El legado del Imperio romano continúa presente en Cataluña. Son múltiples los rincones de la comunidad autónoma que esconden yacimientos históricos, desde que desembarcaron en Empúries en el año 218 a.C, con motivo de la Segunda Guerra Púnica. En la actualidad, es precisamente la comarca gerundense uno de los lugares que refleja la influencia de esta civilización, como también lo es Tarragona.. Prueba de ello, es su circo, anfiteatro y teatro romano que permiten entender cómo vivían los romanos en el territorio. Hay otras zonas de la actual comunidad autónoma, sin embargo, que también guardan en sus municipios diferentes vestigios de esta época histórica. Es el caso de las termas romanas privadas de Sant Boi de Llobregat.. Estas termas se construyeron a finales del siglo II d.C, uno de los períodos de mayor esplendor económico de la zona, gracias a la producción de vino. Este espacio, además, estuvo operativo hasta el siglo V, aportando a sus propietarios un espacio que tenía la misma función que un baño actual.. Cómo era realmente la terma. La terma de Sant Boi de Llobregat estaba compuesta por dos cuerpos de edificación paralelos. Uno tenía las cámaras frías: el apodyterium o vestidor, —los bañistas dejaban sus prendas de ropa y objetos personales, mientras los vigilaban los esclavos— y el frigidarium y la ceja piscinalis. Es decir, una sala destinada a los baños de agua fría.. En la otra parte, se disponían las cámaras de agua calientes: el tepydarium o sala tibia, el sudatorium o baño de vapor y el caldarium o baño caliente. Debajo del frigidarium también se localizó un centro de producción de ánforas de los años 30-20 del s. I a.C.. Qué función tenían. Las termas romanas tenían como función principal ofrecer un baño público a la civilización romana. En las villas, los baños se llamaban balmes o balneum y si eran públicos, thermae o therma. Sin embargo, tenían un fuerte componente social para los ciudadanos y la condición social del mismo marcaba diferencias dentro de ellas, especialmente para los esclavos.. En líneas generales, no obstante, se mantenían conversaciones y también había estancias destinadas a actividades lúdicas, gimnásticas o de lectura. Entre las clases más altas era habitual pasar las horas en las termas, tejiendo relaciones de amistad.. Cómo llegar. Las termas romanas de Sant Boi de Llobregat se encuentran a unos 20-25 minutos desde Barcelona en coche. Para llegar con un vehículo particular, se puede acceder a través de la autovía C-31 en dirección a Castelldefels y más tarde coger la salida hacia Sant Boi (BV-2002). Desde ese punto, se sigue por el centro de la ciudad hasta llegar a las termas.. Si se opta por el transporte público, la mejor opción es la línea L8 de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) desde Plaza España hasta la estación de Sant Boi.
Se trata de unas termas romanas de finales del siglo II d.C
El legado del Imperio romano continúa presente en Cataluña. Son múltiples los rincones de la comunidad autónoma que esconden yacimientos históricos, desde que desembarcaron en Empúries en el año 218 a.C, con motivo de la Segunda Guerra Púnica. En la actualidad, es precisamente la comarca gerundense uno de los lugares que refleja la influencia de esta civilización, como también lo es Tarragona.. Prueba de ello, es su circo, anfiteatro y teatro romano que permiten entender cómo vivían los romanos en el territorio. Hay otras zonas de la actual comunidad autónoma, sin embargo, que también guardan en sus municipios diferentes vestigios de esta época histórica. Es el caso de las termas romanas privadas de Sant Boi de Llobregat.. Estas termas se construyeron a finales del siglo II d.C, uno de los períodos de mayor esplendor económico de la zona, gracias a la producción de vino. Este espacio, además, estuvo operativo hasta el siglo V, aportando a sus propietarios un espacio que tenía la misma función que un baño actual.. Cómo era realmente la terma. La terma de Sant Boi de Llobregat estaba compuesta por dos cuerpos de edificación paralelos. Uno tenía las cámaras frías: el apodyterium o vestidor, —los bañistas dejaban sus prendas de ropa y objetos personales, mientras los vigilaban los esclavos— y el frigidarium y la ceja piscinalis. Es decir, una sala destinada a los baños de agua fría.. En la otra parte, se disponían las cámaras de agua calientes: el tepydarium o sala tibia, el sudatorium o baño de vapor y el caldarium o baño caliente. Debajo del frigidarium también se localizó un centro de producción de ánforas de los años 30-20 del s. I a.C.. Qué función tenían. Las termas romanas tenían como función principal ofrecer un baño público a la civilización romana. En las villas, los baños se llamaban balmes o balneum y si eran públicos, thermae o therma. Sin embargo, tenían un fuerte componente social para los ciudadanos y la condición social del mismo marcaba diferencias dentro de ellas, especialmente para los esclavos.. En líneas generales, no obstante, se mantenían conversaciones y también había estancias destinadas a actividades lúdicas, gimnásticas o de lectura. Entre las clases más altas era habitual pasar las horas en las termas, tejiendo relaciones de amistad.. Cómo llegar. Las termas romanas de Sant Boi de Llobregat se encuentran a unos 20-25 minutos desde Barcelona en coche. Para llegar con un vehículo particular, se puede acceder a través de la autovía C-31 en dirección a Castelldefels y más tarde coger la salida hacia Sant Boi (BV-2002). Desde ese punto, se sigue por el centro de la ciudad hasta llegar a las termas.. Si se opta por el transporte público, la mejor opción es la línea L8 de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) desde Plaza España hasta la estación de Sant Boi.
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