España alberga en su interior numerosas construcciones medievales que han resistido al empuje del tiempo y de los humanos. Entre ellas se encuentran los castillos, donde Castilla y León tiene mucho que decir, ya que la mayor parte de las localidades pobladas en aquellos tiempos cuentan con estas fortalezas o, en algunos casos, con los restos de lo que fueron.. Y el castillo que hoy nos ocupa tiene una historia peculiar. Salvado de la ruina, ha tenido distintos destinos y hoy en día es uno de los recursos turísticos principales de esta localidad vallisoletana, ubicada en plena Tierra de Pinares. Nos estamos refiriendo al castillo de Íscar, que domina la llanura pinariega.. La primera mención de esta construcción se remonta al año 939 a través de unas crónicas musulmanas. La repoblación cristiana de la localidad vendría en el siglo después y sobre las ruinas de antiguas fortalezas se fue construyendo el actual castillo. La parte más antigua conservada, del siglo XIII, corresponde a restos de las murallas y a la estructura interior de la torre del homenaje.. Ya en el siglo XV se refuerza la torre con fines defensivos y se edifica su cuerpo torreado, a modo de barbacana y en el lado opuesto se añadía un gigantesco espolón defensivo, flanqueado por dos torrecillas, lo que hacía que la planta adquiriera una curiosa forma pentagonal.. En una de estas torrecillas aparecen los escudos de don Pedro de Zúñiga y Avellaneda y de su esposa doña Catalina de Velasco y Mendoza, los II Condes de Miranda, lo que nos permite fechar la obra entre los años 1478 y 1493.. En el primer tercio del siglo XVI, con el fin de evitar la ruina de la torre, se refuerza la bóveda de sillería, gracias a una columna central y se reconstruye el muro sur. Con el paso del tiempo y las desamortizaciones, los Condes fueron perdiendo todos sus derechos y las propiedades se repartieron entre lugareños y terceros herederos. Hasta que en el año 1991 el Ayuntamiento de Íscar lo adquiere y a partir de entonces se restaura e invierte en él permitiendo visitas teatralizadas, conciertos e incluso Ferias Medievales.. Y se da la circunstancia de que este castillo en el año 2012 fue muy nombrado. La razón, es que se convirtió en la única fortaleza donde se elaboraba cerveza artesanal, bajo el nombre de Juana la Loca. Una iniciativa emprendedora donde se fabricaban hasta cinco clases, pero que lamentablemente no llegó a prosperar.. Una historia más de un castillo que fue utilizado para otros medios y que se han convertido con el paso del tiempo en el mejor atractivo turístico de la localidad.
Se encuentra emplazado sobre una montaña donde se puede observar la Tierra de Pinares
España alberga en su interior numerosas construcciones medievales que han resistido al empuje del tiempo y de los humanos. Entre ellas se encuentran los castillos, donde Castilla y León tiene mucho que decir, ya que la mayor parte de las localidades pobladas en aquellos tiempos cuentan con estas fortalezas o, en algunos casos, con los restos de lo que fueron.. Y el castillo que hoy nos ocupa tiene una historia peculiar. Salvado de la ruina, ha tenido distintos destinos y hoy en día es uno de los recursos turísticos principales de esta localidad vallisoletana, ubicada en plena Tierra de Pinares. Nos estamos refiriendo al castillo de Íscar, que domina la llanura pinariega.. La primera mención de esta construcción se remonta al año 939 a través de unas crónicas musulmanas. La repoblación cristiana de la localidad vendría en el siglo después y sobre las ruinas de antiguas fortalezas se fue construyendo el actual castillo. La parte más antigua conservada, del siglo XIII, corresponde a restos de las murallas y a la estructura interior de la torre del homenaje.. Ya en el siglo XV se refuerza la torre con fines defensivos y se edifica su cuerpo torreado, a modo de barbacana y en el lado opuesto se añadía un gigantesco espolón defensivo, flanqueado por dos torrecillas, lo que hacía que la planta adquiriera una curiosa forma pentagonal.. En una de estas torrecillas aparecen los escudos de don Pedro de Zúñiga y Avellaneda y de su esposa doña Catalina de Velasco y Mendoza, los II Condes de Miranda, lo que nos permite fechar la obra entre los años 1478 y 1493.. En el primer tercio del siglo XVI, con el fin de evitar la ruina de la torre, se refuerza la bóveda de sillería, gracias a una columna central y se reconstruye el muro sur. Con el paso del tiempo y las desamortizaciones, los Condes fueron perdiendo todos sus derechos y las propiedades se repartieron entre lugareños y terceros herederos. Hasta que en el año 1991 el Ayuntamiento de Íscar lo adquiere y a partir de entonces se restaura e invierte en él permitiendo visitas teatralizadas, conciertos e incluso Ferias Medievales.. Y se da la circunstancia de que este castillo en el año 2012 fue muy nombrado. La razón, es que se convirtió en la única fortaleza donde se elaboraba cerveza artesanal, bajo el nombre de Juana la Loca. Una iniciativa emprendedora donde se fabricaban hasta cinco clases, pero que lamentablemente no llegó a prosperar.. Una historia más de un castillo que fue utilizado para otros medios y que se han convertido con el paso del tiempo en el mejor atractivo turístico de la localidad.
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