Álvaro Arbeloa será su sustituto, si bien es cierto que las esperanzas que había puesto el madridismo en el proyecto del equipo blanco hace siete meses y que tenía a Xabi Alonso al frente no hacían presagiar este final tan abrupto. Sin embargo, el entrenador ya no se sentará más en el banquillo y será su excompañero y hasta ahora entrenador del filial quien ocupe su puesto, algo que ha causado sorpresa no solo entre los merengues, sino también en la familia del tolosarra, ya instalada en la espectacular casa en la que han vivido en la capital, valorada en unos 15 millones de euros y en el conocido barrio de lujo de El Viso. Cerquísima, de hecho, del estadio Santiago Bernabéu.. Sin embargo, no cabe duda de que, después de lo que hizo en el Bayer Leverkusen, al exjugador de Liverpool o Bayern de Múnich no le faltarán opciones para segur entrenando. Al fin y al cabo, como él mismo ha llegado a explicar, su mente siempre, desde su infancia, está pensando en el fútbol y jamás se ha planteado otra vida. Incluso aunque su madre insistiese para que estudiase y no dejase los estudios por si no salía bien lo del deporte. «Una vez suspendí un examen de lengua castellana y me castigó un mes sin jugar al fútbol», rememoraría años más tarde el que fuera también entrenador del Real Sociedad B hasta 2022.. Y es que precisamente cuando él estaba ahí, siendo apenas un chaval en el que se había fijado la cantera del equipo txuri-urdin, conoció a su media naranja, Nagore Aramburu, que no se ha marchado de su lado en todos estos años. Todo empezó cuando jugaba para el Antiguoko, un modesto equipo local guipuzcoano junto a otro gran jugador y ahora también entrenador de éxito, Mikel Arteta. Xabi Alonso y Nagore formaban parte del mismo grupo de amigos y solían frecuentar los mismos locales, dado que ella es de San Sebastián, a unos 25 kilómetros de Tolosa.. «Éramos de la misma pandilla y, una noche, me pidió mi móvil. Yo creí que había olvidado el suyo, pero lo quería para otra cosa: se hizo una llamada a su número para registrar el mío. Así yo también lo tendría», dio a conocer, para la revista Vogue en 2011, la propia Aranburu. Con su teléfono, no dudó en pedirle una cita y Nagore, que entonces trabajaba como modelo, aceptó sin titubear. «Al día siguiente me llamó, fuimos a cenar a un restaurante precioso en Donosti y después a un club de jazz donde nos encontramos con Mikel Arteta y su novia», reveló.. Aranburu, debido a su pasión por la moda, llegó a realizar prácticas en Inditex, amén de sacarse en la Universidad de Deusto los diplomas de Gestión de Empresas y Actividades Turísticas, lo cual le sirvió para abrir en San Sebastián la tienda de ropa infantil Neroli by Nagore, la cual cerró en 2016 debido a la crisis económica que atravesaba. Aunque su objetivo no es el de ser influencer, lo cierto es que como creadora de contenido sobre life style y moda su Instagram ha alcanzado los 217.000 seguidores—165.000 antes de que su marido se convirtiese en entrenador de la casa blanca—, si bien otra de sus pasiones es la pintura, de la que toma clases y compra obras.. Además, claro está, de su familia, el ‘mejor equipo’ de Xabi. Aranburu le ha seguido siempre de cerca allá donde su carrera le ha llevado, ya fuera a Liverpool a Madrid o a Múnich. Y es que la relación estaba más que consolidada, alrededor de siete años, cuando decidieron dar el paso y caminar hasta el altar para darse el «Sí, quiero».. Fue el 11 de julio de 2009 en una ceremonia de carácter íntimo celebrada en la iglesia donostiarra de Zorroaga y quien hacía de testigo del enlace no era otro que su primogénito, Jon, a quien cariñosamente llaman Jontxu, y que había nacido apenas unos meses antes, en 2008, en la mencionada ciudad británica y que hoy por hoy también juega al fútbol, luciendo el mítico dorsal de su padre, el 14.. Posteriormente, llegarían otros dos bebés, dos niñas: la primera, Ane, que vino al mundo en 2010 y Emma, la benjamina, nacida en 2013. Una familia más que unida que, sin embargo, también ha tenido y ha sabido enfrentar todo tipo de altibajos.. Entre ellos, obviamente, la retirada del futbolista o algunos cambios de residencia por la profesión de Alonso, pero también el acoso de la prensa rosa debido a unas rumoreadas infidelidades del futbolista con una cantante o los problemas con Hacienda de 2019, ya que la Fiscalía acusó al hasta ayer entrenador del Real Madrid de haber defraudado dos millones de euros usando de pantalla una sociedad en Madeira que gestionaba sus derechos de imagen mientras era jugador del equipo blanco.. Ahora Xabi Alonso deberá buscar un nuevo equipo, pero no cabe duda de que su familia estará de su lado y a su lado. Al fin y al cabo, la compenetración como familia ha sido clave en su vida e incluso en esta corta etapa en el club de Chamartín. «Busco pasar todo el tiempo que pueda junto a mi familia y mis tres hijos. Los días que estoy en casa, solo quiero pasarlos con ellos, escuchar sus historias. Es maravilloso poder ver a tus hijos crecer. Hago lo imposible para criar a buenas personas», ha llegado a declarar el entrenador, que está en búsqueda activa de un nuevo reto.
