Un equipo de arqueólogos en el sur de Italia ha descubierto un conjunto de enterramientos infantiles pertenecientes a los samnitas (históricos adversarios de la República romana) que redefine por completo la comprensión de sus estructuras de estatus y de herencia social. La investigación desarrollada en el yacimiento de Pontecagnano Faiano, situado en la provincia de Salerno, ha desenterrado un total de 34 sepulturas. De este conjunto arqueológico, 15 de las tumbas pertenecen a recién nacidos e infantes, destacando especialmente dos depósitos funerarios de menores de entre 5 y 10 años que yacían junto a grandes cinturones de bronce.. La presencia de estas piezas metálicas ha desconcertado a los expertos de la Soprintendenza por romper de forma drástica con las costumbres documentadas hasta la fecha. En los rituales fúnebres de esta civilización itálica, el ajuar determinaba estrictamente el género y la posición social del fallecido (depositando lanzas o jabalinas para los hombres y sortijas o fíbulas para las mujeres). Al tratarse de cinturones ornamentales de dimensiones visiblemente desproporcionadas para la fisionomía de los niños, los arqueólogos descartan su uso práctico militar en vida y apuntan hacia una profunda carga simbólica.. Una identidad militar legada desde la infancia. La hipótesis científica principal no sugiere que los menores combatieran activamente en las guerras contra Roma, sino que el cinturón ejercía como representación del linaje familiar o como una vía para perpetuar el prestigio de una dinastía de guerreros. El estatus de estos menores no se adquiría de manera individual a través de méritos propios, sino que se transmitía por vía hereditaria. La necrópolis de Pontecagnano constituye un enclave de enorme relevancia histórica al haber estado poblado de forma ininterrumpida desde el siglo IX a. C. (pasando por el dominio etrusco hasta la asimilación samnita en el siglo V a. C.). Los trabajos de laboratorio continuarán analizando las piezas para desvelar nuevos detalles sobre cómo las comunidades itálicas proyectaban el porvenir de sus hijos a través de la iconografía de la guerra.
La necrópolis italiana de Pontecagnano saca a la luz enterramientos infantiles con cinturones de bronce de adultos, un hallazgo que revoluciona las teorías sobre la transmisión del estatus militar y la identidad familiar en las sociedades que se opusieron a la expansión de la República romana
Un equipo de arqueólogos en el sur de Italia ha descubierto un conjunto de enterramientos infantiles pertenecientes a los samnitas (históricos adversarios de la República romana) que redefine por completo la comprensión de sus estructuras de estatus y de herencia social. La investigación desarrollada en el yacimiento de Pontecagnano Faiano, situado en la provincia de Salerno, ha desenterrado un total de 34 sepulturas. De este conjunto arqueológico, 15 de las tumbas pertenecen a recién nacidos e infantes, destacando especialmente dos depósitos funerarios de menores de entre 5 y 10 años que yacían junto a grandes cinturones de bronce.. La presencia de estas piezas metálicas ha desconcertado a los expertos de la Soprintendenza por romper de forma drástica con las costumbres documentadas hasta la fecha. En los rituales fúnebres de esta civilización itálica, el ajuar determinaba estrictamente el género y la posición social del fallecido (depositando lanzas o jabalinas para los hombres y sortijas o fíbulas para las mujeres). Al tratarse de cinturones ornamentales de dimensiones visiblemente desproporcionadas para la fisionomía de los niños, los arqueólogos descartan su uso práctico militar en vida y apuntan hacia una profunda carga simbólica.. Una identidad militar legada desde la infancia. La hipótesis científica principal no sugiere que los menores combatieran activamente en las guerras contra Roma, sino que el cinturón ejercía como representación del linaje familiar o como una vía para perpetuar el prestigio de una dinastía de guerreros. El estatus de estos menores no se adquiría de manera individual a través de méritos propios, sino que se transmitía por vía hereditaria. La necrópolis de Pontecagnano constituye un enclave de enorme relevancia histórica al haber estado poblado de forma ininterrumpida desde el siglo IX a. C. (pasando por el dominio etrusco hasta la asimilación samnita en el siglo V a. C.). Los trabajos de laboratorio continuarán analizando las piezas para desvelar nuevos detalles sobre cómo las comunidades itálicas proyectaban el porvenir de sus hijos a través de la iconografía de la guerra.
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