El Teatro de la Maestranza volvió a convertirse ayer en el escenario perfecto para despedir el año con música. Dos conciertos consecutivos, dos universos complementarios y una misma respuesta del público: lleno absoluto y ovaciones en cada acto. De la emoción que transmite el cine de Hollywood a la elegancia de los valses y polkas centroeuropeos que anuncian la llegada de un nuevo año, la jornada transcurrió a través de un recorrido musical que no dejó indiferente a nadie.. El evento, organizado por LA RAZÓN en colaboración con la Fundación Excelentia, recibió de nuevo el respaldo de un público que, año tras año, convierte estos conciertos en una cita cultural ineludible para los amantes de la música sinfónica. Ambas actuaciones representaron un ejercicio de excelencia artística, rigurosas en sus planteamientos y ambiciosas en sus programas.. El ciclo arrancó a las 17:00 horas con el concierto titulado «Homenaje a Ennio Morricone y los 100 años del cine», una propuesta que ofreció un recorrido por algunas de las bandas sonoras más importantes de la historia del séptimo arte, interpretadas con solvencia y profundidad por la Royal Film Concert Orchestra bajo la batuta de Kynan Johns.. El programa, concebido como un viaje emocional por el imaginario colectivo del cine, contó con páginas icónicas que abarcaron desde los albores del género hasta creaciones más recientes. Obras emblemáticas como «Titanic», «El padrino», «El bueno, el feo y el malo», «Cinema Paradiso» o «Lo que el viento se llevó» se sucedieron en una narrativa musical que supo equilibrar todos los géneros.. Muchas de estas piezas forman parte de la historia cinematográfica universal y rinden homenaje a la figura de Ennio Morricone, el compositor italiano cuya influencia en la música para cine es, a todas luces, innegable. Nacido en Roma en 1928, compuso más de quinientas bandas sonoras a lo largo de su carrera, convirtiéndose en uno de los nombres más emblemáticos de la música cinematográfica del siglo XX. Por ello, el compositor y director de orquesta recibió un Óscar honorífico en 2006 y ganó el Óscar a la mejor banda sonora en 2016 por la cinta «The Hateful Eight». En 2020, le fue otorgado el Premio Princesa de Asturias de las Artes, compartido con el también compositor John Williams.. Por su parte, el trabajo que realizó durante todo el concierto la Royal Film Concert Orchestra fue recibido con varios momentos de aplausos. La coherencia con la que la agrupación transitó entre los distintos universos sonoros –desde la emoción del spaghetti western hasta lo romántico o la tensión dramática– permitió a los espectadores revivir los fragmentos más intensos de estas películas.. Concierto de Año Nuevo. A continuación, ya en la noche y con el teatro nuevamente lleno, se celebró el Concierto de Año Nuevo, una de las tradiciones más emblemáticas de este ciclo. Patrocinado por Santander, Telefónica, Sando y Ebro Motor Terry, el concierto ofreció un programa centrado en la música vienesa y centroeuropea, con especial protagonismo para los valses y polcas que han acompañado históricamente la llegada de cada nuevo año. Este repertorio, con su particular aire festivo y elegante, puso el broche de oro a una intensa jornada de música en directo.. La Orquesta Sinfónica de España, también bajo la dirección de Kynan Johns, se encargó de ejecutar un programa que contó con obras de Antonín Dvorák, Émile Waldteufel, Jakob y Johann Strauss, Otto Nicolai, Hans Christian Lumbye y Jacques Offenbach, entre otros. La elección de estas piezas, habituales en el repertorio que inaugura el año en auditorios de todo el mundo -con el Musikverein de Viena como referencia indiscutible-, fue recibida con entusiasmo por un público que no escatimó en ovaciones y que, en muchos momentos, como es tradición en este tipo de programas, acompañó con palmas los ritmos más populares.. En general, la Orquesta Sinfónica de España (OSE), compuesta por