La investigación dirigida por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y publicada en Quaternary International revela que los grupos humanos hace unos 400.000 años en el sitio de Gran Dolina en las montañas Atapuerca (Burgos) dependían casi exclusivamente del sílex local para las herramientas, a pesar de que otros materiales estaban fácilmente disponibles. La investigación se centra en el nivel TD10.2-BB del sitio, que arrojó más de 10.000 artefactos líticos junto con restos de más de 60 bisontes, lo que marca uno de los primeros casos conocidos de caza comunitaria en la historia evolutiva humana, como se señaló en una declaración del CENIEH. A este nivel, la evidencia de la matanza de bisontes apunta a una caza organizada que «exigía estrategias sofisticadas y una amplia coordinación en grupo», según el autor principal Andion Arteaga Brieba, investigador del CENIEH. El examen de las herramientas de piedra indica un fuerte sesgo hacia el sílex local, que comprende aproximadamente el 99% del patrón de ensamblaje sin igual en otros sitios del Pleistoceno en Atapuerca, donde la diversidad de materias primas es típicamente mayor. Esta elección se destaca en la región de Sierra de Burgos, rica en fuentes líticas como el sílex, la cuarcita, la piedra arenisca y el cuarzo en un radio de 5 km. Los investigadores atribuyen esta preferencia casi exclusiva a un cambio en las zonas de adquisición, pasando de las terrazas fluviales a las zonas montañosas de las tierras altas, directamente vinculadas a las prácticas comunitarias de caza. Aquí, la adquisición y producción de herramientas estaban integradas en los esfuerzos de subsistencia, con grupos que llevaban y elaboraban estratégicamente implementos para satisfacer las necesidades de caza y procesamiento de carcasas. Tales patrones subrayan que los homínidos del Pleistoceno Medio exhibieron estructuras sociales avanzadas, incluida la planificación, la previsión y la colaboración, particularmente en los principales esfuerzos grupales. «En resumen, la investigación pone de relieve la estrecha interacción de la tecnología, la subsistencia y la organización social entre las poblaciones humanas hace 400.000 años», concluye el autor.
Se han registrado más de 10.000 herramientas de piedra vinculadas a los restos de más de 60 bisontes.
La investigación dirigida por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y publicada en Quaternary International revela que los grupos humanos hace unos 400.000 años en el sitio de Gran Dolina en las montañas Atapuerca (Burgos) dependían casi exclusivamente del sílex local para las herramientas, a pesar de que otros materiales estaban fácilmente disponibles. La investigación se centra en el nivel TD10.2-BB del sitio, que arrojó más de 10.000 artefactos líticos junto con restos de más de 60 bisontes, lo que marca uno de los primeros casos conocidos de caza comunitaria en la historia evolutiva humana, como se señaló en una declaración del CENIEH. A este nivel, la evidencia de la matanza de bisontes apunta a una caza organizada que «exigía estrategias sofisticadas y una amplia coordinación en grupo», según el autor principal Andion Arteaga Brieba, investigador del CENIEH. El examen de las herramientas de piedra indica un fuerte sesgo hacia el sílex local, que comprende aproximadamente el 99% del patrón de ensamblaje sin igual en otros sitios del Pleistoceno en Atapuerca, donde la diversidad de materias primas es típicamente mayor. Esta elección se destaca en la región de Sierra de Burgos, rica en fuentes líticas como el sílex, la cuarcita, la piedra arenisca y el cuarzo en un radio de 5 km. Los investigadores atribuyen esta preferencia casi exclusiva a un cambio en las zonas de adquisición, pasando de las terrazas fluviales a las zonas montañosas de las tierras altas, directamente vinculadas a las prácticas comunitarias de caza. Aquí, la adquisición y producción de herramientas estaban integradas en los esfuerzos de subsistencia, con grupos que llevaban y elaboraban estratégicamente implementos para satisfacer las necesidades de caza y procesamiento de carcasas. Tales patrones subrayan que los homínidos del Pleistoceno Medio exhibieron estructuras sociales avanzadas, incluida la planificación, la previsión y la colaboración, particularmente en los principales esfuerzos grupales. «En resumen, la investigación pone de relieve la estrecha interacción de la tecnología, la subsistencia y la organización social entre las poblaciones humanas hace 400.000 años», concluye el autor.
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