El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha cargado con dureza este lunes en Barcelona contra el modelo de financiación que el Gobierno ha pactado con ERC y ha situado el foco político en una idea central:«Es inadmisible que Sánchez haya rehabilitado al señor Junqueras como el ministro de Hacienda del Gobierno de España», afirmó ante la plana mayor del PP nacional y catalán, tras la reunión del Comité de Dirección.. Feijóo considera inaceptable que sea el líder republicano quien marque el rumbo de la financiación autonómica y de los recursos «del conjunto de los españoles». En ese contexto, ha advertido de que la igualdad entre ciudadanos no es negociable y ha denunciado que el Ejecutivo esté dispuesto a pedir más sacrificios fiscales a la población para resolver sus problemas de estabilidad política. «Lo que no puede ocurrir es que, si se necesita oxígeno político, se le pida a los ciudadanos que aporten sus recursos», ha dicho, subrayando que esos recursos «son la materialización del trabajo y del esfuerzo de los españoles». En ese sentido, ha lanzado un mensaje directo: «Los españoles no somos un cajero para que Sánchez saque dinero».. El líder popular ha reconocido que el actual modelo necesita reformas y ha asegurado que su partido las impulsará desde el Gobierno: «Yo he sido presidente autonómico durante 13 años, y ya sé que las autonomías necesitan mayor financiación», dice, para garantizar los recursos de la sanidad pública, la educación, las políticas sociales y la dependencia, pero ha insistido en que cualquier cambio debe sustentarse en un gran acuerdo entre todos. A su juicio, «el nuevo modelo ni será justo ni será duradero si no lo aprobamos entre todos», y ha reiterado que su objetivo es alcanzar un consenso amplio.. El presidente del PP ha defendido que España debe volver a ser un proyecto común, basado en la convivencia y en decisiones compartidas. Según ha expuesto, el modelo de financiación no puede construirse desde la confrontación entre territorios ni mediante acuerdos bilaterales. «Eso se logra decidiendo todos juntos, no enfrentando a ciudadanos unos con otros», ha sostenido, y ha señalado como marco legítimo de decisión el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde están representadas todas las comunidades autónomas.. En su intervención, Feijóo se ha dirigido expresamente a los catalanes. Les ha pedido que no permitan que se les utilice políticamente y ha cuestionado la bilateralidad como supuesto avance. «La bilateralidad es un supuesto logro que ya os vendieron y fracasó», ha afirmado, animando a Cataluña a reclamar «el lugar que le corresponde en la mesa de todos», a hacer valer su peso poblacional y sus razones en el foro común donde se deciden las reglas del sistema.. Feijóo ha cerrado su argumentación con un rechazo frontal a lo que ha descrito como la deriva fiscal del planteamiento actual. Se ha opuesto a un modelo que, en sus palabras, quiere «institucionalizar un infierno fiscal», algo que —remarca— en Cataluña se conoce bien, porque es donde más impuestos se pagan. A su entender, detrás del nuevo esquema hay una subida generalizada de la presión fiscal: «Reponer y subir impuestos para que los españoles paguen más».. Según ha explicado, ese incremento afectaría al ahorro y a la transmisión de patrimonio, haciendo que cada ciudadano pague más por heredar, por donar a sus hijos o por el fruto de su esfuerzo. Todo ello, ha añadido, para que Sánchez pueda seguir en la Moncloa y para que los separatistas financien su plan político. «El dinero no saldrá de una chistera», ha concluido, sino de que los españoles paguen más impuestos, y ha advertido de que se está ofreciendo «aquello que no pueden financiar».. Las propuestas en vivienda. En otro orden de cosas, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha prometido «construir un millón de viviendas en la próxima legislatura», bajo un hipotético Gobierno suyo, para acabar con el déficit que hay en España en esta materia y para revetir «el principal problema de los catalanes». Entre otras cosas, ha anunciado que el nuevo modelo de financiación autonómica vinculará los recursos que se le transfieren a una autonomía o a un Ayuntamiento al número de viviendas que construya esa