Una de las máximas que se propusieron Carlos III de Inglaterra y su hijo, el príncipe Guillermo, una vez volvió a ver la luz el escándalo del entonces príncipe Andrés, duque de York, y su exesposa, Sarah Ferguson, por su relación con el magnate y proxeneta Jeffrey Epstein era cómo recuperar para la imagen de la familia real británica a dos activos tan importantes como sus hijas, Beatriz y Eugenia de York. Habida cuenta de que no podían contar con el príncipe Harry, era imprescindible tener a dos miembros de La Firma de la edad del heredero al trono dispuestos a estar a su lado y a actuar en nombre de la monarquía cuando hiciese falta.. Así que la clave era que la sociedad dejase de mirar con recelo a las hijas del matrimonio entre Andresito el Cachondo (‘Randy Andy’), como le llamaban en el ejército, y Fergie, como conocía la prensa a su esposa. Y parece que esta última temporada navideña ha sido la idónea para comenzar a allanar ese camino, aunque para ello, y siempre poniendo por encima de todo a la institución, la más pequeña de las hermanas haya tenido que tomar una decisión trascendental: cortar toda la relación que tuviese con su padre, sumido hoy por hoy en un pozo reputacional del que difícilmente saldrá jamás.. El monarca era consciente de que, si se alargaba la situación, su reinado podía estar marcado de manera eviterna en la historia por su hermano pequeño, acaso el «favorito», o eso decían, de su madre, la reina Isabel II. Por eso no le tembló el pulso cuando, el año pasado, hubo de despojarlo de todos sus títulos y honores así como comunicó oficialmente que le rescindía el contrato que le había permitido vivir las últimas décadas, junto a su exmujer, en Royal Lodge.. Surgieron entonces muchas preguntas entre la prensa sobre el posicionamiento de sus hijas y si iban a mantener la misma relación que hasta ahora con sus padres. Y la primera en tomar partido ha sido la pequeña, Eugenia, de 35 años. Tal y como han dado a conocer desde el dominical del Daily Mail, la royal ya ha cortado toda relación con su progenitor después de que las vinculaciones entre él y Epstein llevasen al suicidio de su víctima, Virginia Giuffre, y la publicación a finales de año de sus memorias.. Según el medio, Eugenia no solo no le ha negado la palabra, sino que tampoco quiere tener encuentros privados con él que puedan filtrarse a la prensa, razón por la que tampoco le visitó durante las últimas vacaciones navideñas. «No hay ningún contacto, nada. Es como en el caso de Brooklyn Beckham: ella lo ha eliminado por completo de su vida», ha declarado una fuente cercana al citado periódico haciendo referencia al caso del primogénito de David y Victoria Beckham.. Y es que a pesar de que se afirma desde el Mail on Sunday que Andrés está «devastado» por la resolución de su hija, no hay que olvidar que ella es la fundadora de The Anti-Slavery Collective (el Colectivo Antiesclavitud), una asociación que ayuda a combatir el tráfico sexual y que da apoyo a sus víctimas. Y, precisamente por haberse informado y haber trabajado codo con codo con algunas de las responsables de la fundación, ahora no puede ver con buenos ojos la continua negativa de su padre a disculparse con las víctimas de Epstein y su mano derecha, Meghan Maxwell.. Por su parte, según otras fuentes, su hermana mayor, Beatriz de York, ha preferido adoptar una postura mucho más matizada, más en el medio, intentando desde Buckingham Palace saber cuál es el modelo que mejor conecta con la poblción. Así, Beatriz, de 37 años, sí mantiene el contacto con sus padres, hasta el punto de que invitó a Andrés el pasado 12 de diciembre, al bautizo de su hija pequeña, Athena, de 11 meses en la capilla real del Palacio de St. James —donde también recibieron el mismo sacramento los príncipes George y Louis, los hijos varones del príncipe Guillermo y Kate Middleton—. Eso sí, tal y como han puntualizado varios medios, Andrés Mountbatten-Windsor no acudió a la fiesta posterior, que tuvo lugar en un conocido pub de la capital inglesa.. Ello no ha sido óbice para que Beatriz también se haya distanciado otro tanto de su padre, pues aparte de ese evento, no ha tenido más exposición pública junto a él y no se comunican con frecuencia. Sobre todo, por proteger su imagen pública y la de su familia, tanto ahora como en los años venideros. «Está intentando mantener el equilibrio», ha explicado un informante, entre no aislar del todo a su padre y, a la vez, seguir pareciendo una persona cercana a la familia real. Todo lo contrario que su hermana, que según las fuentes ha sido mucho más tajante: «No le habla».
