Hay hospitales donde el tiempo parece detenerse. Los relojes avanzan, pero los días se repiten entre pasillos blancos, monitores que marcan el ritmo de la espera y habitaciones donde la vida se mide en pruebas médicas. Para un niño hospitalizado durante semanas o meses, ese mundo puede acabar convirtiéndose en su universo entero. Por eso, cuando una ventana se abre al exterior, cuando entra el sol o cuando aparece un lugar donde jugar, algo cambia.. En el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba quieren que ese cambio sea real. Que los niños ingresados no solo vean el cielo desde una ventana, sino que puedan salir a sentirlo. Así nace «El patio de los sueños», un proyecto impulsado por la Fundación Juegaterapia que transformará tres terrazas del Hospital Materno Infantil en patios cordobeses y jardines terapéuticos al aire libre.. La iniciativa pretende convertir estos espacios en algo más que simples terrazas hospitalarias: serán lugares de encuentro, de juego y de descanso inspirados en la arquitectura tradicional de Córdoba y con guiños a la estética andalusí. Porque en esta ciudad, el patio no es solo una construcción. Es una forma de vivir y de relacionarse con los demás, un espacio donde el tiempo se hace más amable.. El proyecto se desarrollará en la segunda planta del Hospital Materno Infantil y contempla la rehabilitación de tres terrazas con orientaciones distintas y superficies que oscilan entre los 125 y los 144 metros cuadrados. Cada una tendrá una función concreta, pensada para diferentes edades y necesidades de los pacientes. Dos de ellas estarán dedicadas al juego infantil convencional e interactivo, con propuestas adaptadas a distintos niveles de desarrollo y movilidad. La tercera terraza tendrá un carácter más flexible. Estará especialmente pensada para adolescentes, un grupo de pacientes que muchas veces queda en tierra de nadie entre la infancia y la edad adulta. Allí habrá propuestas lúdicas y deportivas adaptadas a su edad, además de toldos retráctiles que permitirán regular la sombra y adaptar el uso del espacio a las condiciones meteorológicas.. La idea es sencilla y poderosa al mismo tiempo: acercar el aire libre al hospital. Luz natural, vegetación, agua, colores cálidos y referencias a los patios cordobeses servirán para construir un entorno reconocible y amable. Un pequeño oasis dentro de un edificio donde muchas familias pasan algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Los profesionales sanitarios conocen bien la importancia de estos detalles. En los últimos años, la humanización hospitalaria ha dejado de ser un concepto estético para convertirse en una parte fundamental de la calidad asistencial. El entorno en el que un paciente vive su enfermedad influye directamente en su bienestar emocional y en su capacidad de afrontar tratamientos largos.. En el caso de los niños, esa dimensión emocional adquiere aún más peso. El hospital puede convertirse en un lugar que rompe su rutina, sus juegos y su vida social. Por eso, disponer de espacios donde puedan moverse, respirar aire fresco o compartir tiempo con sus familias fuera de la habitación puede marcar una diferencia enorme en su día a día.. «Disponer de entornos exteriores seguros y acogedores en el Hospital Infantil ayuda a aliviar la carga emocional del ingreso y contribuye al bienestar de pacientes y familias», explica el subdirector médico del Reina Sofía, Joaquín Fernández. En esa misma línea, el diseño del proyecto busca crear un lenguaje cercano, luminoso y reconocible, inspirado en los patios como espacios de encuentro y calma.. Una invitación a imaginar. La Fundación Juegaterapia lleva años trabajando con una idea muy clara: transformar los hospitales en lugares donde la infancia siga teniendo espacio incluso durante la enfermedad. En el Reina Sofía ya han impulsado varias iniciativas que han cambiado la experiencia de muchos pequeños pacientes.. Una de ellas es Cromosono, una intervención en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos que utiliza el color, la iluminación y el diseño para suavizar la dureza del entorno asistencial y crear una atmósfera más cálida y acogedora para los niños y