En plena Costa da Morte hay un pequeño pueblo donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Las barcas siguen llegando cada día al puerto con pescado recién capturado, las playas conservan su carácter y un gigantesco hórreo recuerda la importancia que tuvo durante siglos la agricultura en una tierra profundamente ligada también al mar.. Se trata de Lira, una de las parroquias más conocidas del municipio de Carnota. Aunque muchos viajeros pasan cerca de ella camino de la famosa playa de Carnota o del monte Pindo, pocos se detienen a descubrir un lugar que reúne algunos de los grandes símbolos del patrimonio gallego en apenas unos kilómetros.. El hórreo que rivaliza con el de Carnota. El gran emblema de Lira es su impresionante hórreo. Construido entre 1779 y 1814, alcanza unos 36 metros de longitud y está sostenido por 22 pares de pies de granito, convirtiéndose en uno de los mayores hórreos de Galicia. Su construcción comenzó cuando todavía se levantaba el cercano hórreo de Carnota, lo que alimentó durante generaciones la rivalidad entre ambas parroquias por presumir del granero más monumental.. Junto al hórreo se conservan también un gran palomar y la iglesia parroquial de Santa María de Lira, formando uno de los conjuntos arquitectónicos más representativos de la comarca.. Dos iglesias cargadas de historia. La iglesia parroquial domina el pueblo desde la parte alta gracias a su esbelta torre campanario.. Aunque su origen se remonta al siglo XVII, el edificio fue profundamente reformado hasta adquirir el aspecto actual, de estilo barroco clasicista y neoclásico. Desde su entorno se obtiene además una magnífica panorámica de la costa.. Muy cerca se encuentra la capilla de Nosa Señora dos Remedios, construida en 1706. La tradición cuenta que fue levantada en el lugar donde apareció la imagen de la Virgen y todavía hoy continúa siendo uno de los principales centros de devoción para la gente del mar.. Playas salvajes y naturaleza. A ambos lados del núcleo urbano aparecen algunas de las playas más tranquilas de este tramo de la Costa da Morte. Mar de Lira, Gabota, Porto das Barcas o Tras da Punta ofrecen un paisaje dominado por el océano, las dunas y la vegetación atlántica, lejos de la masificación de otros destinos turísticos.. Además, muy cerca se encuentran dos de los grandes iconos naturales de Galicia: la inmensa playa de Carnota, una de las más largas de la comunidad, y el monte Pindo, conocido popularmente como el Olimpo Celta por las numerosas leyendas que rodean su cima.. Sigue viviendo del mar. La identidad marinera continúa marcando la vida cotidiana de Lira. Su puerto de Portocubelo mantiene actividad pesquera y permite adquirir pescado recién desembarcado, mientras que la Cofradía de Pescadores impulsa iniciativas de turismo marinero para acercar a los visitantes al trabajo diario de los profesionales del mar.. A través de rutas guiadas, visitas al Museo do Mar y jornadas de pesca, es posible descubrir cómo ha evolucionado uno de los oficios más tradicionales de la costa gallega.. Quienes llegan a Lira suelen hacerlo atraídos por alguno de sus grandes reclamos, pero terminan descubriendo un pueblo donde patrimonio, naturaleza y tradición conviven en perfecta armonía.. Recorrer sus estrechas calles, contemplar uno de los hórreos más monumentales de Galicia, disfrutar de las vistas sobre el Atlántico o acercarse a alguna de sus playas permite entender por qué este pequeño rincón de Carnota sigue siendo uno de los grandes tesoros escondidos de la Costa da Morte.
Combina tradición marinera, patrimonio monumental y algunos de los paisajes más espectaculares de la Costa da Morte
En plena Costa da Morte hay un pequeño pueblo donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Las barcas siguen llegando cada día al puerto con pescado recién capturado, las playas conservan su carácter y un gigantesco hórreo recuerda la importancia que tuvo durante siglos la agricultura en una tierra profundamente ligada también al mar.. Se trata de Lira, una de las parroquias más conocidas del municipio de Carnota. Aunque muchos viajeros pasan cerca de ella camino de la famosa playa de Carnota o del monte Pindo, pocos se detienen a descubrir un lugar que reúne algunos de los grandes símbolos del patrimonio gallego en apenas unos kilómetros.. El hórreo que rivaliza con el de Carnota. El gran emblema de Lira es su impresionante hórreo. Construido entre 1779 y 1814, alcanza unos 36 metros de longitud y está sostenido por 22 pares de pies de granito, convirtiéndose en uno de los mayores hórreos de Galicia. Su construcción comenzó cuando todavía se levantaba el cercano hórreo de Carnota, lo que alimentó durante generaciones la rivalidad entre ambas parroquias por presumir del granero más monumental.. Junto al hórreo se conservan también un gran palomar y la iglesia parroquial de Santa María de Lira, formando uno de los conjuntos arquitectónicos más representativos de la comarca.. Dos iglesias cargadas de historia. La iglesia parroquial domina el pueblo desde la parte alta gracias a su esbelta torre campanario.. Aunque su origen se remonta al siglo XVII, el edificio fue profundamente reformado hasta adquirir el aspecto actual, de estilo barroco clasicista y neoclásico. Desde su entorno se obtiene además una magnífica panorámica de la costa.. Muy cerca se encuentra la capilla de Nosa Señora dos Remedios, construida en 1706. La tradición cuenta que fue levantada en el lugar donde apareció la imagen de la Virgen y todavía hoy continúa siendo uno de los principales centros de devoción para la gente del mar.. Playas salvajes y naturaleza. A ambos lados del núcleo urbano aparecen algunas de las playas más tranquilas de este tramo de la Costa da Morte. Mar de Lira, Gabota, Porto das Barcas o Tras da Punta ofrecen un paisaje dominado por el océano, las dunas y la vegetación atlántica, lejos de la masificación de otros destinos turísticos.. Además, muy cerca se encuentran dos de los grandes iconos naturales de Galicia: la inmensa playa de Carnota, una de las más largas de la comunidad, y el monte Pindo, conocido popularmente como el Olimpo Celta por las numerosas leyendas que rodean su cima.. Sigue viviendo del mar. La identidad marinera continúa marcando la vida cotidiana de Lira. Su puerto de Portocubelo mantiene actividad pesquera y permite adquirir pescado recién desembarcado, mientras que la Cofradía de Pescadores impulsa iniciativas de turismo marinero para acercar a los visitantes al trabajo diario de los profesionales del mar.. A través de rutas guiadas, visitas al Museo do Mar y jornadas de pesca, es posible descubrir cómo ha evolucionado uno de los oficios más tradicionales de la costa gallega.. Quienes llegan a Lira suelen hacerlo atraídos por alguno de sus grandes reclamos, pero terminan descubriendo un pueblo donde patrimonio, naturaleza y tradición conviven en perfecta armonía.. Recorrer sus estrechas calles, contemplar uno de los hórreos más monumentales de Galicia, disfrutar de las vistas sobre el Atlántico o acercarse a alguna de sus playas permite entender por qué este pequeño rincón de Carnota sigue siendo uno de los grandes tesoros escondidos de la Costa da Morte.
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