Representar a tu país es un orgullo para cualquier futbolista. Un sentimiento patriótico que también suele representarse en las elásticas con las que saltan al césped. Así lo vemos por ejemplo en La Roja que estrena en este Mundial una camiseta con «un acabado limpio con finas rayas verticales amarillas sobre una base roja, inspiradas en la bandera y el escudo nacional». Incluso lleva escrita la palabra «España» en su cuello.. Sin embrago, a veces, la camiseta de una selección no siempre replica o hace un un guiño a los colores de su bandera. Detrás de cada diseño se esconde una historia, decisiones políticas o simpleestrategia comercial. Ese vínculo entre indumentaria y nación explica por qué equipos como Uruguay, Italia – ausente en esta cita-, Holanda, Alemania, Japón o Brasil visten tonos que, a primera vista, parecen ajenos a sus emblemas patrios.. La historia de las seis selecciones que utilizan una camiseta distinta a sus banderas. Una cuestión «real». El caso de Italia es uno de los más conocidos. Aunque su bandera es verde, blanca y roja, la selección nacional es reconocida en todo el mundo por el azul de su camiseta.. La elección remite a la Casa de Saboya, la familia real que gobernó el país entre 1861 y 1946. Ese color estaba asociado a la monarquía y quedó instalado en la identidad deportiva italiana incluso después del nacimiento de la República. Con dos títulos mundiales ya conquistados en 1934 y 1938, el cambio de uniforme nunca pareció una prioridad y así llegaron otros dos en 1982 y 2006.. Algo parecido sucede con Holanda. La bandera nacional combina rojo, blanco y azul, pero el seleccionado juega de anararanjado, en homenaje a la Casa de Orange-Nassau, la dinastía vinculada al origen de la monarquía holandesa.. La camiseta se transformó así en un símbolo de pertenencia que trascendió el diseño oficial del pabellón nacional y terminó convirtiéndose en una marca registrada del fútbol holandés.. De la practicidad a la historia o las gestas deportivas. En Japón, la evolución fue distinta. Durante décadas, su camiseta principal fue roja con detalles blancos, una combinación asociada a la bandera.. Sin embargo, con el paso del tiempo, el azul ganó terreno como color distintivo. La modificación respondió también a una necesidad práctica: diferenciarse de selecciones vecinas, especialmente Corea y China, que compartían paletas más cercanas a los tonos tradicionales. En este caso, la identidad futbolística se acomodó tanto a razones simbólicas como a cuestiones de contraste visual.. Brasil ofrece quizá el giro más drástico. Hasta la derrota en el Maracanazo de 1950 2-1 ante Uruguay, la selección brasileña vestía de blanco, un color que aparecía de manera limitada en la bandera.. Pero tras aquella caída histórica, la camiseta fue asociada con la mala suerte y quedó descartada. A partir de una encuesta nacional, el equipo adoptó el verde y amarillo que hoy lo identifica en todo el mundo. La decisión no solo resolvió una cuestión estética: también reforzó un relato de orgullo y pertenencia que terminó por definir la imagen del fútbol brasileño.. Por otra parte, Alemania tiene como uniforme titular consiste históricamente en camiseta blanca, pantalones negros y medias blancas, cuando su bandera es amarilla, roja y negra.. La camiseta de la Selección de Alemania utiliza el blanco por motivos históricos, ya que rinde homenaje a los colores del antiguo Reino de Prusia (cuya bandera era blanca con una franja negra y el Águila Imperial).. El caso de Uruguay. La bandera de Uruguay es a franjas blancas y azules con un sol en el ángulo superior izquierdo. Sin embargo, la camiseta de la selección uruguaya es celeste desde una histórica tarde de 1910.. El 15 de agosto de aquel año por la Copa Lipton, Uruguay le ganó 3-1 a Argentina en Belvedere, que entonces pertenecía a Wanderers y no a Liverpool como en la actualidad.. La primera vez que la selección uruguaya vistió de celeste, aquel 15 de agosto de 1910. ¿Por qué Uruguay adoptó el color celeste? Cuatro meses antes, en abril de 1910, el ya desaparecido River Plate FC le había ganado al invencible Alumni de Argentina. Como ambos tenían los mismos colores, camiseta a bastones rojos y blancos, River Plate FC la cambió y vistió de celeste. Se mocionó ante la Asociación Uruguaya de Fútbol para que en honor de esa histórica victoria, la camiseta oficial de Uruguay pasara a ser celeste y la misma fue aceptada.
