La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) y la Agencia Tributària de Catalunya (ATC) formalizaron este jueves el convenio que permitirá gestionar conjuntamente el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT), más conocido como impuesto de matriculación. El acuerdo da continuidad a lo pactado en la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales entre el Estado y la Generalitat celebrada en febrero y se interpreta como el primer paso para avanzar hacia la participación catalana en la gestión de todos los tributos, con la vista puesta en el IRPF a partir de 2028, según recoge el pacto de investidura entre el president Salvador Illa y ERC.. El origen del convenio se remonta al acuerdo político de febrero y a la comisión bilateral de julio, en la que se decidió poner en marcha un mecanismo que permitiera la cogestión del impuesto utilizando las aplicaciones informáticas de la AEAT. Según el Departament d’Economia, dirigido por la consellera Alícia Romero, la ATC obtendrá acceso a las herramientas de gestión del tributo y a la información referida al territorio catalán, siempre bajo garantías plenas de protección de datos por parte de ambas administraciones. No obstante, la colaboración no será inmediata: se desplegará progresivamente, y la ATC deberá aportar los recursos materiales, tecnológicos y humanos necesarios para operar con los sistemas estatales.. Para coordinar el proceso de implantación se creará una Comisión Mixta de Coordinación y Seguimiento, formada por tres representantes designados por la directora general de la AEAT, Soledad Fernández Doctor, y tres representantes nombrados por el director de la ATC, Andreu Navas Amenós. Economía recuerda que la normativa vigente —la LOFCA y la ley de cesión de tributos— ya permite delegar competencias de gestión, inspección y recaudación, si bien la titularidad del impuesto seguirá siendo estatal hasta que se formalice un eventual traspaso.. Tanto el Govern como el Ministerio de Hacienda consideran que esta cooperación en el impuesto de matriculación funciona como una “prueba piloto” que debe servir para ajustar procedimientos antes de avanzar hacia la gestión íntegra de otros tributos compartidos. En 2024, este impuesto generó 136 millones de euros en Catalunya a partir de 169.583 matriculaciones. Aunque se trata de un tributo relativamente pequeño, desde el Departament d’Economia se subraya su valor simbólico: por primera vez la ATC accederá a la plataforma de la Agencia Tributaria española, un paso interpretado como clave para “generar confianza” de cara al reto mayor que supondrá la gestión del IRPF.. Alícia Romero explicó a ACN que, a partir del próximo año, un grupo reducido de trabajadores de la ATC empezará a utilizar los sistemas de la AEAT, tras recibir la formación necesaria. La consellera recordó, sin embargo, que Catalunya parte de una estructura limitada —la ATC cuenta con unos 850 empleados, sin personal informático hasta la reciente modificación legal que permite incorporarlo—, mientras que la AEAT dispone de aproximadamente 1.500 profesionales en esta área. Por ello se han creado 200 nuevas plazas para reforzar la agencia catalana, en un proceso que necesariamente será gradual.. Una vez consolidada la cogestión del impuesto de matriculación, el Govern prevé que la ATC vaya asumiendo tareas parciales relacionadas con la parte autonómica del IRPF, como labores de análisis y control. Pero Romero insiste en declaraciones a ACN en que la gestión total del impuesto es “imposible e inviable” a corto plazo, y remite a 2028 como la fecha en la que podría producirse un salto significativo, siempre que el Congreso apruebe las reformas legales necesarias.. La consellera confía en que ERC valore este paso como un avance hacia el fortalecimiento de la ATC y su evolución hacia una auténtica “hisenda catalana”. Asimismo, recordó que la vicepresidenta María Jesús Montero se ha comprometido a presentar las bases del nuevo modelo de financiación entre enero y febrero. Ese modelo plantea que las comunidades que lo soliciten puedan recibir directamente —y en tiempo real— la recaudación de los grandes impuestos compartidos con el Estado (IVA, IRPF y especiales), un cambio que requerirá modificar la LOFCA, la ley de cesión de tributos y las regulaciones fiscales específicas de cada territorio.
