La cultura, el arte, la economía y el deporte han compartido este domingo un encuentro con el[[LINK:TAG|||tag|||69d54fc34bc8df1f84053908||| Santo Padre ]]en el Movistar Arena, donde se han reunido más de 12.000 personas, para abordar cómo fortalecer los lazos de colaboración y compromiso al servicio del bien común.. Durante su discurso ante la sociedad civil en el encuentro ‘Tejer redes con el mundo de la empresa, la educación, la cultura y el deporte’, León XIV ha instado a que “la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; y que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio.”. Asimismo ha subrayado “la huella de la fe en Europa”, y ha recordado el grito de sus predecesores: “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”, palabras que recibieron uno de los aplausos más efusivos de la tarde.. ¿Europa sin la huella de la fe?. El Papa durante su discurso si «en serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe» a lo que agregó: «¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?», informa Servimedia.. «Tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz», ha dicho el Papa.. Según León XIV, «sigue vivo el grito» que hicieron los papas que le han precedido: «¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo». Estas palabras fueron las más aplaudidas de su discurso.. Por eso también se preguntó sobre «quienes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades». «No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia», advirtió, en línea con otros mensajes que viene lanzando en el mismo sentido.. La Iglesia, experta en humanidad. En este contexto, revindicó que la Iglesia es «experta en humanidad», y que a pesar de sus «aciertos» y «errores» defiende el diálogo, «aunque a veces camina contracorriente». Según dijo, la institución eclesial insiste en que «las estructuras económicas e institucionales son justas sólo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos», dijo, parafraseando su reciente encíclica ‘Magnifica humanitas’, en una defensa más de «lo humano» que está realizando durante su visita apostólica a España.. El Pontífice planteó otras preguntas a la sociedad civil, como «qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo».. Para Robert Prevost, la sociedad contemporánea está llamada a preguntarse «qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir». «Son preguntas profundas, necesarias y que no pueden ser ignoradas», remarcó.. Comparó el diálogo social con el arte de tejer redes, «que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto», revindicó «cuidar el lenguaje» porque «la comunicación nunca es neutral» y puede «destruir expectativas o abrir horizontes» y defendió que desde los ámbitos como la cultura y el deporte se puede fomentar la cohesión y los valores.. Así, invitó a ser «hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida» y concluyó con un consejo a la sociedad civil, citando a san Pablo: «Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo»
Más de 12.000 personas aplauden al Papa durante 10 minutos en el Movistar Arena
La cultura, el arte, la economía y el deporte han compartido este domingo un encuentro con el Santo Padre en el Movistar Arena, donde se han reunido más de 12.000 personas, para abordar cómo fortalecer los lazos de colaboración y compromiso al servicio del bien común.. Durante su discurso ante la sociedad civil en el encuentro ‘Tejer redes con el mundo de la empresa, la educación, la cultura y el deporte’, León XIV ha instado a que “la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; y que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio.”. Asimismo ha subrayado “la huella de la fe en Europa”, y ha recordado el grito de sus predecesores: “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”, palabras que recibieron uno de los aplausos más efusivos de la tarde.. ¿Europa sin la huella de la fe?. El Papa durante su discurso si «en serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe» a lo que agregó: «¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?», informa Servimedia.. «Tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz», ha dicho el Papa.. Según León XIV, «sigue vivo el grito» que hicieron los papas que le han precedido: «¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo». Estas palabras fueron las más aplaudidas de su discurso.. Por eso también se preguntó sobre «quienes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades». «No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia», advirtió, en línea con otros mensajes que viene lanzando en el mismo sentido.. La Iglesia, experta en humanidad. En este contexto, revindicó que la Iglesia es «experta en humanidad», y que a pesar de sus «aciertos» y «errores» defiende el diálogo, «aunque a veces camina contracorriente». Según dijo, la institución eclesial insiste en que «las estructuras económicas e institucionales son justas sólo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos», dijo, parafraseando su reciente encíclica ‘Magnifica humanitas’, en una defensa más de «lo humano» que está realizando durante su visita apostólica a España.. El Pontífice planteó otras preguntas a la sociedad civil, como «qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo».. Para Robert Prevost, la sociedad contemporánea está llamada a preguntarse «qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir». «Son preguntas profundas, necesarias y que no pueden ser ignoradas», remarcó.. Comparó el diálogo social con el arte de tejer redes, «que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto», revindicó «cuidar el lenguaje» porque «la comunicación nunca es neutral» y puede «destruir expectativas o abrir horizontes» y defendió que desde los ámbitos como la cultura y el deporte se puede fomentar la cohesión y los valores.. Así, invitó a ser «hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida» y concluyó con un consejo a la sociedad civil, citando a san Pablo: «Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo»
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