Hay relatos que parecen repetirse a lo largo de la historia. En el Antiguo Testamento, Moisés abre las aguas del mar Rojo para escapar del ejército del faraón, que queda atrapado cuando el mar vuelve a cerrarse. En Galicia existe una historia que recuerda a aquel episodio. No ocurre en el desierto, sino en un valle verde atravesado por el río Tambre, donde un puente medieval habría sido escenario de un milagro que permitió huir a los discípulos del apóstol Santiago.. La historia se sitúa en Negreira, una villa de la provincia de A Coruña que hoy es una parada imprescindible para quienes recorren el Camino de Santiago hacia Fisterra. Allí, entre pazos, iglesias centenarias y caminos históricos, se conserva una de las leyendas más conocidas de la tradición jacobea.. El puente que cayó tras un milagro. El escenario es Ponte Maceira, un puente medieval levantado en el siglo XIII sobre los restos de una antigua estructura romana que ya permitía cruzar el río Tambre. Sus sólidos pilares de granito, asentados sobre la roca, han resistido el paso de los siglos y hoy siguen sosteniendo una calzada estrecha por la que transitan peregrinos y visitantes.. Según la tradición popular, por este lugar escapaban los discípulos del apóstol Santiago mientras eran perseguidos por soldados romanos. Cuando alcanzaron el puente, cruzaron apresuradamente mientras rezaban para salvar sus vidas. Entonces ocurrió algo extraordinario: en cuanto pasaron al otro lado, la estructura se desplomó, impidiendo que los legionarios continuasen la persecución.. Hoy Ponte Maceira es uno de los enclaves más fotografiados de la zona: un pequeño núcleo rural de casas de piedra, antiguos molinos y senderos que siguen el curso del Tambre, creando una de las estampas más entrañables del Camino en su curso hacia el fin del mundo.. Siglos de historia. Pero más allá de la leyenda, Negreira es un municipio con una historia marcada por su posición estratégica. Situado a pocos kilómetros de Santiago de Compostela, fue durante siglos un importante punto de paso de rutas comerciales y de comunicación.. Ya en época romana la zona tenía relevancia como nudo de caminos, aunque apenas han quedado restos visibles de aquel periodo. La Edad Media fue una etapa especialmente convulsa. En el año 979 la villa sufrió un devastador ataque de piratas normandos que arrasaron el asentamiento, que no comenzaría a recuperarse hasta principios del siglo XII.. También en este territorio se dejaron sentir las guerras Irmandiñas del siglo XV, cuando campesinos y habitantes de las villas se rebelaron contra los abusos de la nobleza y derribaron numerosos castillos. De la fortaleza que existía en la parroquia de Xallas apenas queda hoy el recuerdo histórico de aquella época turbulenta.. Pazos y arquitectura señorial. El paso de los siglos dejó en Negreira un notable patrimonio arquitectónico, especialmente visible en sus pazos y edificios históricos. El más destacado es el Pazo do Cotón, un conjunto señorial barroco del siglo XVIII que probablemente se levantó sobre una fortaleza medieval anterior. Su silueta destaca por la gran chimenea y por la galería almenada que se abre sobre tres arcos de piedra y conecta directamente con la Capilla de San Mauro.. A lo largo de las parroquias del municipio aparecen también otras casas señoriales que reflejan distintas épocas de prosperidad. En Logrosa se levanta el Pazo de Albariña, rodeado de jardines y con una torre que domina el paisaje rural. En Broño, la Casa de Antelo recuerda la arquitectura señorial del siglo XVII, mientras que el Pazo de Balandrón sorprende por su estética histórica pese a haber sido construido en el siglo XX.. El patrimonio religioso de Negreira es igualmente rico y variado. En la parroquia de Portor se encuentra la iglesia románica de Santa María, uno de los templos más completos de la comarca, con contrafuertes y canecillos zoomorfos que delatan su origen medieval, aunque la fachada y el campanario se añadieron en el siglo XVII.. El municipio alberga además otras iglesias de gran interés histórico. La de San Xián conserva una valiosa cruz procesional barroca manierista, considerada una de las piezas artísticas más destacadas del patrimonio local. En Baia se guarda una pila bautismal del siglo X, mientras que la iglesia de Broño muestra una elegante arquitectura neoclásica.. La huella de la emigración. Como sucedió en muchas localidades gallegas, la emigración marcó profundamente la historia de Negreira. Durante décadas la falta de trabajo empujó a numerosos vecinos a cruzar el Atlántico en busca de oportunidades. Muchos regresaron años después con fortuna y dejaron su huella en la arquitectura local.. El legado de aquellos emigrantes también se percibe en las llamadas escuelas de americanos, financiadas por asociaciones de gallegos en América, especialmente en Cuba. El colegio de Covas, junto con los centros educativos de Aro, Portor o Broño, nació gracias a estas iniciativas destinadas a mejorar la educación de la comarca.. Rutas junto al Tambre. El paisaje que rodea Negreira completa el atractivo del municipio. El río Tambre dibuja un entorno natural lleno de senderos, bosques y pequeñas cascadas que invitan a recorrer la zona con calma. Las rutas de senderismo que siguen el curso del río o del cercano Barcala permiten descubrir miradores naturales como el de Monte Aro, desde donde se obtienen amplias panorámicas de la comarca.. El entorno ofrece además actividades para los amantes de la aventura, desde descensos de barrancos en las cascadas del Corzán hasta zonas de escalada en el bloque granítico de Pedra Serpal.
