El Tribunal Supremo ha ratificado la condena a 13 años de prisión impuesta a un hombre por varias agresiones sexuales cometidas contra su expareja en Ourense, al desestimar el recurso de casación presentado por la defensa. La resolución convierte en firme la sentencia y confirma íntegramente los hechos probados por los tribunales gallegos.. En concreto, el alto tribunal avala la condena de 9 años de cárcel por un delito de agresión sexual consumada y 4 años y seis meses por un delito de agresión sexual en grado de tentativa, además de la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 500 metros y de comunicarse con ella durante 20 años, así como la imposición de libertad vigilada durante una década una vez cumplida la pena de prisión.. El Supremo rechaza los argumentos de la defensa y subraya que “resulta inviable no respetar los hechos probados”, cerrando así la vía de recursos tras las resoluciones previas de la Audiencia Provincial de Ourense y del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que ya habían confirmado la condena.. Dos episodios de violencia sexual tras la ruptura. Según recoge la sentencia firme, el condenado mantuvo una relación sentimental con la víctima durante aproximadamente dos años, llegando a convivir con ella. La relación se rompió entre noviembre y diciembre de 2019, sin que llegara a retomarse pese a la insistencia del acusado, que continuó realizando llamadas, enviando mensajes y dejando flores en el vehículo de la mujer.. El primer episodio probado tuvo lugar el 8 de junio de 2020, cuando el procesado acudió al domicilio de su expareja —con su consentimiento— para recoger pertenencias personales. Una vez en el interior, y haciendo uso de su fuerza y mayor corpulencia, la obligó a entrar en el dormitorio, la arrojó sobre la cama y le rompió la ropa.. La sentencia acredita que la sometió a actos sexuales contra su voluntad, llegando la víctima a fingir un orgasmo para lograr que cesara la agresión. Posteriormente, pese a las súplicas de la mujer para que se marchara, el acusado volvió a agredirla sexualmente.. El segundo episodio se produjo el 22 de junio de 2020, cuando el condenado apareció de forma sorpresiva mientras la víctima accedía a su vivienda y entró en el inmueble con la excusa de recoger más objetos.. En el dormitorio, tras ofrecerle 50 euros a cambio de mantener relaciones sexuales, la arrojó sobre la cama y colocó un cuchillo sobre ella, tras haberlo cogido de la cocina. Durante el forcejeo le causó lesiones en el escote, antebrazo y labio, hasta que la mujer consiguió salir de la habitación.
La sentencia confirma violencia sexual con fuerza física y amenazas con un cuchillo en el domicilio
El Tribunal Supremo ha ratificado la condena a 13 años de prisión impuesta a un hombre por varias agresiones sexuales cometidas contra su expareja en Ourense, al desestimar el recurso de casación presentado por la defensa. La resolución convierte en firme la sentencia y confirma íntegramente los hechos probados por los tribunales gallegos.. En concreto, el alto tribunal avala la condena de 9 años de cárcel por un delito de agresión sexual consumada y 4 años y seis meses por un delito de agresión sexual en grado de tentativa, además de la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 500 metros y de comunicarse con ella durante 20 años, así como la imposición de libertad vigilada durante una década una vez cumplida la pena de prisión.. El Supremo rechaza los argumentos de la defensa y subraya que “resulta inviable no respetar los hechos probados”, cerrando así la vía de recursos tras las resoluciones previas de la Audiencia Provincial de Ourense y del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que ya habían confirmado la condena.. Según recoge la sentencia firme, el condenado mantuvo una relación sentimental con la víctima durante aproximadamente dos años, llegando a convivir con ella. La relación se rompió entre noviembre y diciembre de 2019, sin que llegara a retomarse pese a la insistencia del acusado, que continuó realizando llamadas, enviando mensajes y dejando flores en el vehículo de la mujer.. El primer episodio probado tuvo lugar el 8 de junio de 2020, cuando el procesado acudió al domicilio de su expareja —con su consentimiento— para recoger pertenencias personales. Una vez en el interior, y haciendo uso de su fuerza y mayor corpulencia, la obligó a entrar en el dormitorio, la arrojó sobre la cama y le rompió la ropa.. La sentencia acredita que la sometió a actos sexuales contra su voluntad, llegando la víctima a fingir un orgasmo para lograr que cesara la agresión. Posteriormente, pese a las súplicas de la mujer para que se marchara, el acusado volvió a agredirla sexualmente.. El segundo episodio se produjo el 22 de junio de 2020, cuando el condenado apareció de forma sorpresiva mientras la víctima accedía a su vivienda y entró en el inmueble con la excusa de recoger más objetos.. En el dormitorio, tras ofrecerle 50 euros a cambio de mantener relaciones sexuales, la arrojó sobre la cama y colocó un cuchillo sobre ella, tras haberlo cogido de la cocina. Durante el forcejeo le causó lesiones en el escote, antebrazo y labio, hasta que la mujer consiguió salir de la habitación.
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