Hay lugares que no se entienden solo con una visita, sino con un paseo lento y una mirada atenta. Celanova es uno de ellos. Situada en el sureste de la provincia de Ourense, en una tierra de transición entre la Baja Limia y el interior ourensano, la villa conserva una identidad forjada durante siglos a partir de la espiritualidad, la literatura y un entorno natural que apenas ha sido domesticado.. La historia de Celanova está inseparablemente ligada a la figura de San Rosendo y al imponente Monasterio de San Salvador, fundado en el siglo X y convertido durante la Edad Media en el centro monástico más poderoso de Galicia. A su abrigo creció una villa compacta, de trazado sosegado, donde las calles estrechas —Arriba, Abaixo, da Botica— invitan todavía hoy a caminar sin prisa, entre balconadas, galerías y plazas porticadas como la de O Millo, también conocida como del Mediodía.. San Salvador y la huella de San Rosendo. El Monasterio de San Salvador de Celanova no es solo el principal atractivo turístico de la villa, sino la pieza que ordena su urbanismo y su memoria colectiva. La iglesia barroca, concluida en 1653, es una obra sobresaliente del barroco gallego, con una monumentalidad que contrasta con la sobriedad del entorno. En su interior, destacan la planta de cruz latina, la balconada corrida, los coros —el bajo barroco y el alto plateresco-ojival, único en Galicia— y el majestuoso retablo mayor de finales del siglo XVII.. Dentro del recinto monástico se esconde además una joya singular: la diminuta capilla prerrománica de San Miguel, uno de los templos más pequeños de Europa, que recuerda la profundidad histórica de este enclave. A su alrededor, los claustros —el de las Procesiones, del siglo XVI, y el neoclásico del XVIII— completan un conjunto monumental que justifica por sí solo la visita.. Celanova es también, con pleno derecho, el Pueblo de los Poetas. Aquí nacieron figuras esenciales de la literatura gallega como Manuel Curros Enríquez, Celso Emilio Ferreiro o Xosé Luís Méndez Ferrín, autores profundamente marcados por este paisaje y su carga simbólica. La Casa dos Poetas, ubicada en la vivienda natal de Curros Enríquez, permite al visitante acercarse a la vida y obra de estos creadores, en un recorrido que une literatura, memoria y compromiso cultural.. Fortificaciones, castros y huellas antiguas. Más allá del casco urbano, el territorio de Terras de Celanova despliega un patrimonio histórico excepcional. El castro de Castromao, a apenas dos kilómetros de la villa, es uno de los grandes referentes de la cultura castrexa del noroeste peninsular, con murallas, estructuras defensivas y restos de una calle enlosada que evidencian una ocupación prolongada en el tiempo.. La Edad Media dejó su huella en enclaves como Vilanova dos Infantes, antigua villa fortificada con casas señoriales alrededor de una torre que llegó a acoger dependencias municipales. A ello se suman fortificaciones como el castillo de los Araúxo, en Lobios, hoy reducido a restos pero con una panorámica privilegiada; la inaccesible fortaleza de Sande, en Cartelle; o la torre de Vilanova, que recuerda el carácter estratégico de esta comarca.. La presencia romana sigue viva en yacimientos como el campamento de Aquis Querquennis, en Bande, o en los baños de Riocaldo, en Lobios, donde el agua termal brota en pleno corazón del monte. A todo ello se suma el legado megalítico de los dólmenes de Maus de Salas, en Muíños, y la arquitectura popular representada por los hórreos de A Merca.. El Xurés. El paisaje es otro de los grandes protagonistas de este geodestino. El Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés ocupa buena parte del sur de la comarca y se integra, junto al parque portugués de Peneda-Gerês, en la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Gerês-Xurés. Montes abruptos, valles profundos y una naturaleza apenas alterada configuran un escenario ideal para el senderismo, el cicloturismo y el turismo activo.. El Centro BTT Serra do Xurés ofrece más de 200 kilómetros de rutas señalizadas entre Muíños y Lobios, además de una travesía de dos días que permite recorrer este territorio a ritmo pausado, en contacto directo con el paisaje.. La cultura popular mantiene viva la tradición a través de celebraciones con fuerte arraigo. La Romaría Etnográfica Raigame, que se celebra cada 17 de mayo en Vilanova dos Infantes, convierte esta pequeña aldea en un punto de encuentro para artesanos, música tradicional y gastronomía. En Bande, la Festa do Peixe combina gastronomía y pesca deportiva a comienzos de junio, mientras que en Mugueimes, en Muíños, la singular Festa das Sopas do Burro Canso reivindica la cocina popular con un carácter festivo y comunitario.
