El Ministerio de Transportes y el Ayuntamiento de Valencia protagonizan estos días su penúltimo desencuentro. Si sonado fue el que tuvieron a cuenta de que la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, fuera consejera del Parque Central, el que mantienen por la reducción del servicio de los trenes de Cercanías durante las horas centrales de la mascletá ha traspasado el plano político para convertirse en un verdadero problema para miles de ciudadanos.. En el ir y venir acusaciones ante los micrófonos y, por supuesto, vía redes sociales- el medio preferido del ministro del ramo, Óscar Puente, solo los contratistas de obras pública, han recordado el verdadero origen de este conflicto. La eterna demora de la construcción de infraestructuras que, como siempre se encargan de recordar son imprescindibles para el correcto funcionamiento de la red arterial ferroviaria.. «Si estuviera construido el túnel pasante no existiría este problema», explicó este martes el director gerente de la Cámara de Contratistas de la Comunitat Valenciana, Manuel Miñés. Esta infraestructura permitiría que los trenes pudiesen utilizar otras estaciones alternativas a Valencia Nord.. Sin embargo, de este túnel que permitirá que la actual estación deje de ser una estación término, hay muy pocas novedades. Está redactado el estudio informativo y el estudio de impacto que, habrá que volver a revisar, pues ya ha caducado, lamentó Miñés.. El eje pasante permitirá que los trenes de Cercanías tengan una parada en la avenida de Aragón, estación que ya se diseñó pensando en esta posibilidad, y en la Universidad Politécnica. Su ejecución permitirá un cambio radical de paradigma de las Cercanías y es, por otra parte, imprescindible para el correcto funcionamiento del ansiado Corredor Mediterráneo, pues el túnel del Cabanyal, insiste Miñés, es totalmente insuficiente.. Mientras esta infraestructura espera su turno- se está ejecutando el canal de acceso y a lo largo de este mes se debería conocer el adjudicatario de la Estación Central- los trenes de Cercanías dejarán de llegar a la estación del Norte entre las 13 y las 15 horas del 13 al 19 de marzo.. La pelea y la solución. El inicio del conflicto comienza con un informe de la Policía Local de Valencia que recomienda que no lleguen trenes a la Estación del Norte durante las citadas horas para evitar aglomeraciones. El informe pide también a Adif que «estudie la posibilidad de que «los viajeros que lleguen a la Estación del Norte en el horario indicado realicen también la salida en otros tramos de la propia estación más alejados del final de la vía». Renfe dijo que se limitó a acatar estas recomendaciones y anunció que los viajeros pararán en Albal, municipio situado a 15 kilómetros de Valencia, argumentando que para llevarlos a Valencia serían necesarios 160 autobuses al día.. Los usuarios, indignados por la medida, comienzan a protestar por la situación en la que quedan durante una semana en la que es más imposible que nunca acceder en coche a la ciudad.. Mientras unos y otros se echan las culpas, el vicepresidente tercero y conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, ha planteado la primera solución. La Generalitat ya estudia la viabilidad trasladar a los viajaros desde Albal a la estación de FGV de Torrent en autobús para que allí puedan coger el metro. «Es un charco que nos hemos encontrado sin comerlo ni beberlo».
El Ayuntamiento de Valencia y el Ministerio de Transportes se acusan de no dar soluciones a los pasajeros de Cercanías
El Ministerio de Transportes y el Ayuntamiento de Valencia protagonizan estos días su penúltimo desencuentro. Si sonado fue el que tuvieron a cuenta de que la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, fuera consejera del Parque Central, el que mantienen por la reducción del servicio de los trenes de Cercanías durante las horas centrales de la mascletá ha traspasado el plano político para convertirse en un verdadero problema para miles de ciudadanos.. En el ir y venir acusaciones ante los micrófonos y, por supuesto, vía redes sociales- el medio preferido del ministro del ramo, Óscar Puente, solo los contratistas de obras pública, han recordado el verdadero origen de este conflicto. La eterna demora de la construcción de infraestructuras que, como siempre se encargan de recordar son imprescindibles para el correcto funcionamiento de la red arterial ferroviaria.. «Si estuviera construido el túnel pasante no existiría este problema», explicó este martes el director gerente de la Cámara de Contratistas de la Comunitat Valenciana, Manuel Miñés. Esta infraestructura permitiría que los trenes pudiesen utilizar otras estaciones alternativas a Valencia Nord.. Sin embargo, de este túnel que permitirá que la actual estación deje de ser una estación término, hay muy pocas novedades. Está redactado el estudio informativo y el estudio de impacto que, habrá que volver a revisar, pues ya ha caducado, lamentó Miñés.. El eje pasante permitirá que los trenes de Cercanías tengan una parada en la avenida de Aragón, estación que ya se diseñó pensando en esta posibilidad, y en la Universidad Politécnica. Su ejecución permitirá un cambio radical de paradigma de las Cercanías y es, por otra parte, imprescindible para el correcto funcionamiento del ansiado Corredor Mediterráneo, pues el túnel del Cabanyal, insiste Miñés, es totalmente insuficiente.. Mientras esta infraestructura espera su turno- se está ejecutando el canal de acceso y a lo largo de este mes se debería conocer el adjudicatario de la Estación Central- los trenes de Cercanías dejarán de llegar a la estación del Norte entre las 13 y las 15 horas del 13 al 19 de marzo.. La pelea y la solución. El inicio del conflicto comienza con un informe de la Policía Local de Valencia que recomienda que no lleguen trenes a la Estación del Norte durante las citadas horas para evitar aglomeraciones. El informe pide también a Adif que «estudie la posibilidad de que «los viajeros que lleguen a la Estación del Norte en el horario indicado realicen también la salida en otros tramos de la propia estación más alejados del final de la vía». Renfe dijo que se limitó a acatar estas recomendaciones y anunció que los viajeros pararán en Albal, municipio situado a 15 kilómetros de Valencia, argumentando que para llevarlos a Valencia serían necesarios 160 autobuses al día.. Los usuarios, indignados por la medida, comienzan a protestar por la situación en la que quedan durante una semana en la que es más imposible que nunca acceder en coche a la ciudad.. Mientras unos y otros se echan las culpas, el vicepresidente tercero y conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, ha planteado la primera solución. La Generalitat ya estudia la viabilidad trasladar a los viajaros desde Albal a la estación de FGV de Torrent en autobús para que allí puedan coger el metro. «Es un charco que nos hemos encontrado sin comerlo ni beberlo».
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