Primero fue un timón golpeado. Más tarde otro barco se quedó sin gobierno. Finalmente, un velero acabó bajo el agua frente a la costa gallega. Las orcas han vuelto a cruzarse este año en el camino de numerosas embarcaciones que navegaban por Galicia, dejando una sucesión de incidentes desde Estaca de Bares hasta las Rías Baixas y reabriendo el debate sobre cómo convivir con estos animales sin poner en riesgo ni a las tripulaciones ni a una especie protegida.. Lo ocurrido durante los últimos meses ha llevado ahora a plantear la creación de un grupo de trabajo específico en Galicia en el que participen administraciones, científicos y representantes del sector náutico. La iniciativa, propuesta por el PP gallego, pretende analizar las interacciones y buscar medidas que reduzcan los riesgos para navegantes y cetáceos.. Pero el fenómeno viene de lejos. Desde 2020 se ha observado un cambio de comportamiento en algunos ejemplares de la población ibérica de orca, que han pasado de aproximarse y seguir a las embarcaciones a mantener contactos físicos capaces de provocar importantes daños, especialmente en los timones. Los científicos todavía no han establecido una explicación definitiva de por qué lo hacen.. Un velero hundido frente a Estaca de Bares. El episodio más grave de este verano en Galicia ocurrió el 23 de julio frente a Estaca de Bares. El velero Idem sufrió una interacción con orcas cuando navegaba a poco más de una milla del cabo.. Los animales dañaron el timón y la embarcación terminó sufriendo una vía de agua. Sus dos tripulantes fueron rescatados ilesos, pero el velero acabó hundiéndose.. No fue un encuentro aislado. Solo durante aquella jornada, Salvamento Marítimo tuvo conocimiento de cuatro interacciones con orcas en esa zona, con otros veleros afectados por daños en los timones o problemas para gobernar las embarcaciones.. CEMMA constató entonces una concentración de episodios entre Galicia y Asturias y vinculó varios de ellos con el desplazamiento de un mismo grupo de orcas.. De las Rías Altas a las Rías Baixas. Semanas después, las interacciones se desplazaron hacia el sur. A finales de agosto, el velero irlandés Minerva, con cuatro personas a bordo, acababa de salir de Baiona rumbo al Algarve cuando sufrió daños en el timón a poco más de tres millas de la costa y tuvo que regresar a puerto.. Ese mismo fin de semana, cuatro orcas dañaron seriamente el timón de otro velero que regresaba a O Grove después de participar en una regata. El contacto provocó la pérdida de partes de poliéster y redujo la capacidad de giro.. Menos de 24 horas después se produjo otro episodio en el norte de la ría de Vigo. Un velero con dos tripulantes volvió a sufrir daños en el timón y tuvo que dirigirse lentamente hacia Baiona acompañado por Salvamento Marítimo.. La presencia de las orcas ha comenzado incluso a tener consecuencias para la actividad náutica. Responsables de puertos deportivos gallegos estimaron este verano un descenso medio de alrededor del 15% en el tránsito de embarcaciones, aunque se trata de una estimación del propio sector y no de una estadística oficial.. Un mapa para intentar evitarlas. La sucesión de incidentes ha llevado también a reforzar la prevención. Este año el Gobierno ha elaborado por primera vez un mapa específico de la costa gallega que identifica las zonas con mayor riesgo de interacción con orcas, tomando como referencia los datos históricos recopilados por Salvamento Marítimo.. La recomendación es evitar en la medida de lo posible esas áreas durante el período comprendido entre julio y octubre, cuando la presencia de estos cetáceos aumenta en las costas del norte peninsular.. Su desplazamiento está estrechamente relacionado con los movimientos del atún rojo, una de las principales presas de la población ibérica de orca.. Precisamente los datos oficiales muestran una peculiaridad. Aunque las interacciones disminuyeron en términos generales en España durante 2025, Galicia y el Cantábrico se apartaron de esa tendencia y registraron un ligero