músicos procedentes de las más prestigiosas orquestas, ofreció una lectura fidedigna de las obras seleccionadas, lo que volvió a confirmar su apuesta por espectáculos sinfónicos de alto valor artístico.. El programa se abrió con la «Danza eslava número 1» de Antonín Dvorák, una pieza cargada de energía que marcó el tono de la velada. A continuación, se sucedieron obras de compositores como Émile Waldteufel, con su célebre «Estudiantina» y el vals «Los patinadores», y Hans Christian Lumbye, representado por obras tan sugestivas como «Copenhagen Steamrailway Galopp» y «Champagne Galopp», dos piezas rápidas de baile.. Por otro lado, como no podía ser de otro modo, la familia Strauss ocupó un lugar central en el programa. Sonaron piezas como «La caza», «El bosque de Krapfen», «Tik-Tak» o «Bajo truenos y relámpagos», junto a oberturas tan conocidas como la de «Die Fledermaus». El clímax llegó con la interpretación de «El Danubio azul», que contó con una muy buena acogida del público, y la tradicional «Marcha Radetzky», que cerró el concierto entre aplausos.. La dirección de Kynan Johns fue, una vez más, uno de los grandes valores añadidos de la velada. El maestro, consolidado como una de las figuras más prestigiosas del panorama internacional, aportó claridad, equilibrio y un acusado sentido teatral a cada interpretación. Su experiencia al frente de algunas de las principales orquestas y teatros de ópera del mundo se dejó sentir este año en la forma de articular el discurso musical y en la complicidad establecida con los músicos.. El Teatro de la Maestranza volvió a erigirse como el marco idóneo para estos encuentros musicales. Su acústica y su capacidad para acoger grandes producciones sinfónicas contribuyeron al éxito de ambas citas. Año tras año, este espacio se consolida como uno de los epicentros de la vida musical española durante las fiestas navideñas. Por otro lado, la Fundación Excelentia, entidad privada sin ánimo de lucro dedicada a la promoción y difusión de la música clásica, desempeñó un papel fundamental en la concepción y desarrollo de estos conciertos. Su labor, orientada a impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus vertientes, volvió a encontrar en LA RAZÓN un aliado natural, con quien compartió el objetivo de acercar la música de calidad a un público amplio y de todas las edades.. Con ambos conciertos, este periódico despidió 2025 reafirmando su apuesta por la cultura como eje vertebrador de la sociedad y como punto de encuentro en fechas especialmente significativas. Ambas citas musicales ofrecieron una reflexión implícita sobre el valor de la tradición, el pasado y la excelencia artística. Una vez más, la música se convirtió en el mejor lenguaje para cerrar un año y dar la bienvenida al siguiente con el público como principal protagonista de esta experiencia.. Dirección de alto nivel. Kynan Johns se ha consolidado como uno de los directores de orquesta más prestigiosos de Europa y América. Ha liderado alrededor de 60 orquestas y compañías de ópera por todo el mundo, incluyendo la Filarmónica de Israel, la Filarmónica de Rotterdam, la Orquesta de Cleveland y la Sinfónica de Sídney. Asimismo, ha sido director principal de la Orquesta de Cámara de Israel, Ashdod, director residente-asistente de la Orquesta Sinfónica Nacional de China y de la Sinfónica del Norte de Israel, y director residente asociado de la Sinfónica de Australia en colaboración con la Ópera de Australia.. Su carrera lo ha llevado a colaborar con los teatros de ópera más emblemáticos del mundo, entre ellos Covent Garden y La Scala de Milán, donde ha dirigido producciones aclamadas por la crítica. Además, durante cuatro temporadas ha desempeñado un papel clave en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, trabajando junto a figuras como Lorin Maazel y Zubin Mehta, testimonio de su excelencia artística y su capacidad para liderar producciones operísticas de todo tipo.