Se trata de un acuerdo cerrado en la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales entre el Estado y la Generalitat celebrada en febrero
La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) y la Agencia Tributària de Catalunya (ATC) formalizaron este jueves el convenio que permitirá gestionar conjuntamente el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT), más conocido como impuesto de matriculación. El acuerdo da continuidad a lo pactado en la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales entre el Estado y la Generalitat celebrada en febrero y se interpreta como el primer paso para avanzar hacia la participación catalana en la gestión de todos los tributos, con la vista puesta en el IRPF a partir de 2028, según recoge el pacto de investidura entre el president Salvador Illa y ERC.. El origen del convenio se remonta al acuerdo político de febrero y a la comisión bilateral de julio, en la que se decidió poner en marcha un mecanismo que permitiera la cogestión del impuesto utilizando las aplicaciones informáticas de la AEAT. Según el Departament d’Economia, dirigido por la consellera Alícia Romero, la ATC obtendrá acceso a las herramientas de gestión del tributo y a la información referida al territorio catalán, siempre bajo garantías plenas de protección de datos por parte de ambas administraciones. No obstante, la colaboración no será inmediata: se desplegará progresivamente, y la ATC deberá aportar los recursos materiales, tecnológicos y humanos necesarios para operar con los sistemas estatales.. Para coordinar el proceso de implantación se creará una Comisión Mixta de Coordinación y Seguimiento, formada por tres representantes designados por la directora general de la AEAT, Soledad Fernández Doctor, y tres representantes nombrados por el director de la ATC, Andreu Navas Amenós. Economía recuerda que la normativa vigente —la LOFCA y la ley de cesión de tributos— ya permite delegar competencias de gestión, inspección y recaudación, si bien la titularidad del impuesto seguirá siendo estatal hasta que se formalice un eventual traspaso.. Tanto el Govern como el Ministerio de Hacienda consideran que esta cooperación en el impuesto de matriculación funciona como una “prueba piloto” que debe servir para ajustar procedimientos antes de avanzar hacia la gestión íntegra de otros tributos compartidos. En 2024, este impuesto generó 136 millones de euros en Catalunya a partir de 169.583 matriculaciones. Aunque se trata de un tributo relativamente pequeño, desde el Departament d’Economia se subraya su valor simbólico: por primera vez la ATC accederá a la plataforma de la Agencia Tributaria española, un paso interpretado como clave para “generar confianza” de cara al reto mayor que supondrá la gestión del IRPF.. Alícia Romero explicó a ACN que, a partir del próximo año, un grupo reducido de trabajadores de la ATC empezará a utilizar los sistemas de la AEAT, tras recibir la formación necesaria. La consellera recordó, sin embargo, que Catalunya parte de una estructura limitada —la ATC cuenta con unos 850 empleados, sin personal informático hasta la reciente modificación legal que permite incorporarlo—, mientras que la AEAT dispone de aproximadamente 1.500 profesionales en esta área. Por ello se han creado 200 nuevas plazas para reforzar la agencia catalana, en un proceso que necesariamente será gradual.. Una vez consolidada la cogestión del impuesto de matriculación, el Govern prevé que la ATC vaya asumiendo tareas parciales relacionadas con la parte autonómica del IRPF, como labores de análisis y control. Pero Romero insiste en declaraciones a ACN en que la gestión total del impuesto es “imposible e inviable” a corto plazo, y remite a 2028 como la fecha en la que podría producirse un salto significativo, siempre que el Congreso apruebe las reformas legales necesarias.. La consellera confía en que ERC valore este paso como un avance hacia el fortalecimiento de la ATC y su evolución hacia una auténtica “hisenda catalana”. Asimismo, recordó que la vicepresidenta María Jesús Montero se ha comprometido a presentar las bases del nuevo modelo de financiación entre enero y febrero. Ese modelo plantea que las comunidades que lo soliciten puedan recibir directamente —y en tiempo real— la recaudación de los grandes impuestos compartidos con el Estado (IVA, IRPF y especiales), un cambio que requerirá modificar la LOFCA, la ley de cesión de tributos y las regulaciones fiscales específicas de cada territorio.
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