administración. Feijóo, que ha elegido la capital catalana para presentar su plan porque, según él, es la zona cero del problema, ha enumerado los que, para él, son los principales problemas en la materia: la escasez, los altos impuestos, la inseguridad jurídica y la ocupación ilegal, la demanda concentrada en determinadas zonas y los salarios bajos que no alcanzan para los alquileres.. Feijóo ha defendido que España arrastra un déficit de al menos 700.000 viviendas, una brecha que —ha advertido— sigue creciendo año tras año. “¿Cómo vamos a tener más vivienda si no construimos vivienda?”, se ha preguntado, antes de insistir en que ampliar de forma drástica la oferta no solo permitiría abaratar precios, sino también generar empleo, impulsar el PIB y, con ello, aumentar los recursos disponibles para financiar los servicios públicos.. Uno de los ejes centrales de su propuesta pasa por reducir la burocracia que frena la construcción. Feijóo ha abogado por rebajar trámites de competencia autonómica y municipal, reducir informes sectoriales y utilizar la inteligencia artificial para acortar plazos administrativos. También ha anunciado un plan residencial estratégico para reducir el tiempo medio necesario para construir una vivienda y una nueva ley del suelo, que implique a todas las administraciones —ayuntamientos, comunidades y Estado— y que, según ha advertido, es condición indispensable para que los precios empiecen a bajar.. En paralelo, Feijóo ha planteado movilizar todo el suelo público disponible, destinándolo a vivienda en alquiler a precios un 30% inferiores a la media del mercado, y fomentar la colaboración público-privada como vía para acelerar la construcción. Una vez incrementada la oferta, ha añadido, será necesario mantener ayudas específicas para aquellas rentas que, aun con precios más bajos, sigan teniendo dificultades para acceder a una vivienda.. Altos impuestos y modelo de país. El presidente del PP también ha puesto el foco en la carga fiscal asociada a la vivienda. Ha prometido bajar los impuestos que gravan la compra y ha anunciado que, si llega al Gobierno, reducirá el IVA de la vivienda nueva del 10% al 4%. Además, ha planteado que estos impuestos puedan pagarse de forma aplazada, en plazos similares a los de una hipoteca. “Un Gobierno con recaudación récord no puede seguir haciendo caja con el principal problema de los españoles”, ha afirmado.. En clave generacional, Feijóo ha presentado un paquete de medidas dirigido a los jóvenes, entre ellas una bonificación progresiva del IRPF durante los cuatro primeros años de trabajo —del 100% el primer año al 25% el cuarto— siempre que el ahorro se destine a la compra de la primera vivienda. La propuesta se completaría con la creación de una “hucha hogar joven” que permita desgravar cantidades del IRPF. “Que ningún joven tenga que esperar a heredar para ser propietario”, ha defendido.. Otro de los puntos destacados de su intervención ha sido la ocupación ilegal y la inseguridad jurídica en el mercado del alquiler. Feijóo ha sostenido que muchos propietarios retiran sus pisos por miedo a impagos u ocupaciones y ha prometido aprobar una ley contra la ocupación —ya respaldada por la mayoría del Congreso, según ha recordado— que permitiría desalojos en 48 horas y endurecería las penas. “Ni España ni Cataluña pueden ser lugares donde las leyes protejan más a quienes las incumplen que a quienes las respetan”, ha sentenciado.. Por último, el líder popular ha vinculado el acceso a la vivienda con el modelo económico y territorial. Ha denunciado la pérdida de poder adquisitivo de las familias, el estancamiento de los salarios y un modelo productivo que, a su juicio, fomenta sueldos bajos. “¿Quién puede pensar en comprar una vivienda cuando su sueldo apenas alcanza para superar el umbral de la pobreza?”, ha cuestionado.. Asimismo, ha alertado sobre la concentración de la demanda en pocos territorios y la falta de un proyecto de país que integre al conjunto del territorio, lo que —ha dicho— contribuye a la despoblación y a la presión sobre los precios en determinadas áreas. En ese marco, ha defendido mantener infraestructuras estratégicas, como las centrales nucleares, para evitar desinversión y pérdida de oportunidades en amplias zonas del país.
