El líder del Partido Popular en Cataluña, Alejandro Fernández, ha protagonizado uno de los momentos más tensos de la sesión de control al abordar el debate sobre el uso del burka y cargar directamente contra el president Salvador Illa. Fernández ha cuestionado unas declaraciones recientes de Illa en las que relativizaba la presencia de esta prenda alegando que apenas la ve en la calle. Tirando de ironía, ha criticado esa visión: «Al parecer, en Cataluña sólo suceden las cosas si Salvador Illa paseando las ve, si no las ve mientras pasea, no existen, son imaginaciones de la plebe», ha criticado Fernández, quien ha tachado esa postura de «narcisista».. A partir de ahí, el dirigente popular se ha referido a las palabras del presidente afirmando que no le gusta el burka, insistiendo en que no se trata de percepciones personales sino de derechos fundamentales: «Con el debido respeto, señor Illa, nos importa un pimiento si no le gusta el burka o los mocasines de borla». El popular ha subrayado que, en su opinión, el burka implica una forma de sometimiento de la mujer incompatible con una democracia. En esa línea, ha puesto en duda que su uso responda a decisiones libres y ha lanzado una pregunta retórica: qué consecuencias afrontan aquellas mujeres que se niegan a llevarlo.. Fernández también ha dirigido sus críticas al ámbito local, señalando la posición del PSC en Lleida, donde —según ha denunciado— se opta por regular este tipo de velo en lugar de prohibirlo. Una vía que ha rechazado de plano: «Esto no va de libertad religiosa, va de derechos humanos», ha venido a sintetizar, defendiendo que ninguna práctica que, a su juicio, vulnere la igualdad entre hombres y mujeres puede ser tolerada.. El líder del PP ha cerrado su intervención reclamando una prohibición clara: «El burka atenta contra la libertad de la mujer, contra sus derechos y contra la Carta Universal de Derechos Humanos, y por eso debe ser fulminantemente prohibido».. La respuesta de Illa ha sido breve pero con réplica política. El president ha reiterado su rechazo al burka —»ya he dejado clara mi posición»—, pero ha contraatacado acusando a Fernández de incoherencia: le ha recordado los acuerdos de su partido con VOX y ha zanjado el intercambio con un «no me dé lecciones».
Alejandro Fernández critica que el president reste importancia al fenómeno
El líder del Partido Popular en Cataluña, Alejandro Fernández, ha protagonizado uno de los momentos más tensos de la sesión de control al abordar el debate sobre el uso del burka y cargar directamente contra el president Salvador Illa. Fernández ha cuestionado unas declaraciones recientes de Illa en las que relativizaba la presencia de esta prenda alegando que apenas la ve en la calle. Tirando de ironía, ha criticado esa visión: «Al parecer, en Cataluña sólo suceden las cosas si Salvador Illa paseando las ve, si no las ve mientras pasea, no existen, son imaginaciones de la plebe», ha criticado Fernández, quien ha tachado esa postura de «narcisista».. A partir de ahí, el dirigente popular se ha referido a las palabras del presidente afirmando que no le gusta el burka, insistiendo en que no se trata de percepciones personales sino de derechos fundamentales: «Con el debido respeto, señor Illa, nos importa un pimiento si no le gusta el burka o los mocasines de borla». El popular ha subrayado que, en su opinión, el burka implica una forma de sometimiento de la mujer incompatible con una democracia. En esa línea, ha puesto en duda que su uso responda a decisiones libres y ha lanzado una pregunta retórica: qué consecuencias afrontan aquellas mujeres que se niegan a llevarlo.. Fernández también ha dirigido sus críticas al ámbito local, señalando la posición del PSC en Lleida, donde —según ha denunciado— se opta por regular este tipo de velo en lugar de prohibirlo. Una vía que ha rechazado de plano: «Esto no va de libertad religiosa, va de derechos humanos», ha venido a sintetizar, defendiendo que ninguna práctica que, a su juicio, vulnere la igualdad entre hombres y mujeres puede ser tolerada.. El líder del PP ha cerrado su intervención reclamando una prohibición clara: «El burka atenta contra la libertad de la mujer, contra sus derechos y contra la Carta Universal de Derechos Humanos, y por eso debe ser fulminantemente prohibido».. La respuesta de Illa ha sido breve pero con réplica política. El president ha reiterado su rechazo al burka —»ya he dejado clara mi posición»—, pero ha contraatacado acusando a Fernández de incoherencia: le ha recordado los acuerdos de su partido con VOX y ha zanjado el intercambio con un «no me dé lecciones».
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