El Vaticano ha decretado este jueves la excomunión de los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X —seguidores de Marcel Lefebvre y más conocidos como los lefebvrianos— Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, así como la de los recién consagrados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, por haber realizado ordenaciones episcopales sin la autorización del Papa León XIV. Según el decreto oficial firmado por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y refrendado por los dos secretarios de dicho Dicasterio, los obispos han incurrido ipso facto en la excomunión latae sententiae (pena automática). Se trata de una sanción estrictamente reservada a la Sede Apostólica tras haber cometido lo que Roma califica como «un acto de naturaleza cismática»: la consagración episcopal de cuatro presbíteros sin mandato pontificio y en abierta oposición a la voluntad del Sumo Pontífice. Ordenación multitudinaria en Suiza Las consagraciones se celebraron este miércoles en la localidad de Écône (Suiza), en pleno valle del Ródano, ante la presencia de cerca de 15.000 personas y en una ceremonia retransmitida por redes sociales en varios idiomas. Con este acto, la fraternidad hizo caso omiso a las peticiones de León XIV, quien la víspera había exhortado por carta a la congregación, «con espíritu paterno», a dar marcha atrás bajo la advertencia de una excomunión inmediata. Esta sociedad fue fundada oficialmente en 1970 en Friburgo (Suiza) por el arzobispo francés Marcel Lefebvre como reacción a las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965), las cuales consideraban una ruptura con la tradición doctrinal y litúrgica de la Iglesia. No es la primera vez que se llega a este extremo: Juan Pablo II ya excomulgó a su fundador y a cuatro obispos en 1988 por el mismo motivo, aunque Benedicto XVI levantó dicha excomunión en 2009 en un intento de acercamiento. Sin embargo, el prefecto para la Doctrina de la Fe ha explicado que los múltiples esfuerzos de reintegración han resultado «infructuosos». Por consiguiente, el Vaticano determina que, de ahora en adelante, los ministros de la Fraternidad están formalmente en cisma y sus sacramentos de la penitencia (confesión) y del matrimonio son inválidos. A pesar de la contundencia del decreto, la Santa Sede ha matizado que «la Iglesia, como madre protectora, acogerá con sincero afecto a todos aquellos que deseen regresar a la plena comunión», al tiempo que exhorta a los fieles del mundo a abstenerse de participar en las actividades de la congregación. Actualmente, los lefebvrianos cuentan con un importante peso global: superan los 1.500 miembros consagrados (entre ellos 733 sacerdotes, 250 religiosas, 145 religiosos y 264 seminaristas) y arrastran a unos 500.000 fieles con presencia activa en más de 60 países.
Doctrina de la Fe confirma la pena automática para los seis prelados tras consumarse la ordenación clandestina de cuatro de ellos en Suiza
El Vaticano ha decretado este jueves la excomunión de los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X —seguidores de Marcel Lefebvre y más conocidos como los lefebvrianos— Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, así como la de los recién consagrados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, por haber realizado ordenaciones episcopales sin la autorización del Papa León XIV.Según el decreto oficial firmado por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y refrendado por los dos secretarios de dicho Dicasterio, los obispos han incurrido ipso facto en la excomunión latae sententiae (pena automática). Se trata de una sanción estrictamente reservada a la Sede Apostólica tras haber cometido lo que Roma califica como «un acto de naturaleza cismática»: la consagración episcopal de cuatro presbíteros sin mandato pontificio y en abierta oposición a la voluntad del Sumo Pontífice.Las consagraciones se celebraron este miércoles en la localidad de Écône (Suiza), en pleno valle del Ródano, ante la presencia de cerca de 15.000 personas y en una ceremonia retransmitida por redes sociales en varios idiomas. Con este acto, la fraternidad hizo caso omiso a las peticiones de León XIV, quien la víspera había exhortado por carta a la congregación, «con espíritu paterno», a dar marcha atrás bajo la advertencia de una excomunión inmediata.Esta sociedad fue fundada oficialmente en 1970 en Friburgo (Suiza) por el arzobispo francés Marcel Lefebvre como reacción a las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965), las cuales consideraban una ruptura con la tradición doctrinal y litúrgica de la Iglesia. No es la primera vez que se llega a este extremo: Juan Pablo II ya excomulgó a su fundador y a cuatro obispos en 1988 por el mismo motivo, aunque Benedicto XVI levantó dicha excomunión en 2009 en un intento de acercamiento.Sin embargo, el prefecto para la Doctrina de la Fe ha explicado que los múltiples esfuerzos de reintegración han resultado «infructuosos». Por consiguiente, el Vaticano determina que, de ahora en adelante, los ministros de la Fraternidad están formalmente en cisma y sus sacramentos de la penitencia (confesión) y del matrimonio son inválidos.A pesar de la contundencia del decreto, la Santa Sede ha matizado que «la Iglesia, como madre protectora, acogerá con sincero afecto a todos aquellos que deseen regresar a la plena comunión», al tiempo que exhorta a los fieles del mundo a abstenerse de participar en las actividades de la congregación.Actualmente, los lefebvrianos cuentan con un importante peso global: superan los 1.500 miembros consagrados (entre ellos 733 sacerdotes, 250 religiosas, 145 religiosos y 264 seminaristas) y arrastran a unos 500.000 fieles con presencia activa en más de 60 países.
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