Las bandas sonoras más emblemáticas de Hollywood y los valses y polkas de Año Nuevo vuelven a protagonizar los conciertos de Navidad de LA RAZÓN
El Teatro de la Maestranza volvió a convertirse ayer en el escenario perfecto para despedir el año con música. Dos conciertos consecutivos, dos universos complementarios y una misma respuesta del público: lleno absoluto y ovaciones en cada acto. De la emoción que transmite el cine de Hollywood a la elegancia de los valses y polkas centroeuropeos que anuncian la llegada de un nuevo año, la jornada transcurrió a través de un recorrido musical que no dejó indiferente a nadie.. El evento, organizado por LA RAZÓN en colaboración con la Fundación Excelentia, recibió de nuevo el respaldo de un público que, año tras año, convierte estos conciertos en una cita cultural ineludible para los amantes de la música sinfónica. Ambas actuaciones representaron un ejercicio de excelencia artística, rigurosas en sus planteamientos y ambiciosas en sus programas.. El ciclo arrancó a las 17:00 horas con el concierto titulado «Homenaje a Ennio Morricone y los 100 años del cine», una propuesta que ofreció un recorrido por algunas de las bandas sonoras más importantes de la historia del séptimo arte, interpretadas con solvencia y profundidad por la Royal Film Concert Orchestra bajo la batuta de Kynan Johns.. El programa, concebido como un viaje emocional por el imaginario colectivo del cine, contó con páginas icónicas que abarcaron desde los albores del género hasta creaciones más recientes. Obras emblemáticas como «Titanic», «El padrino», «El bueno, el feo y el malo», «Cinema Paradiso» o «Lo que el viento se llevó» se sucedieron en una narrativa musical que supo equilibrar todos los géneros.. Muchas de estas piezas forman parte de la historia cinematográfica universal y rinden homenaje a la figura de Ennio Morricone, el compositor italiano cuya influencia en la música para cine es, a todas luces, innegable. Nacido en Roma en 1928, compuso más de quinientas bandas sonoras a lo largo de su carrera, convirtiéndose en uno de los nombres más emblemáticos de la música cinematográfica del siglo XX. Por ello, el compositor y director de orquesta recibió un Óscar honorífico en 2006 y ganó el Óscar a la mejor banda sonora en 2016 por la cinta «The Hateful Eight». En 2020, le fue otorgado el Premio Princesa de Asturias de las Artes, compartido con el también compositor John Williams.. Por su parte, el trabajo que realizó durante todo el concierto la Royal Film Concert Orchestra fue recibido con varios momentos de aplausos. La coherencia con la que la agrupación transitó entre los distintos universos sonoros –desde la emoción del spaghetti western hasta lo romántico o la tensión dramática– permitió a los espectadores revivir los fragmentos más intensos de estas películas.. Concierto de Año Nuevo. A continuación, ya en la noche y con el teatro nuevamente lleno, se celebró el Concierto de Año Nuevo, una de las tradiciones más emblemáticas de este ciclo. Patrocinado por Santander, Telefónica, Sando y Ebro Motor Terry, el concierto ofreció un programa centrado en la música vienesa y centroeuropea, con especial protagonismo para los valses y polcas que han acompañado históricamente la llegada de cada nuevo año. Este repertorio, con su particular aire festivo y elegante, puso el broche de oro a una intensa jornada de música en directo.. La Orquesta Sinfónica de España, también bajo la dirección de Kynan Johns, se encargó de ejecutar un programa que contó con obras de Antonín Dvorák, Émile Waldteufel, Jakob y Johann Strauss, Otto Nicolai, Hans Christian Lumbye y Jacques Offenbach, entre otros. La elección de estas piezas, habituales en el repertorio que inaugura el año en auditorios de todo el mundo -con el Musikverein de Viena como referencia indiscutible-, fue recibida con entusiasmo por un público que no escatimó en ovaciones y que, en muchos momentos, como es tradición en este tipo de programas, acompañó con palmas los ritmos más populares.. En general, la Orquesta