La recaudación del IRPF va camino de convertirse en un punto de fricción entre el Govern de la Generalitat y el Ejecutivo central, y amenaza con seguir condicionando la legislatura catalana. Suscrito en el marco de la investidura de Salvador Illa, el pacto contemplaba que Cataluña avanzara hacia la recaudación del 100% del IRPF, una demanda que ERC convirtió en condición esencial para facilitar la investidura. Sin embargo, la falta de avances concretos en esta materia acabó siendo uno de los factores determinantes que hicieron descarrilar el primer intento del Govern de aprobar los presupuestos hace unas semanas.. Durante meses, los republicanos señalaron directamente a María Jesús Montero como principal obstáculo. Su negativa a ceder en una cuestión que el Gobierno considera sensible —por su impacto en el modelo de financiación y en el principio de igualdad territorial— fue interpretada en ERC también en clave política, vinculada al calendario electoral andaluz.. El relevo en el Ministerio de Hacienda abrió, en un primer momento, una ventana de oportunidad. La llegada de Arcadi España, con un perfil más técnico y experiencia en negociaciones territoriales, generó expectativas de un posible desbloqueo. Pero sus primeras declaraciones han enfriado rápidamente ese optimismo.. Lejos de asumir el contenido del pacto de investidura, el nuevo ministro ha optado por remitirse al acuerdo alcanzado en la comisión bilateral entre Estado y Generalitat, que plantea un aumento de las capacidades de gestión tributaria, pero siempre dentro del marco de la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Es decir, más autonomía operativa, pero sin ceder el control total del impuesto.. Esta posición coincide, en lo esencial, con la que ya mantenía su predecesora y choca con la interpretación que hacen tanto ERC como el propio Govern del compromiso político adquirido. Desde la Generalitat, la portavoz Sílvia Paneque contestaba esta semana al ministro: “Insistimos en lo que hemos dicho desde el principio, los acuerdos de investidura están para cumplirse, y el Govern quiere cumplir punto por punto lo que está suscrito con ERC”.. Sin embargo, el Govern y ERC han optado en las últimas semanas por rebajar la presión pública sobre esta carpeta. Sin avances inmediatos ni un calendario claro —no hay fecha para el Consejo de Política Fiscal y Financiera que debería abordar la reforma—, el ejecutivo de Illa ha empezado a desvincular el IRPF de la negociación presupuestaria. Un giro que responde a la nueva posición de ERC, que ha dejado de situar esta cuestión como una línea roja inmediata, aunque sigue considerándola irrenunciable a medio plazo.. En paralelo, desde el Gobierno central se insiste en la necesidad de rebajar posiciones. La portavoz Elma Saiz apelaba esta semana a “buscar puntos de encuentro” y subrayaba que cualquier acuerdo debe respetar el principio de igualdad entre territorios, una línea roja que en la práctica limita la cesión íntegra del impuesto.. ERC, por su parte, mantiene la presión, aunque con un tono más pragmático. Su líder, Oriol Junqueras, ha instado a los socialistas a mover ficha y plantear una alternativa viable, consciente de que la cesión total del IRPF encuentra resistencias en Madrid. Al mismo tiempo, los republicanos reclaman que se impulsen las reformas legislativas necesarias para ampliar las competencias de la Agència Tributària de Catalunya, tal como recoge el acuerdo bilateral.. El debate de fondo sigue siendo el mismo: si ese acuerdo debe interpretarse como un punto de partida hacia mayores cotas de soberanía fiscal o como el límite máximo de lo posible dentro del actual modelo. Mientras el Gobierno central se aferra a la segunda lectura, el Govern y ERC sostienen la primera, aunque con ritmos y estrategias cada vez más divergentes.. En este contexto, la negociación avanza sin prisa pero sin resultados tangibles. La “bandera del diálogo” que enarbola Moncloa choca con las expectativas generadas por el pacto de investidura, y la carpeta del IRPF sigue siendo el elefante en la habitación: imprescindible para ERC, incómoda para el Gobierno y, por ahora, irresuelta.