incremento.. Qué hacer si aparecen orcas junto al barco. Las recomendaciones han ido cambiando a medida que se conoce mejor el fenómeno. Actualmente, ante una interacción, las autoridades aconsejan no detener la embarcación y, siempre que las condiciones lo permitan, navegar hacia la costa o hacia aguas menos profundas.. Los tripulantes deben mantenerse alejados de los laterales para evitar lesiones provocadas por movimientos bruscos y no utilizar métodos que puedan dañar o molestar a los animales.. También debe avisarse a Salvamento Marítimo a través del canal 16 de VHF, comunicando la posición del barco, los posibles daños y el número aproximado de ejemplares. Las fotografías pueden resultar útiles para identificar a los individuos siempre que puedan tomarse sin asumir riesgos.. Toñi, la «abuela» de las orcas. El verano dejó además otra historia en las aguas gallegas. A finales de agosto, CEMMA localizó entre Ons y Cíes un grupo de siete u ocho orcas, incluida una cría. Entre ellas se encontraba Toñi, considerada la hembra más longeva conocida de esta población.. El animal presentaba heridas compatibles con disparos sufridos semanas antes. El Ministerio para la Transición Ecológica acabó trasladando sus investigaciones a la Fiscalía de Medio Ambiente y a la Guardia Civil ante los indicios de un posible delito contra la fauna protegida.. La historia refleja la complejidad de un fenómeno que se repite desde hace seis años. Las interacciones pueden causar daños graves y generar situaciones de peligro para quienes navegan, pero afectan también a una población de orcas protegida y amenazada.. Por eso, después de un verano con un velero hundido y varias embarcaciones dañadas, el reto vuelve a ser el mismo: averiguar qué lleva a determinados ejemplares a interactuar de esta manera con los barcos y encontrar fórmulas que permitan reducir los encuentros sin poner en riesgo a ninguno de los dos lados.
Los incidentes registrados estos meses llevan a plantear un grupo de trabajo entre administraciones, científicos y sector náutico para reducir los riesgos
Primero fue un timón golpeado. Más tarde otro barco se quedó sin gobierno. Finalmente, un velero acabó bajo el agua frente a la costa gallega. Las orcas han vuelto a cruzarse este año en el camino de numerosas embarcaciones que navegaban por Galicia, dejando una sucesión de incidentes desde Estaca de Bares hasta las Rías Baixas y reabriendo el debate sobre cómo convivir con estos animales sin poner en riesgo ni a las tripulaciones ni a una especie protegida.. Lo ocurrido durante los últimos meses ha llevado ahora a plantear la creación de un grupo de trabajo específico en Galicia en el que participen administraciones, científicos y representantes del sector náutico. La iniciativa, propuesta por el PP gallego, pretende analizar las interacciones y buscar medidas que reduzcan los riesgos para navegantes y cetáceos.. Pero el fenómeno viene de lejos. Desde 2020 se ha observado un cambio de comportamiento en algunos ejemplares de la población ibérica de orca, que han pasado de aproximarse y seguir a las embarcaciones a mantener contactos físicos capaces de provocar importantes daños, especialmente en los timones. Los científicos todavía no han establecido una explicación definitiva de por qué lo hacen.. Un velero hundido frente a Estaca de Bares. El episodio más grave de este verano en Galicia ocurrió el 23 de julio frente a Estaca de Bares. El velero Idem sufrió una interacción con orcas cuando navegaba a poco más de una milla del cabo.. Los animales dañaron el timón y la embarcación terminó sufriendo una vía de agua. Sus dos tripulantes fueron rescatados ilesos, pero el velero acabó hundiéndose.. No fue un encuentro aislado. Solo durante aquella jornada, Salvamento Marítimo tuvo conocimiento de cuatro interacciones con orcas en esa zona, con otros veleros afectados por daños en los timones o problemas para gobernar las embarcaciones.. CEMMA constató entonces una concentración de episodios entre Galicia y Asturias y vinculó varios de ellos