Sinfónica de España (OSE), compuesta por músicos procedentes de las más prestigiosas orquestas, ofreció una lectura fidedigna de las obras seleccionadas, lo que volvió a confirmar su apuesta por espectáculos sinfónicos de alto valor artístico.. El programa se abrió con la «Danza eslava número 1» de Antonín Dvorák, una pieza cargada de energía que marcó el tono de la velada. A continuación, se sucedieron obras de compositores como Émile Waldteufel, con su célebre «Estudiantina» y el vals «Los patinadores», y Hans Christian Lumbye, representado por obras tan sugestivas como «Copenhagen Steamrailway Galopp» y «Champagne Galopp», dos piezas rápidas de baile.. Por otro lado, como no podía ser de otro modo, la familia Strauss ocupó un lugar central en el programa. Sonaron piezas como «La caza», «El bosque de Krapfen», «Tik-Tak» o «Bajo truenos y relámpagos», junto a oberturas tan conocidas como la de «Die Fledermaus». El clímax llegó con la interpretación de «El Danubio azul», que contó con una muy buena acogida del público, y la tradicional «Marcha Radetzky», que cerró el concierto entre aplausos.. La dirección de Kynan Johns fue, una vez más, uno de los grandes valores añadidos de la velada. El maestro, consolidado como una de las figuras más prestigiosas del panorama internacional, aportó claridad, equilibrio y un acusado sentido teatral a cada interpretación. Su experiencia al frente de algunas de las principales orquestas y teatros de ópera del mundo se dejó sentir este año en la forma de articular el discurso musical y en la complicidad establecida con los músicos.. El Teatro de la Maestranza volvió a erigirse como el marco idóneo para estos encuentros musicales. Su acústica y su capacidad para acoger grandes producciones sinfónicas contribuyeron al éxito de ambas citas. Año tras año, este espacio se consolida como uno de los epicentros de la vida musical española durante las fiestas navideñas. Por otro lado, la Fundación Excelentia, entidad privada sin ánimo de lucro dedicada a la promoción y difusión de la música clásica, desempeñó un papel fundamental en la concepción y desarrollo de estos conciertos. Su labor, orientada a impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus vertientes, volvió a encontrar en LA RAZÓN un aliado natural, con quien compartió el objetivo de acercar la música de calidad a un público amplio y de todas las edades.. Con ambos conciertos, este periódico despidió 2025 reafirmando su apuesta por la cultura como eje vertebrador de la sociedad y como punto de encuentro en fechas especialmente significativas. Ambas citas musicales ofrecieron una reflexión implícita sobre el valor de la tradición, el pasado y la excelencia artística. Una vez más, la música se convirtió en el mejor lenguaje para cerrar un año y dar la bienvenida al siguiente con el público como principal protagonista de esta experiencia.. Dirección de alto nivel. Kynan Johns se ha consolidado como uno de los directores de orquesta más prestigiosos de Europa y América. Ha liderado alrededor de 60 orquestas y compañías de ópera por todo el mundo, incluyendo la Filarmónica de Israel, la Filarmónica de Rotterdam, la Orquesta de Cleveland y la Sinfónica de Sídney. Asimismo, ha sido director principal de la Orquesta de Cámara de Israel, Ashdod, director residente-asistente de la Orquesta Sinfónica Nacional de China y de la Sinfónica del Norte de Israel, y director residente asociado de la Sinfónica de Australia en colaboración con la Ópera de Australia.. Su carrera lo ha llevado a colaborar con los teatros de ópera más emblemáticos del mundo, entre ellos Covent Garden y La Scala de Milán, donde ha dirigido producciones aclamadas por la crítica. Además, durante cuatro temporadas ha desempeñado un papel clave en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, trabajando junto a figuras como Lorin Maazel y Zubin Mehta, testimonio de su excelencia artística y su capacidad para liderar producciones operísticas de todo tipo.
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