El nuevo ministro, Arcadi España, asegura que Cataluña seguirá bajo el paraguas de Hacienda
La recaudación del IRPF va camino de convertirse en un punto de fricción entre el Govern de la Generalitat y el Ejecutivo central, y amenaza con seguir condicionando la legislatura catalana. Suscrito en el marco de la investidura de Salvador Illa, el pacto contemplaba que Cataluña avanzara hacia la recaudación del 100% del IRPF, una demanda que ERC convirtió en condición esencial para facilitar la investidura. Sin embargo, la falta de avances concretos en esta materia acabó siendo uno de los factores determinantes que hicieron descarrilar el primer intento del Govern de aprobar los presupuestos hace unas semanas.. Durante meses, los republicanos señalaron directamente a María Jesús Montero como principal obstáculo. Su negativa a ceder en una cuestión que el Gobierno considera sensible —por su impacto en el modelo de financiación y en el principio de igualdad territorial— fue interpretada en ERC también en clave política, vinculada al calendario electoral andaluz.. El relevo en el Ministerio de Hacienda abrió, en un primer momento, una ventana de oportunidad. La llegada de Arcadi España, con un perfil más técnico y experiencia en negociaciones territoriales, generó expectativas de un posible desbloqueo. Pero sus primeras declaraciones han enfriado rápidamente ese optimismo.. Lejos de asumir el contenido del pacto de investidura, el nuevo ministro ha optado por remitirse al acuerdo alcanzado en la comisión bilateral entre Estado y Generalitat, que plantea un aumento de las capacidades de gestión tributaria, pero siempre dentro del marco de la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Es decir, más autonomía operativa, pero sin ceder el control total del impuesto.. Esta posición coincide, en lo esencial, con la que ya mantenía su predecesora y choca con la interpretación que hacen tanto ERC como el propio Govern del compromiso político adquirido. Desde la Generalitat, la portavoz Sílvia Paneque contestaba esta semana al ministro: “Insistimos en lo que hemos dicho desde el principio, los acuerdos de investidura están para cumplirse, y el Govern quiere cumplir punto por punto lo que está suscrito con ERC”.. Sin embargo, el Govern y ERC han optado en las últimas semanas por rebajar la presión pública sobre esta carpeta. Sin avances inmediatos ni un calendario claro —no hay fecha para el Consejo de Política Fiscal y Financiera que debería abordar la reforma—, el ejecutivo de Illa ha empezado a desvincular el IRPF de la negociación presupuestaria. Un giro que responde a la nueva posición de ERC, que ha dejado de situar esta cuestión como una línea roja inmediata, aunque sigue considerándola irrenunciable a medio plazo.. En paralelo, desde el Gobierno central se insiste en la necesidad de rebajar posiciones. La portavoz Elma Saiz apelaba esta semana a “buscar puntos de encuentro” y subrayaba que cualquier acuerdo debe respetar el principio de igualdad entre territorios, una línea roja que en la práctica limita la cesión íntegra del impuesto.. ERC, por su parte, mantiene la presión, aunque con un tono más pragmático. Su líder, Oriol Junqueras, ha instado a los socialistas a mover ficha y plantear una alternativa viable, consciente de que la cesión total del IRPF encuentra resistencias en Madrid. Al mismo tiempo, los republicanos reclaman que se impulsen las reformas legislativas necesarias para ampliar las competencias de la Agència Tributària de Catalunya, tal como recoge el acuerdo bilateral.. El debate de fondo sigue siendo el mismo: si ese acuerdo debe interpretarse como un punto de partida hacia mayores cotas de soberanía fiscal o como el límite máximo de lo posible dentro del actual modelo. Mientras el Gobierno central se aferra a la segunda lectura, el Govern y ERC sostienen la primera, aunque con ritmos y estrategias cada vez más divergentes.. En este contexto, la negociación avanza sin prisa pero sin resultados tangibles. La “bandera del diálogo” que enarbola Moncloa choca con las expectativas generadas por el pacto de investidura, y la carpeta del IRPF sigue siendo el elefante en la habitación: imprescindible para ERC, incómoda para el Gobierno y, por ahora, irresuelta.
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