de la formación original y la banda apenas publicará un álbum de versiones («The Spaghetti Incident?») y un «Grandes éxitos». Rose anuncia durante años que trabaja en un nuevo álbum, que tardará 17 años en terminar. En un extraño giro de los acontecimientos, el vocalista será el único ausente en la ceremonia de ingreso en el Rock And Roll Hall Of Fame (2012). La relación parece irrecuperable pero solo dos años después sucede lo increíble: Slash y Duff McKagan vuelven al grupo al calor de la promesa de ingentes cantidades de dinero. Desde su reunión, en 2016, han publicado seis canciones. Y es que nunca se consiguió tanto con tan poco.. ►El 26 de marzo de 2008, la conocida marca de refrescos Dr. Pepper le prometió a cada estadounidense una lata de su bebida si Axl Rose publicaba ese año «Chinese Democracy», el disco que llevaba anunciando 17 años. Se trataba de la típica estrategia que buscaba viralidad en redes sociales y Axl le siguió la corriente a los creativos. La jugada le costaría al fabricante de refrescos unos 180 millones de dólares, pero la publicidad fue brutal. Y no se sabe si fue el impulso del agua carbonatada, que Axl por fin publicó (o más bien Geffen le arrebató de las manos) el disco. Al final, la promoción fue un desastre (muy apropiado para un trabajo, digamos, decepcionante) y Dr. Pepper no pudo hacer efectiva la entrega de la lata de refresco a cada ciudadano (se colapsó la web de cupones de regalo), por lo que tuvo que pedir disculpas en la prensa nacional. El último álbum de los Guns N’ Roses hasta la fecha tampoco estuvo a la altura.
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