Ser amable y educado, cuenta. Pasar los días sin ofender o herir a nadie, cuenta. En cambio, que gane o pierda el Barça, no cuenta. Estar despierto, en lugar de dormido, eso si cuenta y hacer algo con tu vida, cuenta y mucho. En este mundo engañoso, hay cosas que son importantes y otras que no lo son. No hay que pensar demasiado para ver de cuáles se trata, ni tampoco para reparar que son bastantes más las carajadas que no importan, que no resultan necesarias, que las que de verdad lo son.. Tener tiempo para las personas a las que se quiere, por ejemplo, si es algo sustancial; en cambio, agobiarse por el rifirrafe político -en no viviendo de ello-, tampoco cuenta. ¡Que con su pan se lo coman! Educar a los hijos en valores esenciales para afrontar la vida, eso si vale la pena. Pero para saber lo que cuenta y lo que no, tenemos que tener muy claro a qué estamos dedicando la vida. Elección, desde luego, muy personal.. Decía mi recordado Bernabé Tierno, que no había que librar batallas ajenas, ni luchar con enemigos impuestos. En efecto: enemigos, los justos. Nos conviene ser nosotros mismos quienes, de manera fría y serena, decidamos quién es nuestro adversario y si vale la pena hacerle frente, fomentando pensamientos positivos y apartando la negatividad que agota. Igual decidimos, muy inteligentemente, que es mucho mejor dar de lado al que quiere guerra, y no meterse en líos. Pasa de quien te busca las vueltas.. No hay nada que le enfurezca más. Hay gente que tiene una rara habilidad para crear conflicto y andar metida y meterte en líos. A estos, a los liosos o que viven en contra, hay que alejarlos como la peste. Eso de ofenderse y enfadarse por todo, e ir por la vida cabreados y viendo enemigos por todas partes, es lo peor de lo peor. Además, no ofende quien quiere, sino quien puede.. Evitar a los que disfrutan endosando problemas a los demás, es una de las mayores pruebas de sabiduría. Te preguntarás, amable lector, a qué viene este gacetillero ahora con estas vainas. Pues muy sencillo: porque hay demasiada crispación y malhumor a nuestro alrededor ahora mismo y porque, últimamente, parecería que el personal se molesta por todo.. Razón de más para no dejarse arrastrar por malos humos y cabreos que no son nuestros, ni tenemos nada que ver con ellos. Aquí lo que cuenta es dedicarte a vivir, a disfrutar y a sentir con deleite aquello que hacemos en el día día. La vida tiene que encontrarlo a uno ocupado en vivir gozosamente, sea cual fuere el momento, el lugar y las circunstancias y, para eso, hay que escoger como compañeras de viaje las experiencias positivas del pasado y del presente.. Tener tan buena memoria como buen olvido y quedarse con aquello que motiva y prepara para proyectar un futuro jubiloso y esperanzado, sin olvidar que, la alegría, es una conquista que exige esfuerzo y perseverancia.
«Educar a los hijos en valores esenciales para afrontar la vida, eso si vale la pena»
Ser amable y educado, cuenta. Pasar los días sin ofender o herir a nadie, cuenta. En cambio, que gane o pierda el Barça, no cuenta. Estar despierto, en lugar de dormido, eso si cuenta y hacer algo con tu vida, cuenta y mucho. En este mundo engañoso, hay cosas que son importantes y otras que no lo son. No hay que pensar demasiado para ver de cuáles se trata, ni tampoco para reparar que son bastantes más las carajadas que no importan, que no resultan necesarias, que las que de verdad lo son.. Tener tiempo para las personas a las que se quiere, por ejemplo, si es algo sustancial; en cambio, agobiarse por el rifirrafe político -en no viviendo de ello-, tampoco cuenta. ¡Que con su pan se lo coman! Educar a los hijos en valores esenciales para afrontar la vida, eso si vale la pena. Pero para saber lo que cuenta y lo que no, tenemos que tener muy claro a qué estamos dedicando la vida. Elección, desde luego, muy personal.. Decía mi recordado Bernabé Tierno, que no había que librar batallas ajenas, ni luchar con enemigos impuestos. En efecto: enemigos, los justos. Nos conviene ser nosotros mismos quienes, de manera fría y serena, decidamos quién es nuestro adversario y si vale la pena hacerle frente, fomentando pensamientos positivos y apartando la negatividad que agota. Igual decidimos, muy inteligentemente, que es mucho mejor dar de lado al que quiere guerra, y no meterse en líos. Pasa de quien te busca las vueltas.. No hay nada que le enfurezca más. Hay gente que tiene una rara habilidad para crear conflicto y andar metida y meterte en líos. A estos, a los liosos o que viven en contra, hay que alejarlos como la peste. Eso de ofenderse y enfadarse por todo, e ir por la vida cabreados y viendo enemigos por todas partes, es lo peor de lo peor. Además, no ofende quien quiere, sino quien puede.. Evitar a los que disfrutan endosando problemas a los demás, es una de las mayores pruebas de sabiduría. Te preguntarás, amable lector, a qué viene este gacetillero ahora con estas vainas. Pues muy sencillo: porque hay demasiada crispación y malhumor a nuestro alrededor ahora mismo y porque, últimamente, parecería que el personal se molesta por todo.. Razón de más para no dejarse arrastrar por malos humos y cabreos que no son nuestros, ni tenemos nada que ver con ellos. Aquí lo que cuenta es dedicarte a vivir, a disfrutar y a sentir con deleite aquello que hacemos en el día día. La vida tiene que encontrarlo a uno ocupado en vivir gozosamente, sea cual fuere el momento, el lugar y las circunstancias y, para eso, hay que escoger como compañeras de viaje las experiencias positivas del pasado y del presente.. Tener tan buena memoria como buen olvido y quedarse con aquello que motiva y prepara para proyectar un futuro jubiloso y esperanzado, sin olvidar que, la alegría, es una conquista que exige esfuerzo y perseverancia.
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