El líder del PP ha prometido que, si gobierna, impulsará un nuevo modelo de financiación pero «pactado entre todos»
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha cargado con dureza este lunes en Barcelona contra el modelo de financiación que el Gobierno ha pactado con ERC y ha situado el foco político en una idea central:«Es inadmisible que Sánchez haya rehabilitado al señor Junqueras como el ministro de Hacienda del Gobierno de España», afirmó ante la plana mayor del PP nacional y catalán, tras la reunión del Comité de Dirección.. Feijóo considera inaceptable que sea el líder republicano quien marque el rumbo de la financiación autonómica y de los recursos «del conjunto de los españoles». En ese contexto, ha advertido de que la igualdad entre ciudadanos no es negociable y ha denunciado que el Ejecutivo esté dispuesto a pedir más sacrificios fiscales a la población para resolver sus problemas de estabilidad política. «Lo que no puede ocurrir es que, si se necesita oxígeno político, se le pida a los ciudadanos que aporten sus recursos», ha dicho, subrayando que esos recursos «son la materialización del trabajo y del esfuerzo de los españoles». En ese sentido, ha lanzado un mensaje directo: «Los españoles no somos un cajero para que Sánchez saque dinero».. El líder popular ha reconocido que el actual modelo necesita reformas y ha asegurado que su partido las impulsará desde el Gobierno: «Yo he sido presidente autonómico durante 13 años, y ya sé que las autonomías necesitan mayor financiación», dice, para garantizar los recursos de la sanidad pública, la educación, las políticas sociales y la dependencia, pero ha insistido en que cualquier cambio debe sustentarse en un gran acuerdo entre todos. A su juicio, «el nuevo modelo ni será justo ni será duradero si no lo aprobamos entre todos», y ha reiterado que su objetivo es alcanzar un consenso amplio.. El presidente del PP ha defendido que España debe volver a ser un proyecto común, basado en la convivencia y en decisiones compartidas. Según ha expuesto, el modelo de financiación no puede construirse desde la confrontación entre territorios ni mediante acuerdos bilaterales. «Eso se logra decidiendo todos juntos, no enfrentando a ciudadanos unos con otros», ha sostenido, y ha señalado como marco legítimo de decisión el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde están representadas todas las comunidades autónomas.. En su intervención, Feijóo se ha dirigido expresamente a los catalanes. Les ha pedido que no permitan que se les utilice políticamente y ha cuestionado la bilateralidad como supuesto avance. «La bilateralidad es un supuesto logro que ya os vendieron y fracasó», ha afirmado, animando a Cataluña a reclamar «el lugar que le corresponde en la mesa de todos», a hacer valer su peso poblacional y sus razones en el foro común donde se deciden las reglas del sistema.. Feijóo ha cerrado su argumentación con un rechazo frontal a lo que ha descrito como la deriva fiscal del planteamiento actual. Se ha opuesto a un modelo que, en sus palabras, quiere «institucionalizar un infierno fiscal», algo que —remarca— en Cataluña se conoce bien, porque es donde más impuestos se pagan. A su entender, detrás del nuevo esquema hay una subida generalizada de la presión fiscal: «Reponer y subir impuestos para que los españoles paguen más».. Según ha explicado, ese incremento afectaría al ahorro y a la transmisión de patrimonio, haciendo que cada ciudadano pague más por heredar, por donar a sus hijos o por el fruto de su esfuerzo. Todo ello, ha añadido, para que Sánchez pueda seguir en la Moncloa y para que los separatistas financien su plan político. «El dinero no saldrá de una chistera», ha concluido, sino de que los españoles paguen más impuestos, y ha advertido de que se está ofreciendo «aquello que no pueden financiar».. Las propuestas en vivienda. En otro orden de cosas, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha prometido «construir un millón de viviendas en la próxima legislatura», bajo un hipotético Gobierno suyo, para acabar con el déficit que hay en España en esta materia y para revetir «el principal problema de los catalanes». Entre otras cosas, ha anunciado que el nuevo modelo de financiación autonómica vinculará los recursos que se le transfieren a una autonomía o a un Ayuntamiento al número de viviendas