Los duelos y quebrantos son uno de los platos más conocidos de la gastronomía manchega y también uno de los más ligados a la literatura. Miguel de Cervantes los menciona en las primeras páginas de Don Quijote de la Mancha, al repasar las comidas habituales de Alonso Quijano: “duelos y quebrantos los sábados”. La receta ha llegado hasta nuestros días como un revuelto contundente elaborado principalmente con huevos, chorizo y panceta. Algunas versiones tradicionales también incorporan sesos de cordero, un ingrediente que aparece en recetas antiguas y que todavía incluye la propuesta de Raíz Culinaria de Castilla-La Mancha. Su origen exacto no está claro. Tampoco existe una única interpretación sobre el significado de su nombre, que ha dado lugar a distintas teorías a lo largo del tiempo. Lo que sí se sabe es que el Diccionario de Autoridades ya definía en 1732 los duelos y quebrantos como una tortilla de huevos y sesos propia de La Mancha. El plato que aparece en Don Quijote La referencia de Cervantes convirtió esta receta en uno de los platos más reconocibles de la cocina manchega. En la novela aparece vinculada al sábado, un detalle que algunos estudiosos relacionan con el consumo de carne de cerdo y con la necesidad de demostrar públicamente la condición de cristiano viejo en una época marcada por la convivencia y la persecución religiosa. No obstante, esta interpretación no es la única. Otra teoría sostiene que el nombre podría proceder del dolor de los labradores cuando moría uno de sus animales de trabajo y aprovechaban su carne para cocinar. También se ha planteado que “duelos” aludiría a los huevos y “quebrantos”, a los torreznos. La receta aparece además en otros textos del Siglo de Oro. Lope de Vega la menciona en Las bizarrías de Belisa y también figura en un manuscrito atribuido a Calderón de la Barca. Su presencia en estas obras demuestra que el plato ya era conocido en la cocina popular de la época. Cómo se preparan los duelos y quebrantos La versión difundida por Turismo de Castilla-La Mancha se elabora con tres huevos, 50 gramos de chorizo fresco, 70 gramos de panceta y un seso de cordero. También se necesitan aceite de oliva virgen extra y sal. La preparación comienza escaldando el seso durante cinco minutos en agua hirviendo con sal. Después se enfría en agua con hielo, se escurre y se trocea. Mientras tanto, el chorizo desmenuzado y la panceta cortada se cocinan a fuego lento en una sartén hasta que quedan dorados y sueltan parte de su grasa. Si hay demasiada, puede retirarse antes de incorporar el seso y saltearlo durante unos minutos. Por último, se añaden los huevos batidos con una pizca de sal y se cocina todo a fuego suave, removiendo hasta conseguir un revuelto jugoso. Se sirve caliente, normalmente acompañado de pan, y puede tomarse como aperitivo, ración para compartir o plato principal. En la actualidad, también es frecuente encontrar versiones más sencill
Miguel de Cervantes lo incluyó entre las comidas habituales de Alonso Quijano y, más de 400 años después, continúa presente en restaurantes y hogares de Castilla-La Mancha. Los duelos y quebrantos son una de las recetas más emblemáticas de la cocina manchega
Los duelos y quebrantos son uno de los platos más conocidos de la gastronomía manchega y también uno de los más ligados a la literatura. Miguel de Cervantes los menciona en las primeras páginas de Don Quijote de la Mancha, al repasar las comidas habituales de Alonso Quijano: “duelos y quebrantos los sábados”.La receta ha llegado hasta nuestros días como un revuelto contundente elaborado principalmente con huevos, chorizo y panceta. Algunas versiones tradicionales también incorporan sesos de cordero, un ingrediente que aparece en recetas antiguas y que todavía incluye la propuesta de Raíz Culinaria de Castilla-La Mancha.Su origen exacto no está claro. Tampoco existe una única interpretación sobre el significado de su nombre, que ha dado lugar a distintas teorías a lo largo del tiempo. Lo que sí se sabe es que el Diccionario de Autoridades ya definía en 1732 los duelos y quebrantos como una tortilla de huevos y sesos propia de La Mancha.El plato que aparece en Don QuijoteLa referencia de Cervantes convirtió esta receta en uno de los platos más reconocibles de la cocina manchega. En la novela aparece vinculada al sábado, un detalle que algunos estudiosos relacionan con el consumo de carne de cerdo y con la necesidad de demostrar públicamente la condición de cristiano viejo en una época marcada por la convivencia y la persecución religiosa.No obstante, esta interpretación no es la única. Otra teoría sostiene que el nombre podría proceder del dolor de los labradores cuando moría uno de sus animales de trabajo y aprovechaban su carne para cocinar. También se ha planteado que “duelos” aludiría a los huevos y “quebrantos”, a los torreznos.La receta aparece además en otros textos del Siglo de Oro. Lope de Vega la menciona en Las bizarrías de Belisa y también figura en un manuscrito atribuido a Calderón de la Barca. Su presencia en estas obras demuestra que el plato ya era conocido en la cocina popular de la época.Cómo se preparan los duelos y quebrantosLa versión difundida por Turismo de Castilla-La Mancha se elabora con tres huevos, 50 gramos de chorizo fresco, 70 gramos de panceta y un seso de cordero. También se necesitan aceite de oliva virgen extra y sal. La preparación comienza escaldando el seso durante cinco minutos en agua hirviendo con sal. Después se enfría en agua con hielo, se escurre y se trocea.Mientras tanto, el chorizo desmenuzado y la panceta cortada se cocinan a fuego lento en una sartén hasta que quedan dorados y sueltan parte de su grasa. Si hay demasiada, puede retirarse antes de incorporar el seso y saltearlo durante unos minutos.Por último, se añaden los huevos batidos con una pizca de sal y se cocina todo a fuego suave, removiendo hasta conseguir un revuelto jugoso. Se sirve caliente, normalmente acompañado de pan, y puede tomarse como aperitivo, ración para compartir o plato principal.En la actualidad, también es frecuente encontrar versiones más sencillas sin casquería
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