sus familias. También crearon El Salón de los Héroes, una sala concebida como un refugio donde los pacientes pueden transformarse en personajes de cómic y vivir pequeñas aventuras mientras continúan su tratamiento.. Otra de las iniciativas más singulares es el cine infantil del hospital, inspirado en los autocines estadounidenses de los años cincuenta. Las butacas simulan automóviles de aquella época, los asientos están tapizados con colores vivos y los faros recrean el ambiente de una proyección al aire libre. Durante las sesiones, el hospital se transforma durante un rato en un lugar de fantasía.. Con El patio de los sueños, la fundación quiere dar ahora un paso más. Si hasta ahora habían transformado espacios interiores, el nuevo objetivo es abrir el hospital al cielo de Córdoba.. El proyecto se encuentra actualmente en fase de búsqueda de financiación. La inversión estimada ronda el millón de euros y el reto solidario está abierto a empresas, entidades y colaboradores que quieran sumarse para hacerlo realidad.. La directora de Humanización de Juegaterapia, Esther Pereira, resume el sentido de la iniciativa con una imagen sencilla. Cuando un niño hospitalizado puede sentir el sol en la cara, respirar aire fresco y escuchar su propia risa mientras juega, aunque sea solo por un rato, algo cambia por dentro. El hospital deja de ser únicamente el lugar de las pruebas y los tratamientos y se convierte también en un espacio donde el niño sigue siendo niño.. Córdoba conoce bien el valor de los patios. Durante siglos han sido refugio contra el calor, lugares de encuentro entre vecinos y pequeños universos domésticos donde la vida transcurre con calma. Trasladar esa idea al corazón de un hospital tiene algo de gesto simbólico. Significa abrir una puerta a la vida cotidiana en medio de la enfermedad.. Porque cuando el entorno cambia, también cambia la manera de vivir lo que ocurre dentro. Y en un hospital infantil, cada rincón ganado para el juego es, en realidad, un espacio ganado para la esperanza.
El Materno Infantil de Córdoba proyecta tres terrazas como zona de terapia para niños hospitalizados
Hay hospitales donde el tiempo parece detenerse. Los relojes avanzan, pero los días se repiten entre pasillos blancos, monitores que marcan el ritmo de la espera y habitaciones donde la vida se mide en pruebas médicas. Para un niño hospitalizado durante semanas o meses, ese mundo puede acabar convirtiéndose en su universo entero. Por eso, cuando una ventana se abre al exterior, cuando entra el sol o cuando aparece un lugar donde jugar, algo cambia.. En el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba quieren que ese cambio sea real. Que los niños ingresados no solo vean el cielo desde una ventana, sino que puedan salir a sentirlo. Así nace «El patio de los sueños», un proyecto impulsado por la Fundación Juegaterapia que transformará tres terrazas del Hospital Materno Infantil en patios cordobeses y jardines terapéuticos al aire libre.. La iniciativa pretende convertir estos espacios en algo más que simples terrazas hospitalarias: serán lugares de encuentro, de juego y de descanso inspirados en la arquitectura tradicional de Córdoba y con guiños a la estética andalusí. Porque en esta ciudad, el patio no es solo una construcción. Es una forma de vivir y de relacionarse con los demás, un espacio donde el tiempo se hace más amable.. El proyecto se desarrollará en la segunda planta del Hospital Materno Infantil y contempla la rehabilitación de tres terrazas con orientaciones distintas y superficies que oscilan entre los 125 y los 144 metros cuadrados. Cada una tendrá una función concreta, pensada para diferentes edades y necesidades de los pacientes. Dos de ellas estarán dedicadas al juego infantil convencional e interactivo, con propuestas adaptadas a distintos niveles de desarrollo y movilidad. La tercera terraza tendrá un carácter más flexible. Estará especialmente pensada para adolescentes, un grupo de pacientes que muchas veces queda en tierra de nadie entre la infancia y la edad adulta. Allí habrá propuestas lúdicas y deportivas adaptadas a su edad, además de toldos retráctiles que permitirán regular la sombra y adaptar