Álvaro Arbeloa será su sustituto, si bien es cierto que las esperanzas que había puesto el madridismo en el proyecto del equipo blanco hace siete meses y que tenía a Xabi Alonso al frente no hacían presagiar este final tan abrupto. Sin embargo, el entrenador ya no se sentará más en el banquillo y será su excompañero y hasta ahora entrenador del filial quien ocupe su puesto, algo que ha causado sorpresa no solo entre los merengues, sino también en la familia del tolosarra, ya instalada en la espectacular casa en la que han vivido en la capital, valorada en unos 15 millones de euros y en el conocido barrio de lujo de El Viso. Cerquísima, de hecho, del estadio Santiago Bernabéu.. Sin embargo, no cabe duda de que, después de lo que hizo en el Bayer Leverkusen, al exjugador de Liverpool o Bayern de Múnich no le faltarán opciones para segur entrenando. Al fin y al cabo, como él mismo ha llegado a explicar, su mente siempre, desde su infancia, está pensando en el fútbol y jamás se ha planteado otra vida. Incluso aunque su madre insistiese para que estudiase y no dejase los estudios por si no salía bien lo del deporte. «Una vez suspendí un examen de lengua castellana y me castigó un mes sin jugar al fútbol», rememoraría años más tarde el que fuera también entrenador del Real Sociedad B hasta 2022.. Y es que precisamente cuando él estaba ahí, siendo apenas un chaval en el que se había fijado la cantera del equipo txuri-urdin, conoció a su media naranja, Nagore Aramburu, que no se ha marchado de su lado en todos estos años. Todo empezó cuando jugaba para el Antiguoko, un modesto equipo local guipuzcoano junto a otro gran jugador y ahora también entrenador de éxito, Mikel Arteta. Xabi Alonso y Nagore formaban parte del mismo grupo de amigos y solían frecuentar los mismos locales, dado que ella es de San Sebastián, a unos 25 kilómetros de Tolosa.. «Éramos de la misma pandilla y, una noche, me pidió mi móvil. Yo creí que había olvidado el suyo, pero lo quería para otra cosa: se hizo una llamada a su número para registrar el mío. Así yo también lo tendría», dio a conocer, para la revista Vogue en 2011, la propia Aranburu. Con su teléfono, no dudó en pedirle una cita y Nagore, que entonces trabajaba como modelo, aceptó sin titubear. «Al día siguiente me llamó, fuimos a cenar a un restaurante precioso en Donosti y después a un club de jazz donde nos encontramos con Mikel Arteta y su novia», reveló.. Aranburu, debido a su pasión por la moda, llegó a realizar prácticas en Inditex, amén de sacarse en la Universidad de Deusto los diplomas de Gestión de Empresas y Actividades Turísticas, lo cual le sirvió para abrir en San Sebastián la tienda de ropa infantil Neroli by Nagore, la cual cerró en 2016 debido a la crisis económica que atravesaba. Aunque su objetivo no es el de ser influencer, lo cierto es que como creadora de contenido sobre life style y moda su Instagram ha alcanzado los 217.000 seguidores—165.000 antes de que su marido se convirtiese en entrenador de la casa blanca—, si bien otra de sus pasiones es la pintura, de la que toma clases y compra obras.. Además, claro está, de su familia, el ‘mejor equipo’ de Xabi. Aranburu le ha seguido siempre de cerca allá donde su carrera le ha llevado, ya fuera a Liverpool a Madrid o a Múnich. Y es que la relación estaba más que consolidada, alrededor de siete años, cuando decidieron dar el paso y caminar hasta el altar para darse el «Sí, quiero».. Fue el 11 de julio de 2009 en una ceremonia de carácter íntimo celebrada en la iglesia donostiarra de Zorroaga y quien hacía de testigo del enlace no era otro que su primogénito, Jon, a quien cariñosamente llaman Jontxu, y que había nacido apenas unos meses antes, en 2008, en la mencionada ciudad británica y que hoy por hoy también juega al fútbol, luciendo el mítico dorsal de su padre, el 14.. Posteriormente, llegarían otros dos bebés, dos niñas: la primera, Ane, que vino al mundo en 2010 y Emma, la benjamina, nacida en 2013. Una familia más que unida que, sin embargo, también ha tenido y ha sabido enfrentar todo tipo de altibajos.. Entre ellos, obviamente, la retirada del futbolista o algunos cambios de residencia por la profesión de Alonso, pero también el acoso de la prensa rosa debido a unas rumoreadas infidelidades del futbolista con una cantante o los problemas con Hacienda de 2019, ya que la Fiscalía acusó al hasta ayer entrenador del Real Madrid de haber defraudado dos millones de euros usando de pantalla una sociedad en Madeira que gestionaba sus derechos de imagen mientras era jugador del equipo blanco.. Ahora Xabi Alonso deberá buscar un nuevo equipo, pero no cabe duda de que su familia estará de su lado y a su lado. Al fin y al cabo, la compenetración como familia ha sido clave en su vida e incluso en esta corta etapa en el club de Chamartín. «Busco pasar todo el tiempo que pueda junto a mi familia y mis tres hijos. Los días que estoy en casa, solo quiero pasarlos con ellos, escuchar sus historias. Es maravilloso poder ver a tus hijos crecer. Hago lo imposible para criar a buenas personas», ha llegado a declarar el entrenador, que está en búsqueda activa de un nuevo reto.