que construya esa administración. Feijóo, que ha elegido la capital catalana para presentar su plan porque, según él, es la zona cero del problema, ha enumerado los que, para él, son los principales problemas en la materia: la escasez, los altos impuestos, la inseguridad jurídica y la ocupación ilegal, la demanda concentrada en determinadas zonas y los salarios bajos que no alcanzan para los alquileres.. Feijóo ha defendido que España arrastra un déficit de al menos 700.000 viviendas, una brecha que —ha advertido— sigue creciendo año tras año. “¿Cómo vamos a tener más vivienda si no construimos vivienda?”, se ha preguntado, antes de insistir en que ampliar de forma drástica la oferta no solo permitiría abaratar precios, sino también generar empleo, impulsar el PIB y, con ello, aumentar los recursos disponibles para financiar los servicios públicos.. Uno de los ejes centrales de su propuesta pasa por reducir la burocracia que frena la construcción. Feijóo ha abogado por rebajar trámites de competencia autonómica y municipal, reducir informes sectoriales y utilizar la inteligencia artificial para acortar plazos administrativos. También ha anunciado un plan residencial estratégico para reducir el tiempo medio necesario para construir una vivienda y una nueva ley del suelo, que implique a todas las administraciones —ayuntamientos, comunidades y Estado— y que, según ha advertido, es condición indispensable para que los precios empiecen a bajar.. En paralelo, Feijóo ha planteado movilizar todo el suelo público disponible, destinándolo a vivienda en alquiler a precios un 30% inferiores a la media del mercado, y fomentar la colaboración público-privada como vía para acelerar la construcción. Una vez incrementada la oferta, ha añadido, será necesario mantener ayudas específicas para aquellas rentas que, aun con precios más bajos, sigan teniendo dificultades para acceder a una vivienda.. Altos impuestos y modelo de país. El presidente del PP también ha puesto el foco en la carga fiscal asociada a la vivienda. Ha prometido bajar los impuestos que gravan la compra y ha anunciado que, si llega al Gobierno, reducirá el IVA de la vivienda nueva del 10% al 4%. Además, ha planteado que estos impuestos puedan pagarse de forma aplazada, en plazos similares a los de una hipoteca. “Un Gobierno con recaudación récord no puede seguir haciendo caja con el principal problema de los españoles”, ha afirmado.. En clave generacional, Feijóo ha presentado un paquete de medidas dirigido a los jóvenes, entre ellas una bonificación progresiva del IRPF durante los cuatro primeros años de trabajo —del 100% el primer año al 25% el cuarto— siempre que el ahorro se destine a la compra de la primera vivienda. La propuesta se completaría con la creación de una “hucha hogar joven” que permita desgravar cantidades del IRPF. “Que ningún joven tenga que esperar a heredar para ser propietario”, ha defendido.. Otro de los puntos destacados de su intervención ha sido la ocupación ilegal y la inseguridad jurídica en el mercado del alquiler. Feijóo ha sostenido que muchos propietarios retiran sus pisos por miedo a impagos u ocupaciones y ha prometido aprobar una ley contra la ocupación —ya respaldada por la mayoría del Congreso, según ha recordado— que permitiría desalojos en 48 horas y endurecería las penas. “Ni España ni Cataluña pueden ser lugares donde las leyes protejan más a quienes las incumplen que a quienes las respetan”, ha sentenciado.. Por último, el líder popular ha vinculado el acceso a la vivienda con el modelo económico y territorial. Ha denunciado la pérdida de poder adquisitivo de las familias, el estancamiento de los salarios y un modelo productivo que, a su juicio, fomenta sueldos bajos. “¿Quién puede pensar en comprar una vivienda cuando su sueldo apenas alcanza para superar el umbral de la pobreza?”, ha cuestionado.. Asimismo, ha alertado sobre la concentración de la demanda en pocos territorios y la falta de un proyecto de país que integre al conjunto del territorio, lo que —ha dicho— contribuye a la despoblación y a la presión sobre los precios en determinadas áreas. En ese marco, ha defendido mantener infraestructuras estratégicas, como las centrales nucleares, para evitar desinversión y pérdida de oportunidades en amplias zonas del país.
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