Su bandera dice una cosa, sus camisetas otra. Victorias o derrotas deportivas o acontecimientos históricos marcan a veces más que el símbolo sagrado de una patria.
Representar a tu país es un orgullo para cualquier futbolista. Un sentimiento patriótico que también suele representarse en las elásticas con las que saltan al césped. Así lo vemos por ejemplo en La Roja que estrena en este Mundial una camiseta con «un acabado limpio con finas rayas verticales amarillas sobre una base roja, inspiradas en la bandera y el escudo nacional». Incluso lleva escrita la palabra «España» en su cuello.. Sin embrago, a veces, la camiseta de una selección no siempre replica o hace un un guiño a los colores de su bandera. Detrás de cada diseño se esconde una historia, decisiones políticas o simpleestrategia comercial. Ese vínculo entre indumentaria y nación explica por qué equipos como Uruguay, Italia – ausente en esta cita-, Holanda, Alemania, Japón o Brasil visten tonos que, a primera vista, parecen ajenos a sus emblemas patrios.. La historia de las seis selecciones que utilizan una camiseta distinta a sus banderas. Una cuestión «real». El caso de Italia es uno de los más conocidos. Aunque su bandera es verde, blanca y roja, la selección nacional es reconocida en todo el mundo por el azul de su camiseta.. La elección remite a la Casa de Saboya, la familia real que gobernó el país entre 1861 y 1946. Ese color estaba asociado a la monarquía y quedó instalado en la identidad deportiva italiana incluso después del nacimiento de la República. Con dos títulos mundiales ya conquistados en 1934 y 1938, el cambio de uniforme nunca pareció una prioridad y así llegaron otros dos en 1982 y 2006.. Algo parecido sucede con Holanda. La bandera nacional combina rojo, blanco y azul, pero el seleccionado juega de anararanjado, en homenaje a la Casa de Orange-Nassau, la dinastía vinculada al origen de la monarquía holandesa.. La camiseta se transformó así en un símbolo de pertenencia que trascendió el diseño oficial del pabellón nacional y terminó convirtiéndose en una marca registrada del fútbol holandés.. De la practicidad a la historia o las gestas deportivas. En Japón, la evolución fue distinta. Durante décadas, su camiseta principal fue roja con detalles blancos, una combinación asociada a la bandera.. Sin embargo, con el paso del tiempo, el azul ganó terreno como color distintivo. La modificación respondió también a una necesidad práctica: diferenciarse de selecciones vecinas, especialmente Corea y China, que compartían paletas más cercanas a los tonos tradicionales. En este caso, la identidad futbolística se acomodó tanto a razones simbólicas como a cuestiones de contraste visual.. Brasil ofrece quizá el giro más drástico. Hasta la derrota en el Maracanazo de 1950 2-1 ante Uruguay, la selección brasileña vestía de blanco, un color que aparecía de manera limitada en la bandera.. Pero tras aquella caída histórica, la camiseta fue asociada con la mala suerte y quedó descartada. A partir de una encuesta nacional, el equipo adoptó el verde y amarillo que hoy lo identifica en todo el mundo. La decisión no solo resolvió una cuestión estética: también reforzó un relato de orgullo y pertenencia que terminó por definir la imagen del fútbol brasileño.. Por otra parte, Alemania tiene como uniforme titular consiste históricamente en camiseta blanca, pantalones negros y medias blancas, cuando su bandera es amarilla, roja y negra.. La camiseta de la Selección de Alemania utiliza el blanco por motivos históricos, ya que rinde homenaje a los colores del antiguo Reino de Prusia (cuya bandera era blanca con una franja negra y el Águila Imperial).. El caso de Uruguay. La bandera de Uruguay es a franjas blancas y azules con un sol en el ángulo superior izquierdo. Sin embargo, la camiseta de la selección uruguaya es celeste desde una histórica tarde de 1910.. El 15 de agosto de aquel año por la Copa Lipton, Uruguay le ganó 3-1 a Argentina en Belvedere, que entonces pertenecía a Wanderers y no a Liverpool como en la actualidad.. La primera vez que la selección uruguaya vistió de celeste, aquel 15 de agosto de 1910. ¿Por qué Uruguay adoptó el color celeste? Cuatro meses antes, en abril de 1910, el ya desaparecido River Plate FC le había ganado al invencible Alumni de Argentina. Como ambos tenían los mismos colores, camiseta a bastones rojos y blancos, River Plate FC la cambió y vistió de celeste. Se mocionó ante la Asociación Uruguaya de Fútbol para que en honor de esa histórica victoria, la camiseta oficial de Uruguay pasara a ser celeste y la misma fue aceptada.
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