La ratificación y entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, el mercado común que componen Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, era ansiada por la industria alimentaria española, que esperaba con urgencia este tratado para paliar los daños ocasionados por los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos. En 2024, este fue el cuarto mercado internacional de destino para los productos alimentarios españoles, con más de 3.300 millones de euros en transacciones.. Seguir leyendo
Los productores de vino y aceite prevén compensar parte del daño de la guerra comercial de Trump. Los ganaderos alertan de la destrucción de empleo y actividad en la industria cárnica
La ratificación y entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, el mercado común que componen Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, era ansiada por la industria alimentaria española, que esperaba con urgencia este tratado para paliar los daños ocasionados por los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos. En 2024, este fue el cuarto mercado internacional de destino para los productos alimentarios españoles, con más de 3.300 millones de euros en transacciones.. FIAB, la patronal de la industria de alimentos y bebidas, valora “la importancia y la oportunidad que supone el acuerdo comercial entre las dos regiones”, al tiempo que subraya la necesidad de que se establezcan “cláusulas espejo que garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos de los países del Mercosur que lleguen a Europa”.. Según datos de la patronal de los fabricantes alimentarios, en el año 2024 la balanza comercial con los países de Mercosur fue deficitaria: las exportaciones fueron de 329 millones, mientras que las importaciones superaron los 2.200. Algo que FIAB achaca a los aranceles que dichos países mantenían en algunos productos y que acababan siendo un desincentivo comercial.. Brasil concentra el 75% de las exportaciones españolas. El principal país del bloque es Brasil, que representa el 75% de las exportaciones españolas de alimentos y bebidas, con el aceite de oliva como primer producto. Este es el que mayor potencial de crecimiento posee en todo el área Mercosur, según un informe elaborado por la propia FIAB junto al Ministerio de Agricultura. Vinos y bebidas no alcohólicas, conservas de pescado o el jamón también gozan de recorrido una vez el acuerdo entre en vigor.. Desde la asociación de exportadores de aceite de oliva Asoliva, su director general, Rafael Pico Acevedo, celebra el acuerdo y su ratificación. “Todo lo que implique la eliminación de aranceles en el comercio internacional es una buena noticia”, explica. Eso sí, matiza que, en el caso del aceite de oliva, las exportaciones españolas con destino Mercosur tardarán hasta 15 años en gozar de un arancel cero, mientras que el aceite que proceda de esos países lo hará sin ningún tipo de tarifa desde el primer día. Aunque Pico reconoce que la situación es mejor que la que regía hasta ahora, sí critica esa diferencia. “Se podía haber tenido un trato más equiparado, porque 15 son muchos años para que desaparezcan los aranceles”.. Brasil es uno de los grandes importadores de aceite del mundo, con más de 700 millones de euros comprados en 2024, aunque más del 60% de sus necesidades las cubre importando de Portugal. De los cuatro componentes de Mercosur solo uno, Argentina, tiene una producción relevante, de algo más de 40.000 toneladas en la campaña 2023-2024, último dato disponible en el Consejo Oleolícola Internacional, la mayor parte dedicada a exportación.. Entrada masiva de carne de vacuno. Otro de los sectores que más han insistido en la ratificación del acuerdo comercial es el vinícola. La Federación Española del Vino, junto a la patronal europea, han urgido en los últimos meses a la formalización de mismo, tras la incierta situación en la que han quedado las ventas a EE UU, segundo mayor mercado de destino en 2024 con 335 millones de euros.. En ese contexto, Mercosur, y en concreto Brasil, abren un potencial relevante. Este país es el decimocuarto mayor importador de esta bebida, según los datos de la Organización Internacional del Vino, y hasta ahora mantenía un arancel del 27% a los vinos europeos. El informe de FIAB y Agricultura prevé que la desaparición total del mismo tardaría entre ocho y 10 años, con una reducción progresiva hasta entonces.. La ratificación del acuerdo de libre comercio con una región que suma 270 millones de habitantes abre oportunidades, pero también entraña riesgos. Y los principales están centrados en la agricultura y en la ganadería, donde la entrada de alimentos cultivados y animales criados en esos cuatro países, con un coste de mano de obra mucho más barato y con una factura más reducida para alimentar a los animales al ser grandes productores de soja y cereal, ha estado controlada hasta ahora por un contingente arancelario, que limitaba la entrada hasta un límite gravado con un arancel. Un esquema de protección de la industria ganadera que ahora va a saltar por los aires y que es el que también ha provocado las protestas desde el sector primario en Francia o Italia.. Y la principal amenaza se concentra sobre la industria cárnica (vacuno, porcino y ave de corral), aunque el mayor impacto negativo se podría dar entre los productores de vacuno. Joaquín Gargallo, responsable de vacuno de la organización agraria COAG y ganadero en Huesca, alerta sobre la entrada masiva de carne de vacuno. “Entrará mucho más producto, de peor calidad, mucho más barato y con riesgos para la salud de los consumidores”, apunta por la falta de cumplimiento de las condiciones fijadas para vender carne, como la no utilización de antibióticos, las condiciones sociales de los trabajadores o la limitación de la deforestación.. El principal cambio en las relaciones comerciales con los países del Mercosur se producirá con la supresión de la denominada ‘cuota Hilton’ (por el hotel en el que se firmó), que fija un cupo de exportación de 47.000 toneladas de carne de vacuno de alta calidad (solomillo, lomo o bife), gravadas hasta ahora con un arancel del 20%. Ese gravamen desaparecerá si se ratifica el tratado, lo que, según Gargallo, “beneficiará a las grandes comercializadoras y supondrá un castigo para los productores”. Para compensar ese daño, la Unión Europea quiere crear una nueva cuota de 99.0000 toneladas sobre la carne de menor calidad, que irá gravada con un arancel del 7,5%. “Es puro maquillaje y no solucionará el problema”.. Un exhaustivo análisis encargado por el Gobierno para evaluar el impacto en España, elaborado por María C. Latorre, profesora de la Facultad de Estudios Estadísticos de la Universidad Complutense, pone el foco más allá de los aranceles y sitúa las oportunidades para las empresas españolas en la apertura del mercado de la contratación pública en los cuatro países del Mercosur y en la eliminación de medidas no arancelarias para las filiales que operan en el área.
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