Monumentalidad, poder religioso y siglos de influencia marcaron el urbanismo y la vida de un lugar que hoy conserva intacta su memoria
Hay lugares que no se entienden solo con una visita, sino con un paseo lento y una mirada atenta. Celanova es uno de ellos. Situada en el sureste de la provincia de Ourense, en una tierra de transición entre la Baja Limia y el interior ourensano, la villa conserva una identidad forjada durante siglos a partir de la espiritualidad, la literatura y un entorno natural que apenas ha sido domesticado.. La historia de Celanova está inseparablemente ligada a la figura de San Rosendo y al imponente Monasterio de San Salvador, fundado en el siglo X y convertido durante la Edad Media en el centro monástico más poderoso de Galicia. A su abrigo creció una villa compacta, de trazado sosegado, donde las calles estrechas —Arriba, Abaixo, da Botica— invitan todavía hoy a caminar sin prisa, entre balconadas, galerías y plazas porticadas como la de O Millo, también conocida como del Mediodía.. San Salvador y la huella de San Rosendo. El Monasterio de San Salvador de Celanova no es solo el principal atractivo turístico de la villa, sino la pieza que ordena su urbanismo y su memoria colectiva. La iglesia barroca, concluida en 1653, es una obra sobresaliente del barroco gallego, con una monumentalidad que contrasta con la sobriedad del entorno. En su interior, destacan la planta de cruz latina, la balconada corrida, los coros —el bajo barroco y el alto plateresco-ojival, único en Galicia— y el majestuoso retablo mayor de finales del siglo XVII.. Dentro del recinto monástico se esconde además una joya singular: la diminuta capilla prerrománica de San Miguel, uno de los templos más pequeños de Europa, que recuerda la profundidad histórica de este enclave. A su alrededor, los claustros —el de las Procesiones, del siglo XVI, y el neoclásico del XVIII— completan un conjunto monumental que justifica por sí solo la visita.. Celanova es también, con pleno derecho, el Pueblo de los Poetas. Aquí nacieron figuras esenciales de la literatura gallega como Manuel Curros Enríquez, Celso Emilio Ferreiro o Xosé Luís Méndez Ferrín, autores profundamente marcados por este paisaje y su carga simbólica. La Casa dos Poetas, ubicada en la vivienda natal de Curros Enríquez, permite al visitante acercarse a la vida y obra de estos creadores, en un recorrido que une literatura, memoria y compromiso cultural.. Fortificaciones, castros y huellas antiguas. Más allá del casco urbano, el territorio de Terras de Celanova despliega un patrimonio histórico excepcional. El castro de Castromao, a apenas dos kilómetros de la villa, es uno de los grandes referentes de la cultura castrexa del noroeste peninsular, con murallas, estructuras defensivas y restos de una calle enlosada que evidencian una ocupación prolongada en el tiempo.. La Edad Media dejó su huella en enclaves como Vilanova dos Infantes, antigua villa fortificada con casas señoriales alrededor de una torre que llegó a acoger dependencias municipales. A ello se suman fortificaciones como el castillo de los Araúxo, en Lobios, hoy reducido a restos pero con una panorámica privilegiada; la inaccesible fortaleza de Sande, en Cartelle; o la torre de Vilanova, que recuerda el carácter estratégico de esta comarca.. La presencia romana sigue viva en yacimientos como el campamento de Aquis Querquennis, en Bande, o en los baños de Riocaldo, en Lobios, donde el agua termal brota en pleno corazón del monte. A todo ello se suma el legado megalítico de los dólmenes de Maus de Salas, en Muíños, y la arquitectura popular representada por los hórreos de A Merca.. El Xurés. El paisaje es otro de los grandes protagonistas de este geodestino. El Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés ocupa buena parte del sur de la comarca y se integra, junto al parque portugués de Peneda-Gerês, en la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Gerês-Xurés. Montes abruptos, valles profundos y una naturaleza apenas alterada configuran un escenario ideal para el senderismo, el cicloturismo y el turismo activo.. El Centro BTT Serra do Xurés ofrece más de 200 kilómetros de rutas señalizadas entre Muíños y Lobios, además de una travesía de dos días que permite recorrer este territorio a ritmo pausado, en contacto directo con el paisaje.. La cultura popular mantiene viva la tradición a través de celebraciones con fuerte arraigo. La Romaría Etnográfica Raigame, que se celebra cada 17 de mayo en Vilanova dos Infantes, convierte esta pequeña aldea en un punto de encuentro para artesanos, música tradicional y gastronomía. En Bande, la Festa do Peixe combina gastronomía y pesca deportiva a comienzos de junio, mientras que en Mugueimes, en Muíños, la singular Festa das Sopas do Burro Canso reivindica la cocina popular con un carácter festivo y comunitario.
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
