En las últimas elecciones celebradas en Castilla y León, Vox alcanzó su mejor resultado histórico en unos comicios con un porcentaje de voto del 18,92%. Sin embargo, el resultado fue agridulce para el partido de Santiago Abascal y la sensación de que el partido ha alcanzado su techo se convirtió en el análisis más extendido. Vox aspiraba a superar el 20% y situarse más cerca del PP. Fue el último ejemplo –hay muchos en la historia democrática– de que la gestión de expectativas es fundamental a la hora de interpretar los resultados electorales y constituye un riesgo que hay que medir a la hora de definir las estrategias con las que una formación política debe afrontar una campaña electoral.. En eso está precisamente el PP andaluz, al que las encuestas sitúan, en el peor de los casos, muy cerca de la mayoría absoluta. La publicada ayer por este periódico vaticina que Juanma Moreno obtendría hasta 57 escaños, dos por encima del umbral de 55. Y ahí entran en juego las expectativas de lo que ocurrirá verdaderamente el 17 de mayo: todo lo que sea no conseguir esa mayoría que permita al PP gobernar en solitario puede generar frustración.. Hace unos meses, el PP hubiera firmado este panorama. En el Congreso que la formación celebró en Sevilla en noviembre, existía preocupación por la posibilidad de que Vox se situara en torno al 20 por ciento de apoyos en las elecciones andaluzas. Con ese crecimiento, la mayoría absoluta sería «imposible», explicaban fuentes del partido. Las elecciones andaluzas, en realidad, son ocho elecciones –una por cada circunscripción– y solo con la pérdida de un escaño en la mitad de las ocho provincias, el PP bajaría de los 58 actuales a 54 diputados, a uno de la mayoría absoluta.. Personas del entorno de Juanma Moreno le recordaban entonces al actual presidente andaluz que Manuel Chaves, que gobernó durante 19 años la Junta de Andalucía y fue elegido seis veces presidente, intercaló mayorías absolutas con legislaturas en las que tuvo que pactar con otras formaciones políticas. Era la manera de contemplar la posibilidad de pactar con Vox, siempre, eso sí, que no pidieran «cosas disparatadas».. Hoy la situación es distinta. La convocatoria electoral del 17 de mayo supone también una «ventana de oportunidad» en la que los rivales de Moreno no llegan en su mejor momento. En el PSOE-A, María Jesús Montero no ilusiona ni a militantes ni a simpatizantes y a día de hoy está cerca de conseguir el peor resultado electoral de la historia de los socialistas en unas elecciones andaluzas.. Por su parte, en Vox, tras la «decepción» de Castilla y León y la indefinición de pactar o no con el PP en Extremadura y Aragón, se encara la campaña electoral con menos entusiasmo.. A la izquierda del PSOE, la unidad no será completa en ningún caso y Por Andalucía y Adelante Andalucía competirán por el mismo espacio político que, ya de por sí, no cuenta con mucho respaldo entre los andaluces.. En ese contexto, Moreno se mostró ayer «muy prudente» con las encuestas, aseguró que las elecciones serán «reñidas y complejas» y se limitó a señalar durante una visita a Granada que «espero y deseo que no se pierda esa mayoría de estabilidad y de serenidad que hemos disfrutado estos cuatro años». Ese es el mensaje en el que insistirá el PP hasta el día que se abran las urnas: «Estabilidad o lío».
La cita del 17-M supone una «ventana de oportunidad» en la que los rivales de Juanma Moreno no llegan en su mejor momento
En las últimas elecciones celebradas en Castilla y León, Vox alcanzó su mejor resultado histórico en unos comicios con un porcentaje de voto del 18,92%. Sin embargo, el resultado fue agridulce para el partido de Santiago Abascal y la sensación de que el partido ha alcanzado su techo se convirtió en el análisis más extendido. Vox aspiraba a superar el 20% y situarse más cerca del PP. Fue el último ejemplo –hay muchos en la historia democrática– de que la gestión de expectativas es fundamental a la hora de interpretar los resultados electorales y constituye un riesgo que hay que medir a la hora de definir las estrategias con las que una formación política debe afrontar una campaña electoral.. En eso está precisamente el PP andaluz, al que las encuestas sitúan, en el peor de los casos, muy cerca de la mayoría absoluta. La publicada ayer por este periódico vaticina que Juanma Moreno obtendría hasta 57 escaños, dos por encima del umbral de 55. Y ahí entran en juego las expectativas de lo que ocurrirá verdaderamente el 17 de mayo: todo lo que sea no conseguir esa mayoría que permita al PP gobernar en solitario puede generar frustración.. Hace unos meses, el PP hubiera firmado este panorama. En el Congreso que la formación celebró en Sevilla en noviembre, existía preocupación por la posibilidad de que Vox se situara en torno al 20 por ciento de apoyos en las elecciones andaluzas. Con ese crecimiento, la mayoría absoluta sería «imposible», explicaban fuentes del partido. Las elecciones andaluzas, en realidad, son ocho elecciones –una por cada circunscripción– y solo con la pérdida de un escaño en la mitad de las ocho provincias, el PP bajaría de los 58 actuales a 54 diputados, a uno de la mayoría absoluta.. Personas del entorno de Juanma Moreno le recordaban entonces al actual presidente andaluz que Manuel Chaves, que gobernó durante 19 años la Junta de Andalucía y fue elegido seis veces presidente, intercaló mayorías absolutas con legislaturas en las que tuvo que pactar con otras formaciones políticas. Era la manera de contemplar la posibilidad de pactar con Vox, siempre, eso sí, que no pidieran «cosas disparatadas».. Hoy la situación es distinta. La convocatoria electoral del 17 de mayo supone también una «ventana de oportunidad» en la que los rivales de Moreno no llegan en su mejor momento. En el PSOE-A, María Jesús Montero no ilusiona ni a militantes ni a simpatizantes y a día de hoy está cerca de conseguir el peor resultado electoral de la historia de los socialistas en unas elecciones andaluzas.. Por su parte, en Vox, tras la «decepción» de Castilla y León y la indefinición de pactar o no con el PP en Extremadura y Aragón, se encara la campaña electoral con menos entusiasmo.. A la izquierda del PSOE, la unidad no será completa en ningún caso y Por Andalucía y Adelante Andalucía competirán por el mismo espacio político que, ya de por sí, no cuenta con mucho respaldo entre los andaluces.. En ese contexto, Moreno se mostró ayer «muy prudente» con las encuestas, aseguró que las elecciones serán «reñidas y complejas» y se limitó a señalar durante una visita a Granada que «espero y deseo que no se pierda esa mayoría de estabilidad y de serenidad que hemos disfrutado estos cuatro años». Ese es el mensaje en el que insistirá el PP hasta el día que se abran las urnas: «Estabilidad o lío».
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