José Luís Lliso Ruíz, presidente de Archival, fue una de las singulares y especiales almas culturales de la Valencia de los últimos 30 años. Y murió con las botas puestas. Apuró hasta el último segundo de su vida su amor por la ciudad y sus habitantes.. Jurista, fue letrado de la Generalitat, pronto se decantó por su amor al patrimonio histórico artístico, especialmente los centros históricos y los cascos viejos urbanos. El de Valencia se lo conocía al dedillo, había nacido y vivido en él.. Luchó para que la historia urbana del centro no desapareciera y ayudó a salvar de la piqueta bastantes recuerdos y testimonios de ella. Uno de sus logros fue que se creara el Plan Riva, uniendo a los políticos de distinto signo para sostener barrios como el Carmen, tan cargados de belleza, para que no desparecieran bajo la implacable piqueta.. Creó Archival, en origen asociación para la recuperación de los centros históricos, que convirtió en un modélico centro cultural, ambulante con sedes prestadas, entre ellas las del Ateneo y el palacio del Almudín, el Museo del Soldadito de Plomo, o la Beneficencia, donde no paró de organizar actos culturales de todo tipo.. El último de ellos, la conferencia de la fiesta de san Antonio Abad de la calle Sagunto, consecuencia de la cual finó su vida empeñado en estar presente a pesar de su delicado estado de salud. Murió con las botas puestas, como si estuviera vigilante en la guerra de las Termópilas que le duró 75 años.. Las limitaciones físicas que tenía no le impidieron una activísima vida social y cultural, siempre apoyado amorosamente por su esposa e hija, que le secundaron en el despliegue apasionado por Valencia y lo valenciano en todo momento de su vida.. Patrocinó, organizó, tuteló, impulsó una intensísima actividad cultural. Apadrinó la presentación de mi libro de la procesión del Corpus de Valencia, una investigación de 17 años, tesis doctoral, a la que le dieron la espalda la Generalidad, el Ayuntamiento y hasta los de Amics del Corpus.. Creó los premios Archival con los que todos los años premiaba a personas, entidades y corporaciones que destacaban por sus acciones culturales. Fue el gran impulsor de las fiestas y tradiciones valencianas. En definitiva, lo fue todo, consagrada su vida a la Valencia global del arte y el patrimonio, con un espíritu ejemplar difícil de superar.. Los restos mortales de José Luis Lliso Ruiz, Presidente de Archival, están en el Tanatorio de Campanar, sito en la C/ Vall de la Ballestera nº 69. El miércoles 10 de diciembre se celebrará la misa funeral a las 12:00 h en la Iglesia de Nuestra Señora del Puig (PP. Mercedarios), ubicada en la Plaza Vicent Iborra nº 1, Valencia. Posteriormente, a las 14:00 h, tendrá lugar su cristiana sepultura en el Cementerio General de Valencia.
Fundó Archival, asociación para recuperación de centros históricos que convirtió en modélico centro cultural
José Luís Lliso Ruíz, presidente de Archival, fue una de las singulares y especiales almas culturales de la Valencia de los últimos 30 años. Y murió con las botas puestas. Apuró hasta el último segundo de su vida su amor por la ciudad y sus habitantes.. Jurista, fue letrado de la Generalitat, pronto se decantó por su amor al patrimonio histórico artístico, especialmente los centros históricos y los cascos viejos urbanos. El de Valencia se lo conocía al dedillo, había nacido y vivido en él.. Luchó para que la historia urbana del centro no desapareciera y ayudó a salvar de la piqueta bastantes recuerdos y testimonios de ella. Uno de sus logros fue que se creara el Plan Riva, uniendo a los políticos de distinto signo para sostener barrios como el Carmen, tan cargados de belleza, para que no desparecieran bajo la implacable piqueta.. Creó Archival, en origen asociación para la recuperación de los centros históricos, que convirtió en un modélico centro cultural, ambulante con sedes prestadas, entre ellas las del Ateneo y el palacio del Almudín, el Museo del Soldadito de Plomo, o la Beneficencia, donde no paró de organizar actos culturales de todo tipo.. El último de ellos, la conferencia de la fiesta de san Antonio Abad de la calle Sagunto, consecuencia de la cual finó su vida empeñado en estar presente a pesar de su delicado estado de salud. Murió con las botas puestas, como si estuviera vigilante en la guerra de las Termópilas que le duró 75 años.. Las limitaciones físicas que tenía no le impidieron una activísima vida social y cultural, siempre apoyado amorosamente por su esposa e hija, que le secundaron en el despliegue apasionado por Valencia y lo valenciano en todo momento de su vida.. Patrocinó, organizó, tuteló, impulsó una intensísima actividad cultural. Apadrinó la presentación de mi libro de la procesión del Corpus de Valencia, una investigación de 17 años, tesis doctoral, a la que le dieron la espalda la Generalidad, el Ayuntamiento y hasta los de Amics del Corpus.. Creó los premios Archival con los que todos los años premiaba a personas, entidades y corporaciones que destacaban por sus acciones culturales. Fue el gran impulsor de las fiestas y tradiciones valencianas. En definitiva, lo fue todo, consagrada su vida a la Valencia global del arte y el patrimonio, con un espíritu ejemplar difícil de superar.. Los restos mortales de José Luis Lliso Ruiz, Presidente de Archival, están en el Tanatorio de Campanar, sito en la C/ Vall de la Ballestera nº 69. El miércoles 10 de diciembre se celebrará la misa funeral a las 12:00 h en la Iglesia de Nuestra Señora del Puig (PP. Mercedarios), ubicada en la Plaza Vicent Iborra nº 1, Valencia. Posteriormente, a las 14:00 h, tendrá lugar su cristiana sepultura en el Cementerio General de Valencia.
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