Una de las máximas que se propusieron Carlos III de Inglaterra y su hijo, el príncipe Guillermo, una vez volvió a ver la luz el escándalo del entonces príncipe Andrés, duque de York, y su exesposa, Sarah Ferguson, por su relación con el magnate y proxeneta Jeffrey Epstein era cómo recuperar para la imagen de la familia real británica a dos activos tan importantes como sus hijas, Beatriz y Eugenia de York. Habida cuenta de que no podían contar con el príncipe Harry, era imprescindible tener a dos miembros de La Firma de la edad del heredero al trono dispuestos a estar a su lado y a actuar en nombre de la monarquía cuando hiciese falta.. Así que la clave era que la sociedad dejase de mirar con recelo a las hijas del matrimonio entre Andresito el Cachondo (‘Randy Andy’), como le llamaban en el ejército, y Fergie, como conocía la prensa a su esposa. Y parece que esta última temporada navideña ha sido la idónea para comenzar a allanar ese camino, aunque para ello, y siempre poniendo por encima de todo a la institución, la más pequeña de las hermanas haya tenido que tomar una decisión trascendental: cortar toda la relación que tuviese con su padre, sumido hoy por hoy en un pozo reputacional del que difícilmente saldrá jamás.. El monarca era consciente de que, si se alargaba la situación, su reinado podía estar marcado de manera eviterna en la historia por su hermano pequeño, acaso el «favorito», o eso decían, de su madre, la reina Isabel II. Por eso no le tembló el pulso cuando, el año pasado, hubo de despojarlo de todos sus títulos y honores así como comunicó oficialmente que le rescindía el contrato que le había permitido vivir las últimas décadas, junto a su exmujer, en Royal Lodge.. Surgieron entonces muchas preguntas entre la prensa sobre el posicionamiento de sus hijas y si iban a mantener la misma relación que hasta ahora con sus padres. Y la primera en tomar partido ha sido la pequeña, Eugenia, de 35 años. Tal y como han dado a conocer desde el dominical del Daily Mail, la royal ya ha cortado toda relación con su progenitor después de que las vinculaciones entre él y Epstein llevasen al suicidio de su víctima, Virginia Giuffre, y la publicación a finales de año de sus memorias.. Según el medio, Eugenia no solo no le ha negado la palabra, sino que tampoco quiere tener encuentros privados con él que puedan filtrarse a la prensa, razón por la que tampoco le visitó durante las últimas vacaciones navideñas. «No hay ningún contacto, nada. Es como en el caso de Brooklyn Beckham: ella lo ha eliminado por completo de su vida», ha declarado una fuente cercana al citado periódico haciendo referencia al caso del primogénito de David y Victoria Beckham.. Y es que a pesar de que se afirma desde el Mail on Sunday que Andrés está «devastado» por la resolución de su hija, no hay que olvidar que ella es la fundadora de The Anti-Slavery Collective (el Colectivo Antiesclavitud), una asociación que ayuda a combatir el tráfico sexual y que da apoyo a sus víctimas. Y, precisamente por haberse informado y haber trabajado codo con codo con algunas de las responsables de la fundación, ahora no puede ver con buenos ojos la continua negativa de su padre a disculparse con las víctimas de Epstein y su mano derecha, Meghan Maxwell.. Por su parte, según otras fuentes, su hermana mayor, Beatriz de York, ha preferido adoptar una postura mucho más matizada, más en el medio, intentando desde Buckingham Palace saber cuál es el modelo que mejor conecta con la poblción. Así, Beatriz, de 37 años, sí mantiene el contacto con sus padres, hasta el punto de que invitó a Andrés el pasado 12 de diciembre, al bautizo de su hija pequeña, Athena, de 11 meses en la capilla real del Palacio de St. James —donde también recibieron el mismo sacramento los príncipes George y Louis, los hijos varones del príncipe Guillermo y Kate Middleton—. Eso sí, tal y como han puntualizado varios medios, Andrés Mountbatten-Windsor no acudió a la fiesta posterior, que tuvo lugar en un conocido pub de la capital inglesa.. Ello no ha sido óbice para que Beatriz también se haya distanciado otro tanto de su padre, pues aparte de ese evento, no ha tenido más exposición pública junto a él y no se comunican con frecuencia. Sobre todo, por proteger su imagen pública y la de su familia, tanto ahora como en los años venideros. «Está intentando mantener el equilibrio», ha explicado un informante, entre no aislar del todo a su padre y, a la vez, seguir pareciendo una persona cercana a la familia real. Todo lo contrario que su hermana, que según las fuentes ha sido mucho más tajante: «No le habla».