el uso del espacio a las condiciones meteorológicas.. La idea es sencilla y poderosa al mismo tiempo: acercar el aire libre al hospital. Luz natural, vegetación, agua, colores cálidos y referencias a los patios cordobeses servirán para construir un entorno reconocible y amable. Un pequeño oasis dentro de un edificio donde muchas familias pasan algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Los profesionales sanitarios conocen bien la importancia de estos detalles. En los últimos años, la humanización hospitalaria ha dejado de ser un concepto estético para convertirse en una parte fundamental de la calidad asistencial. El entorno en el que un paciente vive su enfermedad influye directamente en su bienestar emocional y en su capacidad de afrontar tratamientos largos.. En el caso de los niños, esa dimensión emocional adquiere aún más peso. El hospital puede convertirse en un lugar que rompe su rutina, sus juegos y su vida social. Por eso, disponer de espacios donde puedan moverse, respirar aire fresco o compartir tiempo con sus familias fuera de la habitación puede marcar una diferencia enorme en su día a día.. «Disponer de entornos exteriores seguros y acogedores en el Hospital Infantil ayuda a aliviar la carga emocional del ingreso y contribuye al bienestar de pacientes y familias», explica el subdirector médico del Reina Sofía, Joaquín Fernández. En esa misma línea, el diseño del proyecto busca crear un lenguaje cercano, luminoso y reconocible, inspirado en los patios como espacios de encuentro y calma.. Una invitación a imaginar. La Fundación Juegaterapia lleva años trabajando con una idea muy clara: transformar los hospitales en lugares donde la infancia siga teniendo espacio incluso durante la enfermedad. En el Reina Sofía ya han impulsado varias iniciativas que han cambiado la experiencia de muchos pequeños pacientes.. Una de ellas es Cromosono, una intervención en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos que utiliza el color, la iluminación y el diseño para suavizar la dureza del entorno asistencial y crear una atmósfera más cálida y acogedora para los niños y sus familias. También crearon El Salón de los Héroes, una sala concebida como un refugio donde los pacientes pueden transformarse en personajes de cómic y vivir pequeñas aventuras mientras continúan su tratamiento.. Otra de las iniciativas más singulares es el cine infantil del hospital, inspirado en los autocines estadounidenses de los años cincuenta. Las butacas simulan automóviles de aquella época, los asientos están tapizados con colores vivos y los faros recrean el ambiente de una proyección al aire libre. Durante las sesiones, el hospital se transforma durante un rato en un lugar de fantasía.. Con El patio de los sueños, la fundación quiere dar ahora un paso más. Si hasta ahora habían transformado espacios interiores, el nuevo objetivo es abrir el hospital al cielo de Córdoba.. El proyecto se encuentra actualmente en fase de búsqueda de financiación. La inversión estimada ronda el millón de euros y el reto solidario está abierto a empresas, entidades y colaboradores que quieran sumarse para hacerlo realidad.. La directora de Humanización de Juegaterapia, Esther Pereira, resume el sentido de la iniciativa con una imagen sencilla. Cuando un niño hospitalizado puede sentir el sol en la cara, respirar aire fresco y escuchar su propia risa mientras juega, aunque sea solo por un rato, algo cambia por dentro. El hospital deja de ser únicamente el lugar de las pruebas y los tratamientos y se convierte también en un espacio donde el niño sigue siendo niño.. Córdoba conoce bien el valor de los patios. Durante siglos han sido refugio contra el calor, lugares de encuentro entre vecinos y pequeños universos domésticos donde la vida transcurre con calma. Trasladar esa idea al corazón de un hospital tiene algo de gesto simbólico. Significa abrir una puerta a la vida cotidiana en medio de la enfermedad.. Porque cuando el entorno cambia, también cambia la manera de vivir lo que ocurre dentro. Y en un hospital infantil, cada rincón ganado para el juego es, en realidad, un espacio ganado para la esperanza.
Noticias de Andalucía en La Razón
