A apenas 14 kilómetros de la ciudad de Lugo, en la parroquia de Santalla de Bóveda de Mera, se encuentra uno de los lugares más desconcertantes de la arqueología de Galicia. Bajo una modesta iglesia rural surge un santuario romano cuya función sigue siendo un enigma más de cien años después de su descubrimiento. Se trata de Santa Eulalia de Bóveda, un edificio tardorromano del siglo III que, por su arquitectura y simbología, no tiene equivalente conocido en todo el territorio del antiguo Imperio romano.. Su misterio no radica únicamente en su antigüedad, sino también en la singular combinación de elementos arquitectónicos, religiosos y artísticos que alberga: una piscina central, frescos con aves, relieves enigmáticos y una estructura que pudo haber servido para rituales paganos o ceremonias oraculares.. Descubrimiento casual. La historia moderna del santuario comenzó casi por accidente. A principios del siglo XX, el párroco local José María Peinado observó que el suelo de la iglesia parroquial presentaba extrañas irregularidades. Al investigar el origen, descubrió que bajo el templo se ocultaba una gran estructura abovedada.. Lo que apareció fue una construcción de clara factura romana organizada como una especie de basílica de tres naves, con una piscina central y una decoración pictórica sorprendente. Aquello no se parecía a ningún edificio romano conocido.. El hallazgo generó tal impacto que el monumento fue dado a conocer públicamente en 1926 y, pocos años después, en 1931 fue declarado Monumento Nacional. Con el tiempo obtendría también la protección de Bien de Interés Cultural. Sin embargo, el reconocimiento oficial no resolvió la pregunta fundamental: para qué se construyó realmente este lugar.. Edificio único en el mundo romano. Santa Eulalia de Bóveda está considerado un auténtico unicum, una construcción sin paralelos conocidos en el mundo romano.. El santuario consta de una sala rectangular cubierta por una bóveda de cañón. En su centro se encuentra un estanque poco profundo y alrededor se disponen columnas y arcos que sostenían la cubierta original.. En el exterior destaca un pequeño atrio con dos columnas que da acceso a la fachada principal. Allí se abre una puerta con arco de herradura, considerado el más antiguo de España utilizado como elemento estructural y que siglos después adoptaría la arquitectura visigoda.. Originalmente el edificio tenía dos plantas, aunque hoy solo se conserva la inferior. La superior desapareció cuando se demolió la capilla cristiana que ocupó el lugar tras la transformación religiosa del santuario.. El extraño mundo de las aves sagradas. Uno de los elementos más llamativos del santuario son sus pinturas murales. En la bóveda se conserva uno de los conjuntos pictóricos más importantes de la Hispania romana, con representaciones de aves entre motivos vegetales.. Entre ellas aparecen perdices, faisanes, gallinas, pavos reales, palomas, un ganso y un pato, rodeadas de símbolos vegetales vinculados a la mitología de la diosa Cibeles.. Estas imágenes no serían simples adornos. Según algunas interpretaciones, las aves tenían un papel fundamental en el funcionamiento del santuario como posible oráculo, ya que los sacerdotes romanos interpretaban la voluntad de los dioses observando el vuelo o el canto de los pájaros.. ¿Un templo para sacrificios de toros?. Otra de las teorías más llamativas relaciona el edificio con el taurobolio, un ritual religioso muy extendido en el Imperio romano entre los siglos II y III.. Según esta hipótesis, en la planta superior se sacrificaban toros y la sangre del animal caía a través de una abertura hacia la piscina de la planta inferior, donde los fieles recibían el llamado “bautismo de sangre”, considerado purificador y sanador.. Cuando el cristianismo se convirtió en religión dominante en el Imperio, este tipo de rituales fueron prohibidos. El santuario habría sido entonces transformado en iglesia dedicada a Santa Eulalia.. Un enigma que sigue abierto. A lo largo del último siglo los investigadores han propuesto múltiples explicaciones para su función: un ninfeo o santuario de aguas, un templo dedicado a Cibeles, un lugar vinculado al priscilianismo o incluso un templo funerario en honor a Dionisio.. La mayoría de especialistas cree que probablemente comenzó como un santuario pagano que posteriormente fue cristianizado. Sin embargo, el debate sigue abierto.. Más de cien años después de su descubrimiento, Santa Eulalia de Bóveda continúa siendo uno de los grandes enigmas arqueológicos de Galicia, un lugar donde la historia, la religión y el misterio siguen entrelazados bajo la bóveda de un templo único en el mundo.