con el desplazamiento de un mismo grupo de orcas.. De las Rías Altas a las Rías Baixas. Semanas después, las interacciones se desplazaron hacia el sur. A finales de agosto, el velero irlandés Minerva, con cuatro personas a bordo, acababa de salir de Baiona rumbo al Algarve cuando sufrió daños en el timón a poco más de tres millas de la costa y tuvo que regresar a puerto.. Ese mismo fin de semana, cuatro orcas dañaron seriamente el timón de otro velero que regresaba a O Grove después de participar en una regata. El contacto provocó la pérdida de partes de poliéster y redujo la capacidad de giro.. Menos de 24 horas después se produjo otro episodio en el norte de la ría de Vigo. Un velero con dos tripulantes volvió a sufrir daños en el timón y tuvo que dirigirse lentamente hacia Baiona acompañado por Salvamento Marítimo.. La presencia de las orcas ha comenzado incluso a tener consecuencias para la actividad náutica. Responsables de puertos deportivos gallegos estimaron este verano un descenso medio de alrededor del 15% en el tránsito de embarcaciones, aunque se trata de una estimación del propio sector y no de una estadística oficial.. Un mapa para intentar evitarlas. La sucesión de incidentes ha llevado también a reforzar la prevención. Este año el Gobierno ha elaborado por primera vez un mapa específico de la costa gallega que identifica las zonas con mayor riesgo de interacción con orcas, tomando como referencia los datos históricos recopilados por Salvamento Marítimo.. La recomendación es evitar en la medida de lo posible esas áreas durante el período comprendido entre julio y octubre, cuando la presencia de estos cetáceos aumenta en las costas del norte peninsular.. Su desplazamiento está estrechamente relacionado con los movimientos del atún rojo, una de las principales presas de la población ibérica de orca.. Precisamente los datos oficiales muestran una peculiaridad. Aunque las interacciones disminuyeron en términos generales en España durante 2025, Galicia y el Cantábrico se apartaron de esa tendencia y registraron un ligero incremento.. Qué hacer si aparecen orcas junto al barco. Las recomendaciones han ido cambiando a medida que se conoce mejor el fenómeno. Actualmente, ante una interacción, las autoridades aconsejan no detener la embarcación y, siempre que las condiciones lo permitan, navegar hacia la costa o hacia aguas menos profundas.. Los tripulantes deben mantenerse alejados de los laterales para evitar lesiones provocadas por movimientos bruscos y no utilizar métodos que puedan dañar o molestar a los animales.. También debe avisarse a Salvamento Marítimo a través del canal 16 de VHF, comunicando la posición del barco, los posibles daños y el número aproximado de ejemplares. Las fotografías pueden resultar útiles para identificar a los individuos siempre que puedan tomarse sin asumir riesgos.. Toñi, la «abuela» de las orcas. El verano dejó además otra historia en las aguas gallegas. A finales de agosto, CEMMA localizó entre Ons y Cíes un grupo de siete u ocho orcas, incluida una cría. Entre ellas se encontraba Toñi, considerada la hembra más longeva conocida de esta población.. El animal presentaba heridas compatibles con disparos sufridos semanas antes. El Ministerio para la Transición Ecológica acabó trasladando sus investigaciones a la Fiscalía de Medio Ambiente y a la Guardia Civil ante los indicios de un posible delito contra la fauna protegida.. La historia refleja la complejidad de un fenómeno que se repite desde hace seis años. Las interacciones pueden causar daños graves y generar situaciones de peligro para quienes navegan, pero afectan también a una población de orcas protegida y amenazada.. Por eso, después de un verano con un velero hundido y varias embarcaciones dañadas, el reto vuelve a ser el mismo: averiguar qué lleva a determinados ejemplares a interactuar de esta manera con los barcos y encontrar fórmulas que permitan reducir los encuentros sin poner en riesgo a ninguno de los dos lados.
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