Se trata de una de las leyendas más sorprendentes del Camino: un paso que se vino abajo salvando a los discípulos del Apóstol
Hay relatos que parecen repetirse a lo largo de la historia. En el Antiguo Testamento, Moisés abre las aguas del mar Rojo para escapar del ejército del faraón, que queda atrapado cuando el mar vuelve a cerrarse. En Galicia existe una historia que recuerda a aquel episodio. No ocurre en el desierto, sino en un valle verde atravesado por el río Tambre, donde un puente medieval habría sido escenario de un milagro que permitió huir a los discípulos del apóstol Santiago.. La historia se sitúa en Negreira, una villa de la provincia de A Coruña que hoy es una parada imprescindible para quienes recorren el Camino de Santiago hacia Fisterra. Allí, entre pazos, iglesias centenarias y caminos históricos, se conserva una de las leyendas más conocidas de la tradición jacobea.. El puente que cayó tras un milagro. El escenario es Ponte Maceira, un puente medieval levantado en el siglo XIII sobre los restos de una antigua estructura romana que ya permitía cruzar el río Tambre. Sus sólidos pilares de granito, asentados sobre la roca, han resistido el paso de los siglos y hoy siguen sosteniendo una calzada estrecha por la que transitan peregrinos y visitantes.. Según la tradición popular, por este lugar escapaban los discípulos del apóstol Santiago mientras eran perseguidos por soldados romanos. Cuando alcanzaron el puente, cruzaron apresuradamente mientras rezaban para salvar sus vidas. Entonces ocurrió algo extraordinario: en cuanto pasaron al otro lado, la estructura se desplomó, impidiendo que los legionarios continuasen la persecución.. Hoy Ponte Maceira es uno de los enclaves más fotografiados de la zona: un pequeño núcleo rural de casas de piedra, antiguos molinos y senderos que siguen el curso del Tambre, creando una de las estampas más entrañables del Camino en su curso hacia el fin del mundo.. Siglos de historia. Pero más allá de la leyenda, Negreira es un municipio con una historia marcada por su posición estratégica. Situado a pocos kilómetros de Santiago de Compostela, fue durante siglos un importante punto de paso de rutas comerciales y de comunicación.. Ya en época romana la zona tenía relevancia como nudo de caminos, aunque apenas han quedado restos visibles de aquel periodo. La Edad Media fue una etapa especialmente convulsa. En el año 979 la villa sufrió un devastador ataque de piratas normandos que arrasaron el asentamiento, que no comenzaría a recuperarse hasta principios del siglo XII.. También en este territorio se dejaron sentir las guerras Irmandiñas del siglo XV, cuando campesinos y habitantes de las villas se rebelaron contra los abusos de la nobleza y derribaron numerosos castillos. De la fortaleza que existía en la parroquia de Xallas apenas queda hoy el recuerdo histórico de aquella época turbulenta.. Pazos y arquitectura señorial. El paso de los siglos dejó en Negreira un notable patrimonio arquitectónico, especialmente visible en sus pazos y edificios históricos. El más destacado es el Pazo do Cotón, un conjunto señorial barroco del siglo XVIII que probablemente se levantó sobre una fortaleza medieval anterior. Su silueta destaca por la gran chimenea y por la galería almenada que se abre sobre tres arcos de piedra y conecta directamente con la Capilla de San Mauro.. A lo largo de las parroquias del municipio aparecen también otras casas señoriales que reflejan distintas épocas de prosperidad. En Logrosa se levanta el Pazo de Albariña, rodeado de jardines y con una torre que domina el paisaje rural. En Broño, la Casa de Antelo recuerda la arquitectura señorial del siglo XVII, mientras que el Pazo de Balandrón sorprende por su estética histórica pese a haber sido construido en el siglo XX.. El patrimonio religioso de Negreira es igualmente rico y variado. En la parroquia de Portor se encuentra la iglesia románica de Santa María, uno de los templos más completos de la comarca, con contrafuertes y canecillos zoomorfos que delatan su origen medieval, aunque la fachada y el campanario se añadieron en el siglo XVII.. El municipio alberga además otras iglesias de gran interés histórico. La de San Xián conserva una valiosa cruz procesional barroca manierista, considerada una de las piezas artísticas más destacadas del patrimonio local. En Baia se guarda una pila bautismal del siglo X, mientras que la iglesia de Broño muestra una elegante arquitectura neoclásica.. La huella de la emigración. Como sucedió en muchas localidades gallegas, la emigración marcó profundamente la historia de Negreira. Durante décadas la falta de trabajo empujó a numerosos vecinos a cruzar el Atlántico en busca de oportunidades. Muchos regresaron años después con fortuna y dejaron su huella en la arquitectura local.. El legado de aquellos emigrantes también se percibe en las llamadas escuelas de americanos, financiadas por asociaciones de gallegos en América, especialmente en Cuba. El colegio de Covas, junto con los centros educativos de Aro, Portor o Broño, nació gracias a estas iniciativas destinadas a mejorar la educación de la comarca.. Rutas junto al Tambre. El paisaje que rodea Negreira completa el atractivo del municipio. El río Tambre dibuja un entorno natural lleno de senderos, bosques y pequeñas cascadas que invitan a recorrer la zona con calma. Las rutas de senderismo que siguen el curso del río o del cercano Barcala permiten descubrir miradores naturales como el de Monte Aro, desde donde se obtienen amplias panorámicas de la comarca.. El entorno ofrece además actividades para los amantes de la aventura, desde descensos de barrancos en las cascadas del Corzán hasta zonas de escalada en el bloque granítico de Pedra Serpal.
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