Bajo una pequeña iglesia a 14 kilómetros de Lugo se esconde un edificio lleno de frescos de aves, rituales paganos y teorías que van desde baños romanos a sacrificios de toros
A apenas 14 kilómetros de la ciudad de Lugo, en la parroquia de Santalla de Bóveda de Mera, se encuentra uno de los lugares más desconcertantes de la arqueología de Galicia. Bajo una modesta iglesia rural surge un santuario romano cuya función sigue siendo un enigma más de cien años después de su descubrimiento. Se trata de Santa Eulalia de Bóveda, un edificio tardorromano del siglo III que, por su arquitectura y simbología, no tiene equivalente conocido en todo el territorio del antiguo Imperio romano.. Su misterio no radica únicamente en su antigüedad, sino también en la singular combinación de elementos arquitectónicos, religiosos y artísticos que alberga: una piscina central, frescos con aves, relieves enigmáticos y una estructura que pudo haber servido para rituales paganos o ceremonias oraculares.. Descubrimiento casual. La historia moderna del santuario comenzó casi por accidente. A principios del siglo XX, el párroco local José María Peinado observó que el suelo de la iglesia parroquial presentaba extrañas irregularidades. Al investigar el origen, descubrió que bajo el templo se ocultaba una gran estructura abovedada.. Lo que apareció fue una construcción de clara factura romana organizada como una especie de basílica de tres naves, con una piscina central y una decoración pictórica sorprendente. Aquello no se parecía a ningún edificio romano conocido.. El hallazgo generó tal impacto que el monumento fue dado a conocer públicamente en 1926 y, pocos años después, en 1931 fue declarado Monumento Nacional. Con el tiempo obtendría también la protección de Bien de Interés Cultural. Sin embargo, el reconocimiento oficial no resolvió la pregunta fundamental: para qué se construyó realmente este lugar.. Edificio único en el mundo romano. Santa Eulalia de Bóveda está considerado un auténtico unicum, una construcción sin paralelos conocidos en el mundo romano.. El santuario consta de una sala rectangular cubierta por una bóveda de cañón. En su centro se encuentra un estanque poco profundo y alrededor se disponen columnas y arcos que sostenían la cubierta original.. En el exterior destaca un pequeño atrio con dos columnas que da acceso a la fachada principal. Allí se abre una puerta con arco de herradura, considerado el más antiguo de España utilizado como elemento estructural y que siglos después adoptaría la arquitectura visigoda.. Originalmente el edificio tenía dos plantas, aunque hoy solo se conserva la inferior. La superior desapareció cuando se demolió la capilla cristiana que ocupó el lugar tras la transformación religiosa del santuario.. El extraño mundo de las aves sagradas. Uno de los elementos más llamativos del santuario son sus pinturas murales. En la bóveda se conserva uno de los conjuntos pictóricos más importantes de la Hispania romana, con representaciones de aves entre motivos vegetales.. Entre ellas aparecen perdices, faisanes, gallinas, pavos reales, palomas, un ganso y un pato, rodeadas de símbolos vegetales vinculados a la mitología de la diosa Cibeles.. Estas imágenes no serían simples adornos. Según algunas interpretaciones, las aves tenían un papel fundamental en el funcionamiento del santuario como posible oráculo, ya que los sacerdotes romanos interpretaban la voluntad de los dioses observando el vuelo o el canto de los pájaros.. ¿Un templo para sacrificios de toros?. Otra de las teorías más llamativas relaciona el edificio con el taurobolio, un ritual religioso muy extendido en el Imperio romano entre los siglos II y III.. Según esta hipótesis, en la planta superior se sacrificaban toros y la sangre del animal caía a través de una abertura hacia la piscina de la planta inferior, donde los fieles recibían el llamado “bautismo de sangre”, considerado purificador y sanador.. Cuando el cristianismo se convirtió en religión dominante en el Imperio, este tipo de rituales fueron prohibidos. El santuario habría sido entonces transformado en iglesia dedicada a Santa Eulalia.. Un enigma que sigue abierto. A lo largo del último siglo los investigadores han propuesto múltiples explicaciones para su función: un ninfeo o santuario de aguas, un templo dedicado a Cibeles, un lugar vinculado al priscilianismo o incluso un templo funerario en honor a Dionisio.. La mayoría de especialistas cree que probablemente comenzó como un santuario pagano que posteriormente fue cristianizado. Sin embargo, el debate sigue abierto.. Más de cien años después de su descubrimiento, Santa Eulalia de Bóveda continúa siendo uno de los grandes enigmas arqueológicos de Galicia, un lugar donde la historia, la religión y el misterio siguen entrelazados bajo la bóveda de un templo único en el mundo.
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